*La dignidad del médico
*Regeneración miocárdica
*Universidad de Buenos Aires
* Medicina y publicidad
* Acuerdo con
Australia para la construcción de un reactor nuclear
* Aspectos vinculados con la
investigación clínica
* Contribución superadora
* Atentado a Nueva York
* Uso de medicamentos
* Educación Médica
* Objeción de conciencia
* Preocupación por la actual
situación del sistema científico argentino
* Penas por homicidio culposo
* Divulgación científica inadecuada
sobre información farmacéutica
* Alerta en investigación clínica
* Deshumanización en la medicina
* Ética en medicina
* Clonación artificial humana
* Fertilización asistida
* Malapráctica médica
* Situación del CONICET
* Aborto provocado
* Atentado a la AMIA
* Hemofilia y SIDA
* Peligros de la automedicación
* Acreditación de títulos
* Fiebre hemorrágica
* Enseñanza médica
* Crotoxina
* Profesores titulares de la Facultad de
Medicina de la Universidad de Buenos Aires
* Situación científico
disidente Andrei Shakarov
* Difusión de temas médicos
* Dignidad profesional
La Academia Nacional de Medicina observa con creciente preocupación el paulatino deterioro del ámbito laboral, la retribución económica y el reconocimiento del médico que afectan la dignidad del ejercicio profesional.
Cuando se habla de dignidad
humana, se habla de un valor intrínseco y personal que le corresponde
al hombre en razón de su ser.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 dice en su preámbulo:"La
libertad, la justicia y la paz del mundo tiene por base el reconocimiento de
la dignidad intrínseca y en los derechos inalienables de todos los miembros
de la familia humana"
La dignidad está vinculada muy especialmente con las nociones de valor moral y de virtud. En el caso del médico, el concepto de dignidad ha estado desde siempre unido al del correcto ejercicio profesional. No cabe duda de que como integrante de la comunidad, el médico participa de los avatares propios de los cambios socioculturales y económicos de la sociedad en su conjunto y que conspiran en contra de su formación y del ejercicio profesional. Es necesario que el médico tenga la mayor posibilidad de actualización y perfeccionamiento lo que redundará en un beneficio para el enfermo. En este sentido se debe señalar que solamente el treinta por ciento de los médicos que se gradúan por año en el país tiene acceso a una Residencia, el sistema aceptado como el mejor en la formación de posgrado.
Existe una absurda relación del número de habitantes por médico en concordancia con la falta de políticas de orientación profesional y de los mecanismos de selección universitarios aptos para evaluar los recursos docentes con los que se cuenta y otorgar una enseñanza con contenidos suficientes para ejercer la profesión, si bien la ley de Educación Superior con la recomendación de implementar procesos de garantía de calidad en educación médica, intenta asegurar que los futuros profesionales obtendrían una adecuada formación, lo que, en muchas ocasiones, no es posible alcanzar.
La plétora de médicos y la presencia irregular de profesionales extranjeros favorecen la aceptación de condiciones laborales en lugares sin instalaciones adecuadas en donde los enfermos son atendidos sin el tiempo necesario para cada consulta, por lo que el médico no obtiene el afecto de sus pacientes; la compensación económica es magra y la resultante es la frustración y una actividad que requiere un esfuerzo extenuante, en donde los honorarios médicos se han convertido en la variable de ajuste económico de una medicina altamente tecnificada y costosa.
En general, pocas empresas
de servicios médicos incluyen la inversión en recursos genuinos
de salud y no incorporan en los niveles de decisión a profesionales médicos
que puedan intervenir para lograr equidad en la distribución y asignación
de los recursos.
Los Centros Asistenciales deben privilegiar el ingreso por selección
rigurosa, de profesionales certificados y disponer de Comités de Ética,
Docencia e Investigación y Seguridad del paciente, lo que garantizaría
una mejor atención médica.
Todo médico debe contar con la posibilidad de la objeción de conciencia de acuerdo con las leyes de la Ética y sus creencias.
Es necesario que se
promueva una política de respeto a la profesión que desaliente
el acoso legal y la preocupante violencia en sus distintas formas a las cuales
el médico lamentablemente está expuesto. Para esto es importante
contar con una defensa gremial adecuada.
Se requiere asimismo contar con una cobertura social y legal y una jubilación
suficiente para una vida digna en el momento del retiro.
La comunidad toda debe reconocer que el médico es el nexo lógico en el avance del conocimiento, la tremenda evolución científica tecnológica y su salud. Por lo tanto se trata de un agente de máxima responsabilidad. Siendo ello así, el médico merece ser considerado como una persona digna , obtener una retribución justa y el debido respeto.
En el marco de su competencia la Academia Nacional de Medicina asume su responsabilidad en extremar sus esfuerzos para revertir la situación anteriormente descripta.
REGENERACIÓN
MIOCÁRDICA
Mucho se habla sobre la aplicación de "células madre" para el
tratamiento de un buen número de enfermedades, entre ellas las cardíacas
Este inmenso y promisorio campo debe ser transitado bajo absoluto control y
metodología acorde. Así, es muy probable que, dentro de algunos años,
dispongamos de un nuevo y muy efectivo recurso para tratar graves patologías.
En cambio, la ligereza, el interés en "ser los primeros", u objetivos
inconfesables, son fuente de frustración y atraso
Así como enviar miles de seres humanos a la luna significaría un drama antes que
un intento serio de colonización, sabemos que resulta estéril sembrar en el
desierto sin adecuar previamente el microclima.
Inyectar millones de células sin establecer características previas y
condiciones necesarias sería, al menos, una pérdida de tiempo, si no significara
un atropello a la razón.
La Academia Nacional de Medicina (Buenos
Aires) hace conocer por este medio su intensa preocupación suscitada por el uso
de una metodología para imponer por la fuerza una determinada ideología. En el
ámbito universitario, es esencia de su existencia el intercambio de ideas
confrontadas con el método de la persuasión racional. Cuando los mecanismos de
persuasión son sustituidos por violencia física o psicológica se está atentando
contra la formación republicana y, cuando esto ocurre en la cúspide del gobierno
universitario, representa una amenaza que coloca a la Universidad en un destino
incierto y pone en peligro principios elementales de libertad ciudadana.
La Academia hace votos para que esto se solucione de la mejor manera.
Declaración aprobada por el Plenario Académico en su Sesión Privada del 20 de junio de 2006.
La Academia Nacional de Medicina observa con
preocupación la proliferación de mensajes publicitarios aconsejando medicamentos y
procedimientos terapéuticos de beneficio a veces no establecido y otras exagerado, con
propósitos de fomentar su consumo. Al respecto, desea expresar:
1) Esta publicidad no tiene supervisión estatal que garantice la veracidad de los
conceptos transmitidos.
2) En todos los casos utilice el mensaje publicitario para consultar a su médico respecto
a la aplicabilidad de la recomendación a su situación personal.
3) Considere que ninguna sustancia conocida brinda protección eficaz para los efectos
perjudiciales para su salud producidos por: dietas inadecuadas, adicciones como tabaco,
alcohol o a sustancias de acción psicoactiva consumidas sin supervisión médica.
4) La corporación médica deberá esforzarse para asesorar eficazmente a quienes
consulten motivados por esta propaganda.
5) Es indispensable la constitución de un ente, gubernamental o privado, capaz del
control ético y científico de la propaganda de medicamentos y procedimientos
terapéuticos con fines de evitar su consumo injustificado.
