*La dignidad del médico
*Regeneración miocárdica
*Universidad de Buenos Aires
* Medicina y publicidad
*
Acuerdo con Australia para la construcción de un reactor nuclear
* Aspectos vinculados con la investigación clínica
* Contribución superadora
* Atentado a Nueva York
* Uso de medicamentos
*
Educación Médica
* Objeción de conciencia
* Preocupación por la actual situación del sistema científico argentino
* Penas por homicidio culposo
* Divulgación científica inadecuada sobre información farmacéutica
* Alerta en investigación clínica
* Deshumanización en la medicina
* Ética en medicina
* Clonación artificial humana
Fertilización asistida
Malapráctica médica
Situación del CONICET
Aborto provocado
Atentado a la AMIA 
Hemofilia y SIDA
Peligros de la automedicación
Acreditación de títulos
Fiebre hemorrágica
Enseñanza médica
Crotoxina
Profesores titulares de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires
Situación científico disidente Andrei Shakarov
Difusión de temas médicos
Dignidad profesional


 


LA DIGNIDAD DEL MÉDICO

La Academia Nacional de Medicina observa con creciente preocupación el paulatino deterioro del ámbito laboral, la retribución económica y el reconocimiento del médico que afectan la dignidad del ejercicio profesional.

Cuando se habla de dignidad humana, se habla de un valor intrínseco y personal que le corresponde al hombre en razón de su ser.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 dice en su preámbulo:"La libertad, la justicia y la paz del mundo tiene por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y en los derechos inalienables de todos los miembros de la familia humana"

La dignidad está vinculada muy especialmente con las nociones de valor moral y de virtud. En el caso del médico, el concepto de dignidad ha estado desde siempre unido al del correcto ejercicio profesional. No cabe duda de que como integrante de la comunidad, el médico participa de los avatares propios de los cambios socioculturales y económicos de la sociedad en su conjunto y que conspiran en contra de su formación y del ejercicio profesional. Es necesario que el médico tenga la mayor posibilidad de actualización y perfeccionamiento lo que redundará en un beneficio para el enfermo. En este sentido se debe señalar que solamente el treinta por ciento de los médicos que se gradúan por año en el país tiene acceso a una Residencia, el sistema aceptado como el mejor en la formación de posgrado.

Existe una absurda relación del número de habitantes por médico en concordancia con la falta de políticas de orientación profesional y de los mecanismos de selección universitarios aptos para evaluar los recursos docentes con los que se cuenta y otorgar una enseñanza con contenidos suficientes para ejercer la profesión, si bien la ley de Educación Superior con la recomendación de implementar procesos de garantía de calidad en educación médica, intenta asegurar que los futuros profesionales obtendrían una adecuada formación, lo que, en muchas ocasiones, no es posible alcanzar.

La plétora de médicos y la presencia irregular de profesionales extranjeros favorecen la aceptación de condiciones laborales en lugares sin instalaciones adecuadas en donde los enfermos son atendidos sin el tiempo necesario para cada consulta, por lo que el médico no obtiene el afecto de sus pacientes; la compensación económica es magra y la resultante es la frustración y una actividad que requiere un esfuerzo extenuante, en donde los honorarios médicos se han convertido en la variable de ajuste económico de una medicina altamente tecnificada y costosa.

En general, pocas empresas de servicios médicos incluyen la inversión en recursos genuinos de salud y no incorporan en los niveles de decisión a profesionales médicos que puedan intervenir para lograr equidad en la distribución y asignación de los recursos.
Los Centros Asistenciales deben privilegiar el ingreso por selección rigurosa, de profesionales certificados y disponer de Comités de Ética, Docencia e Investigación y Seguridad del paciente, lo que garantizaría una mejor atención médica.

Todo médico debe contar con la posibilidad de la objeción de conciencia de acuerdo con las leyes de la Ética y sus creencias.

Es necesario que se promueva una política de respeto a la profesión que desaliente el acoso legal y la preocupante violencia en sus distintas formas a las cuales el médico lamentablemente está expuesto. Para esto es importante contar con una defensa gremial adecuada.
Se requiere asimismo contar con una cobertura social y legal y una jubilación suficiente para una vida digna en el momento del retiro.