Aprobada por el Consejo de Administración del 10 de diciembre de 2002
Declaración enviada por las Academias Nacionales a
"Cartas de Lectores
de La Nación el 14 de noviembre de 2002
Las Academias Nacionales son centros de investigación y difusión científica y no pueden ser ajenas a temas relacionados con la ciencia y tecnología, ni a sus avances, producto de logros alcanzados por científicos argentinos.
La reciente adjudicaciòn a una empresa local, por concurso, frente a ofertas de Francia, Inglaterra, Canadá y Alemania, para construir un reactor nuclear de investigación y aplicación en Australia, reconoce el avance de la tecnología argentina en la materia. La aprobación del acuerdo significará un importante aliciente e impedirá la frustración de nuestros científicos, evitando lo ocurrido en la década del 80, cuando se canceló el Plan Nuclear Argentino.
El Acuerdo contempla la posibilidad de que la
Argentina sea una alternativa (entre otras) para el futuro tratamiento del combustible
gastado. La operación se haría bajo el
control de la Autoridad Regulatoria Nuclear, la cual fiscalizará cada paso sobre el
acondicionamiento de tales materiales, cumpliendo estrictas estipulaciones para estos
casos, según la Convención Conjunta firmada por nuestro país en Viena en
1997 y aprobada por la Ley Nº 25.279. Tal
Autoridad, no considera los combustibles nucleares gastados como residuos radiactivos.
Por otra parte, una vez acondicionados
en la Argentina, los combustibles gastados serán devueltos a Australia. En suma, no afectan el Art. 41 de la Constitución
Nacional.
Por otra parte, el riesgo del
procesamiento de combustible nuclear de un reactor de producción es mínimo y que en modo
alguno significa un proceso que contamine el medio ambiente dado que será controlado por
un ente regulardor nuclear que cuida en extremo la seguridad de todos los habitantes del
país frente a los radioisótopos que se usan normalmente en el área de la salud para el
diagnóstico y, especialmente, el tratamiento del cáncer.
La importancia de este acuerdo radica en el hecho de que el proyecto fue diseñado y realizado por científicos argentinos, marcando un hito de notable significación en la historia de las investigaciones en el campo nuclear.
Dijo Bernardo Houssay, Premio Nobel y fundador del CONICET, ...deberían abrirse laboratorios de investigación en las ciencias fundamentales o aplicadas, destinadas a realizar estudios científicos originales y a preparar el plantel de hombres que necesitará cada vez más el País, ya sea para enseñar en las universidades o para servir a la investigación industrial, o bien para hacer adelantar las ciencias y elevar el nivel espiritual.
Es deber de los argentinos ser consecuentes
con estos principios y honrarlos.
La Academia Nacional de Medicina observa con
preocupación el desarrollo de algunos aspectos vinculados con la investigación clínica
diagnóstica y terapéutica.
El progreso de la medicina requiere,
en algunas ocasiones, la realización de estudios con seres humanos. En estos
ensayos es primordial asegurar en todos los casos el posible beneficio y evitar el daño
(Helsinki 1992, Estocolmo 2000). Las fallas en el proceso de planificación,
implementación, control y ulterior difusión de los resultados pueden desvirtuar sus
propósitos.
Con el fin de colaborar y aportar
soluciones que beneficien a todos los sectores involucrados, la Academia Nacional de
Medicina recuerda:
Aprobada por el Plenario Académico del día 26 de septiembre de 2002
|
|
Aprobada por el Plenario Académico en su Sesión Privada del 4 de abril de 2002
El señor Presidente me ha
encomendado expresar el sentir de la Academia Nacional de Medicina ante la tragedia
ocurrida en el día de la fecha.
La Academia Nacional de Medicina repudia y condena todo acto de
violencia y barbarie y, ante los dramáticos episodios de estos momentos, solicita un
minuto de silencio en memoria de las víctimas inocentes. Leido en el acto de incorporación del doctor Aquiles Roncoroni a la Academia el 11 de septiembre de 2001 En ocasión de prescribir algún medicamento el argumento esencial que debe primar en la conducta medica es optar por aquel que haya demostrado los mejores resultados para el caso en cuestión. En la práctica se dispone de diferentes específicos dotados de similares acciones farmacológicas pero comercializados con distintas marcas y diferentes precios. Sin duda que el médico, en defensa de los intereses de sus pacientes y del sistema de salud, debe conocer esta situación optando por aquel que, con iguales resultados, represente la menor erogación asegurando así la mejor relación costo/beneficio. El argumento de la selección de marcas basado en la calidad de los específicos es para los médicos de difícil sustentación ya que de asegurar la calidad de tales medicamentos deben ocuparse los organismos oficiales que autorizan su comercialización. En la práctica muchas entidades presentadoras de servicios de salud han diseñado, para uso de sus médicos y afiliados, un vademécum en el que no se ha tenido en cuenta la opinión fundada de los profesionales que los prescriben y en los que se advierte, en muchos casos, que la selección se ha basado en los menores costos ignorando otras propiedades.
La Academia de Medicina
estima como justificados todos los esfuerzos destinados a la contención de gastos
innecesarios en la atención de la salud siempre que ello no afecte la calidad de los
servicios prestados y considera imprescindible que en la confección del vademécum se de
participación activa a los profesionales responsables de las prescripciones y sus
resultados. Noviembre de 2000
En el ejercicio de su profesión, el médico
está obligado a aplicar los principios éticos y morales fundamentales que deben regir
todo acto médico, basado en la dignidad de la persona humana. Esta actitud debe ser la
que guíe al profesional ante el requerimiento de todo individuo que ve afectada su salud.
Distinta es la situación cuando un paciente le exige realizar un procedimiento que el
médico, por razones científicas y/o éticas, considera inadecuado o inaceptable,
teniendo el derecho de rechazar lo solicitado, si su conciencia considera que este acto se
opone a sus convicciones morales. Esto es lo que se denomina objeción de conciencia, la
dispensa de la obligación de asistencia que tiene el médico cuando un paciente le
solicitara un procedimiento que él juzga inaceptable por razones éticas o científicas.
Este es un derecho que debe asistir al médico en su actividad profesional. |
|
La Academia Nacional de Medicina observa
con preocupación la actual situación del sistema científico argentino,
especialmente con referencia a los investigadores y al CONICET que es el órgano del
Estado encargado de la promoción de la ciencia y de la tecnología del país. Su función
es clara y fundamental, especialmente en lo que hace a la formación de nuevos
investigadores, el mantenimiento de la carrera del investigador y de las unidades
funcionales. En consecuencia, se lo debe mantener y, además, se le debe dar la autonomía
y el presupuesto necesarios para que cumpla sus funciones específicas con eficiencia. Al
respecto, la Academia Nacional de Medicina comparte los principios básicos que diferentes
sectores de la comunidad científica han sustentado por diferentes medios de expresión en
la actual emergencia. Parece oportuno reiterar las palabras de Bernardo A. Houssay, Premio
Nobel y creador del CONICET, según las cuales "La formación de investigadores es
condición sine qua non para el adelanto de la humanidad. Un país no es una gran
nación si no forma y cuida a sus hombres de ciencia
que realizan investigación original".
28 de julio de 2000
Habiendo
tomado conocimiento de la aprobación por el Honorable Congreso del Proyecto de Ley
identificado con el número CD 29/97 que instaura penas mayores para los casos de
homicidio culposo, incluyendo el cumplimiento efectivo de condenas de prisión no
excarcelables, que ya tiene sanción de las Honorables Cámaras de Diputados y de
Senadores, esta Academia expresa su opinión al respecto, la que ya se efectúo en 1997
ante el Senado de la Nación y que ratificamos a la fecha:
Esta Academia no puede, por estar fuera de su
competencia, hacer consideraciones sobre el intrincado tema de las normativas de la
culpabilidad y los fundamentos jurídicos de la pena que avalan una u otra de las tantas
teorías que justifican o no el incremento en cuestión.
Pese a ello puede y debe hacer consideraciones en tanto y en cuanto dicho
proyecto implícitamente involucra a los juicios por mala práctica, respecto a su
influencia, sobre el ejercicio de la medicina y más aún su repercusión a través de
aquella, sobre toda la comunidad.
El aumento de las penas y en particular las condenas de prisión no
excarcelables, ha de precipitar en nuestro medio el vuelco del ejercicio profesional hacia
lo que ha dado en llamarse una Medicina defensiva, la que en países llamados
desarrollados ha provocado una grave crisis que llevó a la retracción del médico a
actuar, en especial en casos de emergencias o situaciones en las que la comunidad necesita
de su intervención decidida e inmediata y en las que, aquel debe actuar con naturalidad,
espontaneidad, criterio, creatividad y a veces alejándose de los parámetros clásicos,
para salvar una vida.
Por otra parte esa Medicina defensiva, o actitud de
cubrirse, por temor a ha
originado además una medicina injustificadamente cara e improductiva y con grave
deterioro en la relación médico-paciente.
En las experiencias extranjeras el médico llegó a ver, en cada enfermo que
se acercaba a buscar ayuda, en un potencial demandante.
En nuestro país aún estamos a tiempo, quizás sea la última oportunidad,
para que la comunidad tenga la Medicina que merece y por la que debe luchar.
Por su parte la Medicina que está efectuando un enorme esfuerzo por
recuperar su perfil, reclamando modificaciones en la formación del médico, la
corrección de los sistemas cuestionables de salud, instaurando la certificación y
recertificación y exigiendo ética en el ejercicio profesional, entiende que la verdadera
mala práctica que es la que pasa por la negligencia, imprudencia, impericia e
inobservancia de los deberes profesionales, debe ser tratada con toda la estrictez de la
justicia, pero que la enorme cantidad de demandas, cada día en aumento, donde se
involucran uno o muchos profesionales e instituciones, la mayoría de las veces
injustificadamente, crean el ámbito inadecuado para el correcto ejercicio
profesional.
En conclusión el Proyecto de Ley CD 29/97, en lo que a la Medicina
compete, ha de incidir gravemente sobre la atención médica de la comunidad, y éste
será un hecho irreversible.
Sabemos que el Poder Legislativo sabrá entender que nada que no sea ayudar a
un semejante, debe atrapar al médico, ni encadenarlo de manos y pies, menos aún el temor
a un juicio.
Ya en pleno del siglo XXI, podrá llegar a ocurrir, si no se efectúan las correcciones necesarias, el hecho paradojal de que el hombre esté más solo y abandonado que nunca.
En los últimos meses algunos medios de comunicación, a
través de la presentación de artículos en diarios y espacios de televisión de
contenido aparentemente científico, han promocionado medicamentos a los que se les
asignan virtudes exageradas, que no condicen con la realidad.
Esto ha creado falsas esperanzas, desconcierto y disconformismos,
llevando, en oportunidades, a los pacientes a intentar forzar la voluntad de
algunos médicos para su prescripción.
Nos referimos a publicaciones que conciernen a medicamentos que, si
bien han cumplido los requisitos de investigación farmacológica y las normas legales
para su comercialización, en cuyos protocolos se consignan efectos tanto
terapéuticos como indeseados, aparecen sólo los aspectos positivos, en ocasiones
exageradas, fuera de contexto y prometiendo resultados que no condicen con la realidad,
hasta llegar, en casos, a prometerse curaciones.
Consideramos que la comunidad debe ser informada de los progresos de la ciencia en
beneficio del hombre y su destino, pero no a través de mensajes parciales e interesados
que crean falsas expectativas.
Sorprende y preocupa que esa forma de lograr objetivos esté vinculada
a algunas empresas que, habitualmente, invierten enormes sumas en lograr
nuevas moléculas para luchar contra los grandes flagelos del hombre pero que, a
veces, pierden la óptica ética de su función.
Aprobada por el Plenario Académico en su Sesión Privada del 26 de agosto de 1999.
Ante el público conocimiento de posibles
transgresiones a pautas básicas de la Investigación Clínica, relacionadas con
métodos diagnósticos o terapéuticos, la Academia Nacional de Medicina cree su deber
alertar a los médicos, acerca de la responsabilidad que les cabe en el desarrollo del
conocimiento médico aplicado, así como a sus jerarquías superiores y a las
Instituciones en las que ello ocurre, de acuerdo a las normas legales dictadas al respecto.
Es así que cuando la Investigación
incluye pacientes se debe contar con la aprobación de un Comité de Etica que se ajuste a
los Códigos Internacionales de Etica de la investigación que contemple entre otras
exigencias: 1. Una adecuada y amplia información
al paciente, 2. La firma por parte de los pacientes del consentimiento informado, 3. La
firma de los médicos actuantes del compromiso de su responsabilidad, y 4. El compromiso
de co-responsabilidad de los niveles superiores Institucionales.
Los conocimientos adquiridos en la investigación aplicada significan
la posibilidad de afectar la salud de los individuos favorable o desfavorablemente y los
médicos no pueden dejar de velar por el cuidado de la población, asegurándose que su
contribución al conocimiento esté desprovisto de falsedad, que deje bien claro el
ámbito de validez de sus conclusiones y que la trascendencia de sus recomendaciones sea
explícitamente manifestada con respecto a la sobrevida, calidad de esa sobrevida y el
costo económico de sus logros.
Existe una tendencia incipiente a incluir
aspectos relacionados con metodología de la investigación en algunos programas de pre y
post grado, incluyendo aquellos de educación a distancia. Se considera necesario
profundizar estos aspectos formativos del médico.
La Academia Nacional de Medicina, al igual que muchas otras entidades científicas
se hallan siempre dispuestas a colaborar ante la consulta, y a respaldar la libertad y el
derecho de cada colega de ejercer y hacer respetar las estrictas normas de la
investigación clínica.
Aprobado por el Plenario Académico del día 27 de mayo 1999.
La palabra Medicina, histórica y culturalmente
pura, simple en la profunda elementalidad de su único significado, a partir de la segunda
mitad de este siglo, parece haber sido puesta en la estrapada por inquisidores verbales a
través de una "indagación" acerca de eventuales valores supuestamente
enriquecedores. Y, al propio tiempo estirada como en el lecho de Procusto a través de
predicados adjetivados que se han ido sumando, acoples verbales discrecionales que,
paradójicamente la privan de su neto significado; el que le corresponde de suyo.
Al incorporar todo cuanto será desglosado a lo largo del texto, la Medicina termina,
(terminaría ? ) siendo subsidiaria de tantos condicionantes "calificativos"
añadidos, que le darían tantos rostros al punto que el único genuino que la expresa
será casi irreconocible. La Medicina, sujeto capital de la oración, solamente cobraría
sentido según los predicados que se añaden.
Es por todo esto necesario "volver a las fuentes" para
reencontrar a la Medicina en lo que siempre ha sido y será; índole y naturaleza precisas
únicamente vinculable al único testimonio que la certifica: Su contenido humano.