La comunidad toda debe reconocer que el médico es el nexo lógico en el avance del conocimiento, la tremenda evolución científica tecnológica y su salud. Por lo tanto se trata de un agente de máxima responsabilidad. Siendo ello así, el médico merece ser considerado como una persona digna , obtener una retribución justa y el debido respeto.

En el marco de su competencia la Academia Nacional de Medicina asume su responsabilidad en extremar sus esfuerzos para revertir la situación anteriormente descripta.


REGENERACIÓN MIOCÁRDICA

Mucho se habla sobre la aplicación de "células madre" para el tratamiento de un buen número de enfermedades, entre ellas las cardíacas
Este inmenso y promisorio campo debe ser transitado bajo absoluto control y metodología acorde.  Así, es muy probable que, dentro de algunos años, dispongamos de un nuevo y muy efectivo recurso para tratar graves patologías.
En cambio, la ligereza, el interés en "ser los primeros", u objetivos inconfesables, son fuente de frustración y atraso
Así como enviar miles de seres humanos a la luna significaría un drama antes que un intento serio de colonización, sabemos que resulta estéril sembrar en el desierto sin adecuar previamente el microclima.
Inyectar millones de células sin establecer características previas y condiciones necesarias sería, al menos, una pérdida de tiempo, si no significara un atropello a la razón.


UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

         La Academia Nacional de Medicina (Buenos Aires) hace conocer por este medio su intensa preocupación suscitada por el uso de una metodología para imponer por la fuerza una determinada ideología. En el ámbito universitario, es esencia de su existencia el intercambio de ideas confrontadas con el método de la persuasión racional. Cuando los mecanismos de persuasión son sustituidos por violencia física o psicológica se está atentando contra la formación republicana y, cuando esto ocurre en la cúspide del gobierno universitario, representa una amenaza que coloca a la Universidad en un destino incierto y pone en peligro principios elementales de libertad ciudadana.
         La Academia hace votos para que esto se solucione de la mejor manera.

Declaración aprobada por el Plenario Académico en su Sesión Privada del 20 de junio de 2006.


MEDICINA Y PUBLICIDAD

La Academia Nacional de Medicina observa con preocupación la proliferación de mensajes publicitarios aconsejando medicamentos y procedimientos terapéuticos de beneficio a veces no establecido y otras exagerado, con propósitos de fomentar su consumo. Al respecto, desea expresar:
1) Esta publicidad no tiene supervisión estatal que garantice la veracidad de los conceptos transmitidos.
2) En todos los casos utilice el mensaje publicitario para consultar a su médico respecto a la aplicabilidad de la recomendación a su situación personal.
3) Considere que ninguna sustancia conocida brinda protección eficaz para los efectos perjudiciales para su salud producidos por: dietas inadecuadas, adicciones como tabaco, alcohol o a sustancias de acción psicoactiva consumidas sin supervisión médica.
4) La corporación médica deberá esforzarse para asesorar eficazmente a quienes consulten motivados por esta propaganda.
5) Es indispensable la constitución de un ente, gubernamental o privado, capaz del control ético y científico de la propaganda de medicamentos y procedimientos terapéuticos con fines de evitar su consumo injustificado.

Aprobada por el Consejo de Administración del 10 de diciembre de 2002


  ACUERDO CON AUSTRALIA PARA LA CONSTRUCCIÓN DE UN REACTOR NUCLEAR

Declaración  enviada por las Academias Nacionales a
"Cartas de Lectores” de La Nación el 14 de noviembre de 2002
 

Las Academias Nacionales son centros de investigación y difusión científica y no pueden ser ajenas a temas relacionados con la ciencia y tecnología, ni a sus avances, producto de logros alcanzados por científicos argentinos.

La reciente adjudicaciòn a una empresa local, por concurso, frente a ofertas de Francia, Inglaterra, Canadá y Alemania, para construir un reactor nuclear de investigación y aplicación en Australia, reconoce el avance de la tecnología argentina en la materia.  La aprobación del acuerdo significará un importante aliciente e impedirá  la frustración de nuestros científicos, evitando lo ocurrido en la década del 80, cuando se canceló el Plan Nuclear Argentino.