Este la originó, la integra y la identifica radicalmente como suceso
humano en un tiempo sin fecha y al modo de un presente constante.
Y ese contenido humano que la hizo posible desde tiempos remotos, constituye
el "Humanismo Médico" , el Humanismo de la Medicina que radicalmente la
identifica como uno de los más hermosos acontecimientos humanos.
La base radical de este comprender conduce a considerar Humanismo y
Medicina en un total ensamble, primario, original y esencial y constituido de suyo antes,
infinitamente antes de que fuera posible conocer la naturaleza e índole de cada uno, y
mucho menos convertirlos en identidad total, como "términos" intercambiables.
Cada uno de ellos identificatorio del otro como un acceder a la cima de un monte donde
están unidos.
La Medicina es Humanismo total en el más amplio y profundo sentido de
la expresión; más: si la Medicina es humanismo esencial, y ambos consustanciados,
aquélla es el suceso humano que, por sí mismo, revela mejor que ningún otro testimonio
el proceso de humanización del homínido. La Medicina es el hecho radical de auxilio y
asistencia, y cada uno de estos actos, intemporalmente, identifica lo humano en cada ser -
hombre.
La naturaleza tribal de la Especie, a partir del agrupamiento señala
la unidad entre aquellos seres. Puntos de partida de la humanización y de la ayuda mutua
ostensible en el auxilio al congénere. Traducir esto es decir: Humanismo y Medicina es un
mismo acto constituido. Identidad radical de ambos, de uno en el otro; de uno y en el
otro.
Ésta es la Humanización de la Medicina. Si el humanismo desaparece de
la Medicina, es la Medicina la que desaparece y no el Humanismo. Tal el concepto radical:
no es posible la "deshumanización de la Medicina", sino en la Medicina.
Desde tal origen, Medicina y Humanismo se ignoraron a sí mismos y en
cuanto tales. Pero significaron la trascendencia, (ignorada), de lo biológico.
El Humanismo humanizó al hombre y la Medicina radicó y testimonió
esa humanización.
Este Humanismo de la Medicina es totalmente ajeno al humanismo
literario, social, ideológico, politizado y expuesto oralmente y por escrito a partir de
su solemnización académica renacentista en los siglos XV y XVI Nada hay de vinculante
entre ambos. Por eso no aparece en estas páginas.
Es dramático aceptar que existen, en forma de triste realidad, causas
múltiples de la deshumanización en la Medicina por causa de factores de índole mucho
más general, apenas mencionables aquí, y que radicalmente son "sociales" y
dominantes a partir de los 30 últimos años del siglo. Afectan a cada individuo de por
sí, especialmente en el medio urbano y sin los condicionantes de los desequilibrios
ocurrentes en el seno de la denominada "crisis social" cuya revolución (? ),
(que todos hemos olvidado) está señalada por Molerá ya en l750.
Actualmente el problema pasa a través de dos testimonios concretos
irresolutos: la "bomba P" (población),y la desaparición del "Estado de
Bienestar" que, ya cerca de nuestro tema, afecta las garantías de asistencia del
individuo en salud y en enfermedad.
Hay efectivamente "deshumanización en la Medicina". Creemos
haber deslindado su significado.
Entonces: ¿Cuándo hay deshumanización en nuestra disciplina? ¿Cómo
y en virtud de qué ocurre?
Cuando la Medicina es incriminada, discriminada y hasta descalificada,
cuando al arquetipo verbal que la denomina e identifica se le añaden
"condicionantes" o se adjetiva su naturaleza. Cuando es "puesta en
cuestión" y cuando se le suman atributos que no le conciernen. Cuando, de hecho, se
hace "entrar" a la Medicina en los conflictos (? ) de pensamiento actuales
generados en multitud de ideas y referencias de infinitos sentidos, aunque cada uno de
ellos, pretendidamente conceptuales, tenga, en este fin de siglo, denominado, "pos -
modernidad", otra identidad propia que la de ser un vulgarismo mental más.
No escribimos intencionalmente; menos con espíritu negativo. Damos
constancias. Más: nos consideramos testigos y no jueces. Más: aceptamos estos hechos
casi inevitables y a sus creadores acordamos los máximos propósitos de beneficio en sus
juicios; a los que sean necesarios y útiles y hasta enriquecedores y que, entre todos y
desde muy diferentes lugares, consideran necesarias sus aserciones respecto de la Medicina
en términos de nuevas identidades.
Pero nosotros nos sentimos seguros de que en sus trabajos y postulados
han contribuido a la deshumanización en la medicina, (según los criterios aquí
expuestos), al encerrarla en un entorno de ideas y conceptos que no le conciernen o le
pertenecen - que le han sido añadidos- que le son atribuidos como partes del "hecho
médico" vario y múltiple, que es como la Medicina se manifiesta y se manifestó
siempre.
El relato se limitará a un desglose sucesivo de términos y/o
expresiones actuales vigentes que, sumadas, han ido desvirtuando la índole propia natural
de la Medicina. Contaminando cada vez más su sentido y, (seguramente por inadvertencia),
su propia historia, que no ha sido ni es otra cosa que un testimonio único, probado día
tras día, en Occidente, a lo largo de 2.500 años.
Tenemos que limitarnos. Este Relato se convertiría en un listado
extenso de errores, aberraciones, equívocos que, (ya dicho), han llegado a hacer pie en
el mundo de la Medicina.
Y es la suma de todos ellos lo que ha conducido a la
"deshumanización en la Medicina" hiriéndola casi mortalmente. Son todos ellos
"condicionantes", "juicios de valor", "errores" voluntarios
o no, pero generalizados. Han llegado a la Medicina desde fuera de ella. La mayoría son
de orden acusativo o de "puesta en cuestión" incriminatorios, agresivos, al
punto de convertir al agente médico en permanente mira de sospecha al extremo de que el
vulgo ignaro, así seducido, hace integrar el médico en el suceso de morir.
Pero antes, y por sobre todo, daremos los hechos capitales que dan el
horrendo testimonio de la " Deshumanización en la Medicina ", sucesos humanos
específicos en los que aparece y está, por vez primera, la propia presencia médica
sumergida en una atroz problemática de "vida - muerte", ya existente y concreta
a través de conductas que anulan la Ética Médica, y que están vigentes a través de
juicios, declaraciones, legislación y leyes.
Lo haremos simplemente a modo de epítome, porque el propio requerido
nivel del Relato para una Asamblea Médica Académica hace innecesario todo comentario:
- "Eutanasia" , con su sentido perversamente inadvertido (? ) bajo los nombres
de "Eutanasia asistida" o "Suicidio asistido". Como ha sido dicho hace
poco: "Licencia al médico para matar"
- Aborto Criminal por mano médica
- Fertilización asistida con selección del número de embriones.
- Destrucción de embriones congelados
- Riesgo prospectivo de "clonación" en humanos, etc.
Como toda contaminación, desde lo foráneo con el triste resultado de
la aceptación pasiva (? ), de los protagonistas de la Medicina, los médicos, que parecen
no advertir su vulnerabilidad ante el menoscabo, convertidos en agentes pasivos de
"agresiones" conceptuales y verbales que parecieran capaces de llegar hasta el
antiguo altar de Asklepio en Epidauro.
Todas las causales que consideraremos concurren, a nuestro, entender, a
esta actual deshumanización que ocurre en la Medicina.
1) Plétora estudiantil
-Deficiente o insuficiente formación del estudiante de Medicina en las Facultades, con
las reservas del caso.
-Desaparición del Practicantado hospitalario, escuela primordial para la formación del
médico.
- Acceso insuficiente en número para capacitarse en las "Residencias".
2) Plétora médica Proletariado médico.
- Desaparición de hecho de la Medicina Privada tradicional por la conversión del médico
en dependencia laboral, (empleado), en Instituciones que atienden a la salud de la
población desde centros médicos diversos.
- Necesidad, (imperativa ? ) de Especialización inmediata.
- Por lo antes señalado, justamente cuando se pregona una " Medicina
personalizada", el médico en situación de dependencia encuentra al paciente, (a los
pacientes sucesivos y a los que ocasionalmente continuará asistiendo),
"convertidos" en números de acuerdo a Cupos de asistencia.
- Riesgo y "acoso" industrializado (? ) de juicios de " Mala
Práctica".
- Abuso del empleo de Técnicas instrumentales en reemplazo de la clásica Medicina basada
en Técnicas Operativas: examen semiológico del enfermo.
3) Aluvión que constantemente cae sobre la medicina desde fuentes foráneas de toda
índole, a través de la aplicación, muchas veces de índole incriminatorio, de términos
que le son ajenos, impropiamente aplicados o adjudicados.
Como ejemplos:
a) Iatrogenia: absurda y grosera calificación denostativa puesto que lo que el médico
hace es justamente "iatrogenia": beneficio, bien, alivio, curación y ayuda y
sostén de la vida.
b) El equivocado concepto de exigir (? ) la "muerte con dignidad". Falta total
de sentido, llegada ya a punto de legislación. De hecho supone la "muerte
heroica" según la entendía el emperador Vespasiano. "Muerte con dignidad"
lo cual antepone "la muerte indigna", tal la del criminal en el patíbulo,
cuando en realidad se trata, en lo que compete al hacer médico, procurar una" muerte
digna". Muerte en paz, en sosiego, sin dolor físico y psíquico, asistido y
confortado, que no otra cosa ha hecho siempre la Medicina.
c) Acusación de "Encarnizamiento" (vg: crueldad, saña): Acusación perversa,
al ser indiscriminada y referida, con su sentido sádico, al hacer médico en
"terapia intensiva", ( apelación a los máximos recursos de la Ciencia Médica
orientados a la salvación de la vida), tal cual es ya el testimonio habitual de ese hacer
médico modulado según ciencia y conciencia asistidas por técnicas instrumentales y
operativas altamente calificadas. Tal imputación que pretende deshonrar al médico se
basa siempre en hechos puntuales y circunstanciados extra - médicos, algunos de cuyos
ejemplares son universalmente conocidos.
- Aparición del concepto de "medicalización de la vida". Nos limitamos a su
mención.
- Concepto de "autonomía del enfermo" (Inmensa bibliografía al punto de
considerar un "descubrimiento" referente a la Medicina actual). Esta eventual
actualidad es espuria. Esa autonomía existió siempre y ha sido concreta y explícita. La
Medicina, a través de los médicos, no ha avasallado a un congénere a través de actos
de compulsión. Se desnaturalizaría. Creemos que, en el seno de la ALANAM, no
corresponden más consideraciones. Solamente ha ocurrido la "puesta en tema" de
la cuestión, de la cual han surgido, por todas partes, normas y reglas que oficializan la
situación del enfermo.
Un manto de burocracia cae sobre el hacer médico. Este, como primer
punto, queda condicionado al "consentimiento informado", muchas veces el primer
peldaño para la acusación de Mala Práctica:
No continuaremos el listado. Entendemos suficientes los ejemplos dados.
Pero hay algo más. La aparición a partir de la década del 70 y casi
aluvionalmente, de "palabras - pensamientos", (o a la inversa), que han salido
al encuentro de la Medicina para insertarla en el contexto de expresiones y terminologías
que los médicos encontramos a nivel de tropiezos constantes en lecturas.
Parece necesario estar advertidos que (reiteramos de otra manera), en
torno de la Medicina giran expresiones como: "antropobioética", "Medicina
y humanitud", "intercorporeidad", "revolución somatoplástica",
"iatrotanatocracia", " Biomedicina", "Iconolatría",
paternalismo "latino", "racionar" el diagnóstico, etc. etc.
Hemos anotado algunas. Están presentes y actuantes en trabajos
médicos, revistas, libros, publicaciones varias, congresos, organismos médicos
internacionales, etc.
No ponemos aquí en cuestión otra cosa que el valor o significado
concreto a que se refieren, ni lo que puede o podría considerarse enriquecimiento del
pensamiento médico en esta elusiva "pos-modernidad", ni la convicción profunda
con que los autores respectivos piensan y conceptúan sus ideas, y mucho menos, pretender
enjuiciar. Más, asumimos como garantes, la nobleza de intenciones de esclarecer panoramas
que, de hecho, ya están presentes en la Medicina misma. Puede también ser que no
tengamos la suficiente cultura o la cultura adecuada para coincidir con tantas medicinas
diseccionadas por estos pensamientos que no creemos sean originales por aquello que, de
hecho, son pertenencia de la Medicina sin necesidad de que la caracterice según tal o
cual circunstancia.
Añadir neologismos no necesariamente enriquece el pensamiento y el
idioma. Pueden crear confusión. Pueden terminar siendo erudiciones verbales, tentativas
de inaugurarle a la Medicina "formas" expresivas innecesarias.
De hecho, sumadas todas, no anulan, ni cambian, ni superan el hecho
médico esencial, incólume, presente y constante en Occidente a partir del plátano de
Cos.
Nota: La Academia Nacional de Medicina no ha aceptado el término
"Bioética" creado por van Reusseler Polter en su libro.. Plenario Académico de
la Academia Nacional de Medicina del 30-V-91
Nota: En innumerables escritos, gran parte de la temática médica "extra
-clinos", es el tratar de la muerte. Sobre todo, en la actualidad. No hemos
encontrado la distinción radical entre "morir" y "estar muerto". En
realidad, "Del morir" es un capítulo ya remanido, vastamente rebalsado por los
filósofos y los literatos.
Lo que hemos olvidado o relegado en el pensamiento, y muy especialmente
del médico, es que la muerte es ajena a la medicina a la cual compete la vida. Esto puede
ser juzgado absurdo, error grotesco, incomprensión, desentendimiento, insensibilidad,
obtusidad, etc.
Pero hace 2500 años un griego, (tenía que ser un griego), dijo:
" Mientras estoy vivo, no estoy muerto; y cuando esté muerto, no estaré vivo. En
consecuencia, no hay relación ni vínculo alguno entre estar vivo y estar muerto".
La Medicina cubre la vida entre el nacer y el "agón" final.
Y sabe, milenariamente, cómo hacerlo y cómo actuar. No le compete, específicamente,
meditación alguna acerca de la muerte.
Este documento fue presentado ante la Reunión que la Asociación Latinoamericana
de Academias Nacionales de Medicina llevó a cabo en Madrid en noviembre de 1997.
Etica, la antigua palabra griega (hqikh) como toda otra verdadera, ha tenido a lo largo de 2.500 años un destino que le ha dado, a través de infinitos discursos, el sentido definitorio de "conducta", cualquiera sea el módulo verbal que la cuestione en distintas interpretaciones (1)
Aquí estamos ceñidos a una circunstancia precisa: la " Ética en Medicina". De la escueta crisálida verbal originaria, labrada como un canto rodado por siglos de pensamiento, pasó de cultura en cultura hasta alcanzar ahora, en el Mundo Occidental, uno de los significantes más precisos y nobles de la libertad en tanto ésta se defina como elección autónoma de conducta y deber, "rostros" de la Ética.