El Acuerdo contempla la posibilidad de que la Argentina sea una alternativa (entre otras) para el futuro tratamiento del combustible gastado.   La operación se haría bajo el control de la Autoridad Regulatoria Nuclear, la cual fiscalizará cada paso sobre el acondicionamiento de tales materiales, cumpliendo estrictas estipulaciones para estos casos, según la “Convención Conjunta” firmada por nuestro país en Viena en 1997 y aprobada por la Ley Nº 25.279.  Tal Autoridad, no considera los combustibles nucleares gastados como residuos  radiactivos.   Por otra parte,  una vez acondicionados en la Argentina, los combustibles gastados serán devueltos a Australia.  En suma, no afectan el Art. 41 de la Constitución Nacional.

Por otra parte, el riesgo del procesamiento de combustible nuclear de un reactor de producción es mínimo y que en modo alguno significa un proceso que contamine el medio ambiente dado que será controlado por un ente regulardor nuclear que cuida en extremo la seguridad de todos los habitantes del país frente a los radioisótopos que se usan normalmente en el área de la salud para el diagnóstico y, especialmente, el tratamiento del cáncer.

La importancia de este acuerdo radica en el hecho de que el proyecto fue diseñado y realizado por científicos argentinos, marcando un hito de notable significación en la historia de las investigaciones en el campo nuclear.

Dijo Bernardo Houssay, Premio Nobel y fundador del CONICET, “...deberían abrirse laboratorios de investigación en las ciencias fundamentales o aplicadas, destinadas a realizar estudios científicos originales y a preparar el plantel de hombres que necesitará cada vez más el País, ya sea para enseñar en las universidades o para servir a la investigación industrial, o bien para hacer adelantar las ciencias y elevar el nivel espiritual”.

Es deber de los argentinos ser consecuentes con estos principios y honrarlos. 


  ASPECTOS VINCULADOS CON LA INVESTIGACION CLÍNICA

La Academia Nacional de Medicina observa con preocupación el desarrollo de algunos aspectos vinculados con la investigación clínica diagnóstica y terapéutica. 

El progreso de la medicina requiere, en algunas ocasiones, la realización de estudios con seres humanos.  En estos ensayos es primordial asegurar en todos los casos el posible beneficio y evitar el daño (Helsinki 1992, Estocolmo 2000).  Las fallas en el proceso de planificación, implementación, control y ulterior difusión de los resultados pueden desvirtuar sus propósitos. 

Con el fin de colaborar y aportar soluciones que beneficien a todos los sectores involucrados, la Academia Nacional de Medicina recuerda: 

  1. Todo protocolo de investigación clínica debe ser aprobado por un Comité de Ëtica en Investigación (según normas OMS/Ginebra 2000 o similares) y supervisado por un Comité Institucional de Seguimiento. 
  1. Cuando corresponda, es imprescindible la obtención de un consentimiento informado.  Ello es de singular importancia en sujetos pertenecientes a grupos vulnerables o ante situaciones de emergencia.
  2. El protocolo de investigación asume el valor legal de un contrato desarrollado  siempre dentro de un marco institucional.  Deberá detallar la identificación del investigador responsable, las características financieras de los acuerdos alcanzados entre la Institución y el patrocinador, así como la delegación o distribución de responsabilidades. (Pautas para la buena práctica clínica, OMS, 1995).
  1. Como corolario, debería evitarse la aprobación de todo protocolo que involucre a seres humanos que incluya investigadores individuales o que actúen fuera de un contexto institucional.
  1. Los costos directos o indirectos serán claramente estipulados en cuanto a su naturaleza y los fondos asignados de común acuerdo serán distribuidos a través de la Institución que avala el estudio.  El Comité de Ética en Investigación que aprobó el protocolo, así como los sujeros incorporados al estudio, podrán requerir del investigador responsable toda información que resulte pertinente.
  1. En todos los ensayos clínicos, los investigadores tendrán derecho explícito a disponer de la información final de los resultados así como de los análisis intermedios que originen cambios en el protocolo.