Así entendida, consiste y reside en una relación directa entre hombre y hombre pero no según un Imperativo, sino elección libre entre voluntades conscientes. Si hemos apelado a la libertad como base primordial de la Ética es porque si una conducta deviene obligatoria, anularía su contenido ético "per se" siendo que es un índice que indica la opción única posible, por libre resolución.
Esta manera de ceñir la Ética, fuera de las características "entre Escuelas", es la que nos pone en tema: "Ética en Medicina".
Pero es aquí necesaria una norma expositiva, una precisa definición de cuál es la Ética que provee a la Medicina de su sustentación y cuál es su índole específica.
Apelamos a la clásica distinción entre "Ética Material" y "Ética Formal", de antigua raigambre.
La "Ética Material", más antigua, es heterónima, utilitaria y transcurre según la axiología vigente en su momento en el seno temporal de una cultura. Lo decisivo, lo definitorio de ella es que el hombre la acepta incondicionalmente, la cumple, pero no se compromete, en sí, con ella. En otras palabras, es la Ética Social, comunitaria y transgredirla compromete la "situación" del transgresor.
Basta no quebrantar las "normas" que la caracterizan. Caso contrario, el sujeto queda "en falta" o "en pecado", y punible.
La Ética Formal es aquella que hace la apuesta en el ser, (ver más adelante). Es absoluta, rigurosa, subjetiva. Es sustancia en la sustancia del hombre. Posee a éste más que es poseída por él. Nace y vive de una libre adopción, total, porque compromete en totalidad a su cumplimiento.
En cada instancia necesaria está íntegramente presente.
La "vocación" médica es radicalmente vocación al Bien. Sea a partir de la naturaleza real del protagonismo en continuado proceso de educación moral (2) sea acaso, por la evolución de una conciencia primordial, unánime y universal que se fuera dando a lo largo de las generaciones, en un sentido cada vez más profundo, como algo propio en el existir del hombre.
Si es posible anotar el Bien como "más" y el mal como "menos" en cuanto a resultados de sucesos, la sorpresa fundamental de la conciencia en un hombre, cualquiera su tiempo, consistiría, primero, en conocer el bien y luego reconocer el mal, al padecerlo.
Si todos los seres vivos están englobados en el existir biológico (Bios), en el hombre, este existir deviene "existencia", que es "la conciencia del existir" , lo cual significa "asunción del ser". Es decir: ocurre una fundación ontológica del siendo en el soy; en el propio ser de cada uno, de lo que derivará la humanización como hecho ineluctable de conciencia. El hombre ya no podrá renunciar a ser hombre. Anclaje definitivo en lo humano. Humanización del homínido, y base y asidero en la conciencia de libertad que termina siendo la libertad misma.
Una consecuencia es que la libertad es menester sea racional por ser consciente. Lo racional y lo consciente son evolutivos como lo prueban la Antropología y la Historia, y en su transcurrir y desde muy lejos, devienen en conducta para terminar en deber. Si esto es así, la Ética constituye, o es, el punto de encuentro y concordancia entre conducta y deber en la conciencia del hombre. Cierto: también se puede estar ausente. Millones de seres han desertado y desertarán de este encuentro. Pero ni vacíos de conducta y de deber pueden anular el valor de lo humano ni podrán destruirlo.
Otra vez en el tema, si en alguien se da aquella vocación invocada, acaso aún no reflexionada suficientemente, indica el tropismo hacia el bien, para terminar conociendo y fundando la raíz y naturaleza de esa vocación. Habrá, en quien ha así elegido, un inacabable andar ineludible e irrenunciable hacia aquel suceso del encuentro, y no para llegar a asistir a él, (el nuevo médico ? ), sino para quedar en él inserto de principio a fin; cumplimiento de la hermosa elección de ser médico.
La Ética ya está inevitablemente y para siempre en él, ya que la Medicina es la matriz donde aquella habita a través de sus constantes testimonios.
Nos atrevemos a pensar que la Ética no es un valor a pesar de haber sido tomada por la Axiología. Porque "un valor es valor en tanto vale" (Heidegger), y el concepto de Ética que aquí hemos esbozado trasciende todo lo transitorio; no es mudable y tiene la perennidad íntegra propia del hombre en curso inacabable de humanización. Porque la "Ética Formal" tiene trascendencia o vigencia intemporal. En el mundo se convierte en un suceso permanente, repetitivo, sucesivo, y al mismo tiempo cotidiano y simultáneo; en una asunción total del tiempo y lugares que no pueden medirse. Es un "presente " continuo.
Y en lo particular, en lo que a la Medicina concierne, su Ética propia se convierte en la matriz ejemplar de los actos médicos específicos a través de su propio testimonio de conducta y deber. Está manifiesta en todo acto médico que aparece como impronta y que, cumplido, desaparece para renovarse multiplicado en otras instancias inmediatas, inacabablemente.
Este es el hacer médico universal y, de un modo paradojal, es como una "ucronía" (sin tiempo) y como una "utopía" (sin lugar). Porque no tiene asiento concreto ubicable en un todo ni tiempo posible de mensurar. Tales los infinitos del acto médico y sus infinitos bienes que traspasan todos los horizontes y todos los márgenes de medida.
La "Ética Médica Formal" es el hecho esencial de la Medicina. Está antes y más allá de toda normativa, de todo Decálogo, de todo Juramento académico, de la suma de Declaraciones solemnizadas, (Ginebra, Helsinki, Tokyo, Edimburgo, etc.), de países y universidades y que figuran estampados en todas partes y a los que se acude constantemente para añadirles sobreimpresos. No decimos que sean innecesarios, pero, en definitiva, son como palimpsestos figurativos ya que no pueden suceder a lo que no ha sido necesario escribir. Porque la "Ética Médica" y / o "Ética en Medicina" es una constante vivencial en el médico; es la máxima tutela que lo conduce en su menester; es el "Sésamo" que abre los caminos del bien saber, del bien querer y del bien hacer, brújulas que aseguran y obligan el andar el estrecho sendero del obrar según un amor sin nombre y sin rostro.
La Ética Médica es autónoma, es libre; vive en actos y sin palabra. Vive de urgencias y no tiene tiempo pactado de reposo. Es cotidiana, habitual y da testimonio constante de sí misma.
Si la Medicina se convierte en misión es porque su Ética específica la conduce. Es la Ética la que ha llevado a tantos hombres médicos a la entrega de vida, sacrificio. abnegación, santidad y honor y amor reverencial de la posteridad. Sería como un altar laico en el que todos los médicos comulgan.
Hay una definición muy precisa para la Ética Médica respecto de su naturaleza y vínculo en la Ciencia. Cabe aceptar que el pensamiento científico y el pensamiento para la conducta están estrechamente unidos en cuanto para que ambos sean pasibles de relación debe de mediar en el ser existente " el sentido significante de valor (3) según el discernimiento y la prueba del existir del ser según la volición.
En otras palabras: no tiene sentido o significación el pensamiento sin intencionalidad ni la intencionalidad sin pensamiento.
En la Ética Médica este suceder es capital y, una vez más, definitivo. Siempre, todo comienza y termina en la autonomía del individuo que es quien decide.
La encarnación de la Ética Formal en aquél sella la naturaleza de la Ética en Medicina. Reaparece el problema capital de la libertad. Paradoja? Si el libre arbitrio finca en la opción, la libertad no tiene libre arbitrio. Será como debe ser o será un fantasma mental. Consecuencia: la Ética será la Ética Formal como definición máxima de su naturaleza. Por supuesto, la Ética Formal no es exclusiva de la Medicina ni excluyente. En la situación médica, nada del hombre y de su hacer puede eludirla. Así, todo pensamiento médico, todo acto médico tiene el subrayado de ella porque está, inclusiva, en el médico.
Es por todo esto que no debemos confundir la Ética Médica con su predicación, ( pecado obligado que cometemos en estos Comentarios).
Con la Ética el médico alcanza su más alta y noble expresión; porque su obra total es buena. Porque en él reside para revelarse siempre, su forma decisoria por el Bien. Es como el camino que precede al caminante, trazado para ser transitado como senda única, en medio de la intemperie de la vida, del dolor y la muerte.
Nota. Es impredecible concebir en el siglo próximo la evolución de las ideas acerca de la Ética, fuere a través de escuelas, conceptos, doctrinas, etc., sobre todo en el campo del saber científico. La misma Epistemología será reformulada.
En atención a ello. este escrito ha apelado, como referente exclusivo, al modelo clásico distintivo entre " Ética Material" y "Ética Formal". Con la única razón de que ambas involucran, puntualmente, vez por vez y siempre, al individuo en libertad total de opción por una u otra. Este suceder, creemos no será modificado en tanto exista como posible la libertad en el hombre, aún condicionando o en sometimiento.
(1) Sabemos
que hay muchísimas Escuelas de pensamiento acerca de la Ética en las que se hace su
consideración conceptual, cuya sola mención superaría la extensión de este texto.
Referente a esto, ver Hospers.
(2) En el sentido corriente y habitual del término, pero que termina dando ejemplos de
conducta en el pensar y en el obrar.
(3) No en sentido axiológico sino en el ya expuesto.
Bibliografía:
Hospers J. "Introducción al análisis filosófico" 2
tomos. 1980. Alianza Editorial Madrid.
Este
documento fue presentado ante la Reunión que la Asociación Latinoamericana de
Academias Nacionales de Medicina llevó a cabo en Madrid en noviembre de 1997.
La técnica de la clonación artificial con el objeto de obtener individuos dotados de
características biológicas previamente seleccionadas ha sido utilizada sin objeciones
éticas mayores desde hace más de veinte años. A
su través se pudieron obtener nuevas especies vegetales, cepas bacterianas, proteínas y
anticuerpos específicos, etc., todos ellos útiles para la humanidad. Estas significativas investigaciones alcanzaron su máxima expresión a
principios de este año cuando científicos del Instituto Roslin de Edimburgo (Escocia)
sorprendieron al ámbito científico y a la opinión pública con la generación de
animales superiores (ovejas) utilizando un oocito enucleado al que se había insertado el
núcleo de una célula adulta perteneciente a un individuo de la misma especie.
Aunque desde el punto de vista científico la clonación artificial
no puede menos que ser considerada como otro progreso del saber y del hacer del hombres en
el estudio de la naturaleza y en el manejo práctico de tales conocimientos, es en sus
aspectos éticos donde debe aceptarse que esta novedosa técnica, particularmente cuando
se trata de aplicarla al ser humano, ofrece flancos menesterosos de consideraciones
exhaustivas.
En efecto, son numerosos e importantes los interrogantes éticos que se
plantean cuando se vislumbra la posibilidad de producir artificialmente seres humanos
dotados de características biológicas preseleccionables.
El desconocimiento de las características genéticas que serán preferidas, la
ignorancia en cuanto al futuro intelectual y afectivo de los seres clonados, la
posibilidad de su programación a nivel industrial, su potencial utilización como medio
para crear especies de individuos dotados de capacidades específicas para una determinada función social (disponibilidad de órganos para
transplante, operarios especiales, etc.), la posible afectación del sentido tradicional
de familia y otros cuestionamientos relacionables
con la filiación, constituyen algunos de los interrogantes de tipo ético y moral que han
determinado preocupaciones en diferentes niveles científicos, políticos, religiosos y
sociales. En todos los documentos producidos
palpita visiblemente la necesidad de preservar el aspecto ético
de los estudios sobre la clonación humana y, en especial, en sus aplicaciones prácticas. Incluso en algunos de ellos, ha surgido como
solución la propuesta de establecer requisitos o controles para efectuar experimentos
vinculadas con este aspecto de la genética así como para prohibirla con fines
reproductivos.
Teniendo en cuenta estos antecedentes:
La Academia Nacional de Medicina
reconoce a la clonación como un verdadero logro científico, pero considera conveniente
dejar establecido que su aplicación a la especie humana con fines reproductivos debe ser
previamente sometida a una discusión ética multidisciplinaria, destinada a preservar el
más absoluto respeto por la vida y la dignidad humana dentro de un ambiente que ofrezca a
la ciencia la libertad que necesita para seguir indagando los misterios de la
naturaleza.
Declaración
aprobada por el Plenario Académico de la Academia Nacional de Medicina en su Sesión del
28 de agosto de 1997.
La puesta
en marcha del proceso de formación de una vida humana se inicia con la penetración
del óvulo por el espermatozoide; la nueva célula resultante (cigoto) contiene su propio
patrimonio cromosómico donde se encuentra programado biológicamente su futuro. Este
hecho científico con demostración experimental, es así dentro o fuera del organismo
materno.
Se debe promover y respetar los derechos personales, considerando en forma igualitaria la
vida del embrión como la del padre y la madre-
La fertilización
asistida solo debería ser realizada dentro de la pareja casada, varón y mujer, con el
material genético de ambos. Esto excluye la maternidad subrogada.
Se considera
fundamental el consentimiento verdaderamente informado del matrimonio para la realización
de la fertilización asistida. Información referida a los procedimientos, riesgos y
resultados esperados, de éxito y fracaso.
La crio-conservación de embriones impone a los mismos un destino
incierto, porque produce la muerte de hijos en etapa embrionaria en un porcentaje variable
de acuerdo a los distintos Centros de Fertilización Asistida y porque no garantiza la
transferencia de todos ellos al útero materno, lo cual significa selección y descarte.
Esto implica desinteresarse de la suerte de estos embriones, a los que no se les reconoce
ningún valor intrínseco.
La aplicación de
técnicas de reproducción asistida tiene como resultado un gran aumento de los embarazos
múltiples con muchos embriones. Esto significa problemas de mortalidad fetal y retardo del desarrollo, así como efectos dañinos en
la salud psicofísica y social de ambos padres. Por estos motivos es conveniente que las
técnicas en fecundación asistida se
ajusten a imitar la fecundación natural, en cuanto al número de óvulos fertilizados.
La fertilización
asistida puede ser considerada dentro de los límites citados como solución a la
esterilidad de un matrimonio, pero no debe ser utilizada con fines experimentales sobre el
embrión.
Esta declaración fue publicada como Solicitada en el diario LA NACIÓN el día 23 de septiembre de 1995.
Los últimos años se han caracterizado por un permanente y creciente número de demandas judiciales, por mala práctica médica.
Lo que ocurre en nuestro país, hoy, es el inicio de un proceso que muy dramáticamente han vivido varias de las naciones llamadas desarrolladas y obliga a esta Academia a hacer un llamado a la reflexión.