 Aprobada por el Plenario Académico del día 26 de septiembre de 2002


  CONTRIBUCIÓN SUPERADORA

 La Academia Nacional de Medicina observa consternada la situación actual de nuestra sociedad.

En una síntesis sobresimplificada podríamos decir que nos hallamos ante la frustración de toda una comunidad, aunque con muy variados niveles de responsabilidad.

La actitud ante los hechos no debiera limitarse a un diagnóstico certero, sino aproximar ideas desde cada sector en aras del bien común.

La práctica médica constituye una formidable herramienta de la equidad social y un componente muy significativo (con cada día mayor participación) en el gasto total de las sociedades.

Ante esta situación creemos oportuno acercar algunas sugerencias dirigidas a la población y al cuerpo médico en especial.

Será objetivo inmediato sostener el nivel de calidad alcanzado, adecuando al máximo la relación costo/beneficio.

a)      Formación médica.
Las Universidades y entidades científicas deberán redoblar el esfuerzo educativo aplicando el conocimiento como forma de racionalizar recursos.

b)      Elaboración de consensos y guías para el accionar médico.
La incorporación indiscriminada de pautas de países desarrollados (incluso en ellos se halla en crisis la práctica médica) crea frustración o quiebra del sistema.

c)       Ética.
La adjudicación de muy limitados recursos puede provocar graves dilemas de conciencia. La prioridad de medidas de alto impacto y bajo costo, la discreción en la indicación de terapéuticas con beneficios marginales, la resistencia a toda presión con mero interés comercial y en fin, la firme adherencia a todas las reglas dirigidas a prevenir y/o curar con estricta racionalidad, contará con el aval y respaldo de la Academia Nacional de Medicina.

d)     El derecho a la Información.
Difusión prioritaria de técnicas o hábitos establecidos y probados en su efectividad.
En cambio, el anuncio precoz de procedimientos aún en etapa de evaluación o el loable intento de solucionar algún problema de patología individual, crean falsas expectativas.

e)     Recursos.

Resulta obligación del Estado la obtención de recursos para la salud y su normatización; es tarea de los médicos aplicarlos de manera racional; se hace imprescindible el aporte de organizaciones no gubernamentales; es objetivo de las entidades académicas aportar ideas y conocimiento para facilitarlo; es facultad de la sociedad controlar para que todo ello ocurra.

Nadie debiera asumir el papel de crítico espectador de culpas ajenas, sino involucrarse activamente en la necesaria reconstrucción.


Aprobada  por el Plenario Académico en su Sesión Privada del 4 de abril de 2002

ATENTADO A NUEVA YORK

                       El señor Presidente me ha encomendado expresar el sentir de la Academia Nacional de Medicina ante la tragedia ocurrida en el día de la fecha. 

            “La Academia Nacional de Medicina  repudia y condena todo acto de violencia y barbarie y, ante los dramáticos episodios de estos momentos, solicita un minuto de silencio en memoria de las víctimas inocentes.” 

Leido en el acto de incorporación del doctor Aquiles Roncoroni a la Academia el 11 de septiembre de 2001


  USO DE MEDICAMENTOS

        El gasto generado por el uso de los medicamentos constituye uno de los rubros más significativos en el costo de la atención médica y por tanto resulta necesario aplicar la máxima racionalidad en su prescripción.

            En ocasión de prescribir algún medicamento el argumento esencial que debe primar en la conducta medica es optar por aquel que haya demostrado los mejores resultados para el caso en cuestión.

            En la práctica se dispone de diferentes específicos dotados de similares acciones farmacológicas pero comercializados con distintas marcas y diferentes precios. Sin duda que el médico, en defensa de los intereses de sus pacientes y del sistema de salud, debe conocer esta situación optando por aquel que, con iguales resultados, represente la menor erogación asegurando así la mejor relación costo/beneficio.

            El argumento de la selección de marcas basado en la calidad de los específicos es para los médicos de difícil sustentación ya que de asegurar la calidad de tales medicamentos deben ocuparse los organismos oficiales que autorizan su comercialización.

            En la práctica muchas entidades presentadoras de servicios de salud han diseñado, para uso de sus médicos y afiliados, un vademécum en el que no se ha tenido en cuenta la opinión fundada de los profesionales que los prescriben y en los que se advierte, en muchos casos, que la selección se ha basado en los menores costos ignorando otras propiedades.