El asedio permanente al accionar médico, en la mayoría de los casos injustificado, ha de llevar a corto plazo a la parálisis de la iniciativa; se corre el grave riesgo de no ver más actitudes "salvadoras". Todo aquello que exigía inventiva, criterio, habilidad, para salvar una vida, obligaba a crear en el momento, a escaparse de los parámetros establecidos, de las pautas preexistentes porque el caso estaba más allá de lo previsto.
A corto plazo los médicos se verán compelidos a no enfrentar situaciones complejas y aun las más simples, con las graves consecuencias que ello significa.
Experiencias en otros países muestran que con el tiempo el hombre hasta podrá llegar a morir, sin que se encuentre a alguien que haga algo por él, sin que haya un esfuerzo por salvarlo, todo por temor a una demanda judicial. Pero la realidad es que para el hombre enfermo, aun dentro de esta penosa y paradojal realidad, el médico sigue siendo el mismo médico; ha variado su "aquí y ahora", de acuerdo con las características de la época, pero no ha cambiado en su esencia. El médico ayer, hoy y mañana seguirá siendo el mismo, por naturaleza, y aún a pesar de algunos sistemas aberrantes de salud. Nunca ha cerrado ni cerrará sus manos, los oídos ni el corazón a la necesidad de ayuda, comprensión y amor al prójimo.
No caben dudas de que en algunas oportunidades existen verdaderas "malas prácticas" y ellas merecen su tratamiento en la justicia como corresponde. También es cierto que frente a ellas se deben analizar y resolver adecuadamente los múltiples factores que la predisponen.
Las autoridades, las fuerzas empresarias y políticas, la comunidad y los profesionales deben luchar denodadamente por restablecer una relación médico paciente que sea un vínculo válido para que la asistencia médica en el siglo XXI ofrezca al hombre las mejores garantías. Para que ello ocurra a partir de una mejor formación profesional, el médico no puede ni debe permanecer ajeno a esta nueva circunstancia, provocada por el permanente y creciente número de demandas judiciales injustificadas, y que en la generalidad de los casos lo involucran sin razón.
A los que no quieran o no sepan ver el peligro les corresponderá la responsabilidad histórica de un futuro incierto para la salud de la comunidad.
Aprobada por el Plenario Académico de la Academia Nacional de Medicina en su Sesión Privada del 24 de noviembre de 1994.
Ante la polémica situación que atraviesa el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), cuya disolución y/o privatización ha sido aconsejada por el Banco Mundial a las autoridades nacionales en su informe "Argentina, from Insolvency to Growth", esta Academia Nacional considera oportuno y necesario hacer pública su opinión. Lo hace con la convicción de interpretar la preocupación de la Comunidad Científica Argentina, principal acervo intelectual del país y también como homenaje a la memoria de los que, encabezados por Bernardo A. Houssay, fundaron el CONICET en 1958.
La Academia entiende que el Gobierno Nacional debe tener una política en Ciencia y Técnica que garantice su crecimiento, su evolución y su participación activa en el desarrollo económico-social.
Por la trascendencia que la ciencia y la técnica han adquirido y, en consonancia con lo que existe en la mayoría de los países adelantados, esta función debe ser cumplida por una Secretaría o un Ministerio del área. Si es Secretaría de Estado, su titular, por el carácter de la función que le compete debe tener relación directa con el Presidente de la República e integrar el gabinete nacional. Al margen de fijar la política nacional del área, la Secretaría de Ciencia y Tecnología debería armonizar todo el sistema científico, evaluar el cumplimiento de objetivos y generar condiciones que incentiven la investigación y desarrollo.
El CONICET es el órgano del Estado encargado de la promoción de la ciencia y la técnica del país. Su función es clara y fundamental. En consecuencia se le debe mantener y, además, se le debe dar la autonomía necesaria para que cumpla sus funciones específicas con eficiencia. En lo que respecta a su personal científico y técnico, el CONICET está facultado para evaluarlos, tanto en su producción y mérito como en su dedicación. Igualmente lo está para prescindir de aquellos que no cumplen debidamente con las obligaciones inherentes a su cargo. En consecuencia, cualquier ajuste o depuración que fuere aconsejable o necesario realizar para elevar su rendimiento, el CONICET mismo es el que debe hacerlo ajustándose a sus propios reglamentos y a los mecanismos legales que correspondan. Para optimizar su funcionamiento, su conducción debería reintegrarse a científicos de distintas áreas de la ciencia, del más alto nivel, con experiencia probada, elegidos de ternas propuestas por Universidades, Academias e Instituciones de nivel equivalente.
Para garantizar su continuidad funcional, el CONICET debería
programar su acción en función de objetivos. Hacerlo, facilitaría, por una parte, el
cálculo de recursos necesarios y la correcta asignación de fondos en el presupuesto de
cada año y, por otra parte, prever los incrementos anuales para garantizar el crecimiento
adecuado y armónico del sistema.
Las Universidades son las instituciones donde se forma la gran mayoría de los
científicos y técnicos del país. En consecuencia, sin excluir una actividad directa y
el apoyo a otras instituciones, el CONICET debería prIorizar la promoción científica y
técnica en ellas, resguardando su propia autonomía.
Nadie duda que si el país quiere llegar a ser una Nación del Primer Mundo es indispensable que impulse la investigación y desarrollo, es decir, que facilite la transferencia de los conocimientos científicos y técnicos a los sectores de producción y de servicio. El sector científico es el que provee la materia prima pero no el encargado de que se la emplee. El sector productivo del país ha mostrado por su parte poca predisposición para hacerlo. El número de investigadores que ha incorporado es muy reducido y su disposición para hacer investigación y desarrollo, es muy poco significativa. El Gobierno, por lo tanto, debe promoverla en el sector empresarial estableciendo una política coherente en ciencia y técnica y medidas concretas que le incentiven.
Con referencia a la situación de la CNEA, la Academia considera que
se debe asegurar el normal funcionamiento de los Centros de Investigación de la misma,
los que han contribuído a través de los años en forma decisiva al Desarrollo
Científico y Tecnológico de la Nación. Por la capacidad de su personal y las
instalaciones que posee, la CNEA es el principal centro de estudios en Física Nuclear de
la Argentina y uno de los más importantes en América Latina.
Para terminar, parece oportuno reiterar las palabras de Bernardo A.
Houssay, Premio Nobel y creador del CONICET, según las cuales "La formación de
investigadores es condición sine qua non para el adelanto de la humanidad. Un país no es
una gran nación si no forma y cuida a sus hombres de ciencia que realizan investigación
original".
Buenos Aires, octubre 6 de 1994
La ACADEMIA NACIONAL DE
MEDICINA expresa a la comunidad su opinión sobre el aborto provocado. Cumple con ello uno de los objetivos
fundamentales explicitados en sus Estatutos, cual es:
Expresar opinión sobre asuntos de interés trascendente, relacionados
con las ciencias médicas o conexas o afines.
La vida humana comienza con la fecundación, esto es un hecho
científico con demostración experimental; no
se trata de un argumento metafìsico o de una hipótesis teológica. En el momento de la fecundación, la unión
del pronúcleo femenino y masculino dan lugar a un nuevo ser con su individualidad
cromosómica y con la carga genética de sus progenitores.
Si no se interrumpe su evolución, llegará al nacimiento.
Como consecuencia, terminar deliberadamente con una vida humana
incipiente es inaceptable. Representa un acto
en contra de la vida, pues la única misión de cualquier médico es proteger y promover
la vida humana, nunca destruirla. Esta
convicción está guardada en la cultura mundial y muy notablemente en el
Juramento Hipocrático.
&nbs