            La Academia de Medicina estima como justificados todos los esfuerzos destinados a la contención de gastos innecesarios en la atención de la salud siempre que ello no afecte la calidad de los servicios prestados y considera imprescindible que en la confección del vademécum se de participación activa a los profesionales responsables de las prescripciones y sus resultados.

Noviembre de 2000    


    EDUCACIÓN MEDICA

Frente al estado actual de la Educación Médica en nuestro país, consciente de que las finalidades principales de las Escuelas de Medicina, sean estatales o privadas, es la formación de buenos médicos y el desarrollo de la investigación y sabiendo que será la sociedad quien habrá de sufrir las consecuencias de fallas producidas en ese plano, la Academia Nacional de Medicina considera necesario declarar en forma pública que:
Es alarmante observar en algunas Escuelas Médicas  estatales la

altísima deserción de alumnos durante los primeros años de la carrera, hecho que puede adjudicarse a deficiencias en la orientación vocacional o a la admisión indiscriminada, por lo que cabe destacar la importancia de un examen de ingreso serio y selectivo.
La cantidad de alumnos que ingresan a cada Escuela Médica. debería estar fundada estrictamente en la capacidad educativa integral de cada una de ellas.
La enseñanza de la medicina sólo puede cumplirse con la disponibilidad de laboratorios, hospitales y consultorios ya que la docencia teórica constituye una falacia pedagógica.
El facilismo que protege a alumnos recursantes o crónicos, resta posibilidades a los que quieren ingresar y a los que cursan con regularidad.
La mayoría de los programas de estudio que superan los cinco años de aplicación , se convierten en obsoletos y requieren actualización.

Un claustro docente con dedicación parcial y bajo reconocimiento económico, atenta contra la calidad de la educación porque no dispone de tiempo para la investigación, una de las características básicas del docente universitario en Medicina.
permitir que en las decisiones académicas y organizativas intervenga la política partidaria o los intereses personales, constituye un grave impedimento para el cumplimiento de las misiones específicas de una Escuela de Medicina.

La autonomía universitaria debe ser respetada. Pero así como las Escuelas Privadas funcionan con el aporte de sus alumnos, las del Estado reciben el aporte de toda la sociedad. Por este motivo es tan grande la responsabilidad de las autoridades universitarias.
Es necesario el cumplimiento de lo establecido por la ley nº 24.521 en lo referente a la evaluación de las Escuelas Médicas a través de los organismos previstos a tal efecto por el Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU).
La sociedad entera y la clase dirigente deben tomar conciencia que la calidad de los profesionales que egresan de las Escuelas Médicas, atañe a la seguridad nacional, porque de ella depende en gran parte el bienestar de todos los habitantes de nuestro país.

Aprobada por el Plenario Académico del 31 de octubre de 2000


OBJECION DE CONCIENCIA

En el ejercicio de su profesión, el médico está obligado a aplicar los principios éticos y morales fundamentales que deben regir todo acto médico, basado en la dignidad de la persona humana. Esta actitud debe ser la que guíe al profesional ante el requerimiento de todo individuo que ve afectada su salud. Distinta es la situación cuando un paciente le exige realizar un procedimiento que el médico, por razones científicas y/o éticas, considera inadecuado o inaceptable, teniendo el derecho de rechazar lo solicitado, si su conciencia considera que este acto se opone a sus convicciones morales. Esto es lo que se denomina objeción de conciencia, la dispensa de la obligación de asistencia que tiene el médico cuando un paciente le solicitara un procedimiento que él juzga inaceptable por razones éticas o científicas. Este es un derecho que debe asistir al médico en su actividad profesional.

Todas las leyes nacionales y provinciales que rigen el ejercicio de la profesión en nuestro país dictan normas, obligaciones, prohibiciones, sanciones, etc., pero de ninguna manera mencionan los derechos de los médicos.


En la Ciudad de Buenos Aires aún no se ha dictado la Ley de Ejercicio Profesional de la Medicina; en cambio, sí existe la Ley 298 para el ejercicio de la Enfermería, cuyo Art. 13 considera la objeción de conciencia.

La reciente promulgación de la Ley 418 sobre Salud Reproductiva y Procreación Responsable por la Legislatura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, obliga a los médicos a prescribir métodos anticonceptivos, entre los cuales algunos son considerados abortivos, a mujeres en edad fértil, incluyendo adolescentes, aun en desconocimiento de sus padres. Esto generó una amplia discusión en el seno de los legisladores y en numerosos grupos de la sociedad, que hicieron oír su voz de protesta, no sólo por estar en contra de estos dictámenes, sino porque por ellos se les niega la libertad a los médicos de actuar según el criterio de su conciencia ante situaciones que consideran reñidas con la ética y la moral, con los consiguientes riesgos de ser sancionados por su no cumplimiento.

La Academia Nacional de Medicina ratifica su opinión, dada a conocer en su oportunidad, respecto al derecho a la vida de la persona humana desde el momento de la concepción y el rechazo a todo método que interrumpa el embarazo.

La Objeción de conciencia es un testimonio pacífico y apolítico por el cual un médico puede no ejecutar un acto reglamentariamente permitido, sin que ello signifique el rechazo de la persona y el abandono del paciente.

En tal sentido, la Academia Nacional de Medicina aboga por el derecho de los médicos a actuar en el ejercicio de la profesión con total libertad de conciencia acorde con la ética y conocimientos científicos.

    
Aprobada por el Plenario Académico en su sesión del 28 de septiembre de 2000   


 

                             PREOCUPACIÓN POR LA ACTUAL SITUACIÓN DEL SISTEMA CIENTÍFICO ARGENTINO

La Academia Nacional de Medicina observa con preocupación la actual situación del sistema científico argentino, especialmente con referencia a los investigadores y al CONICET que es el órgano del Estado encargado de la promoción de la ciencia y de la tecnología del país. Su función es clara y fundamental, especialmente en lo que hace a la formación de nuevos investigadores, el mantenimiento de la carrera del investigador y de las unidades funcionales. En consecuencia, se lo debe mantener y, además, se le debe dar la autonomía y el presupuesto necesarios para que cumpla sus funciones específicas con eficiencia. Al respecto, la Academia Nacional de Medicina comparte los principios básicos que diferentes sectores de la comunidad científica han sustentado por diferentes medios de expresión en la actual emergencia. Parece oportuno reiterar las palabras de Bernardo A. Houssay, Premio Nobel y creador del CONICET, según las cuales "La formación de investigadores es condición sine qua non para el adelanto de la humanidad. Un país no es una gran nación si no forma y cuida a sus hombres de ciencia que realizan investigación original".

28 de julio  de 2000


PENAS POR HOMICIDIO CULPOSO

Habiendo tomado conocimiento de la aprobación por el Honorable Congreso del Proyecto de Ley identificado con el número CD 29/97 que instaura penas mayores para los casos de homicidio culposo, incluyendo el cumplimiento efectivo de condenas de prisión no excarcelables, que ya tiene sanción de las Honorables Cámaras de Diputados y de Senadores, esta Academia expresa su opinión al respecto, la que ya se efectúo en 1997 ante el Senado de la Nación y que ratificamos a la fecha: 

                         “Esta Academia no puede, por estar fuera de su competencia, hacer consideraciones sobre el intrincado tema de las normativas de la culpabilidad y los fundamentos jurídicos de la pena que avalan una u otra de las tantas teorías que justifican o no el incremento en cuestión.” 

                        “Pese a ello puede y debe hacer consideraciones en tanto y en cuanto dicho proyecto implícitamente involucra a los juicios por mala práctica, respecto a su influencia, sobre el ejercicio de la medicina y más aún su repercusión a través de aquella, sobre toda la comunidad.” 

                        “El aumento de las penas y en particular las condenas de prisión no excarcelables, ha de precipitar en nuestro medio el vuelco del ejercicio profesional hacia lo que ha dado en llamarse una “Medicina defensiva”, la que en países llamados desarrollados ha provocado una grave crisis que llevó a la retracción del médico a actuar, en especial en casos de emergencias o situaciones en las que la comunidad necesita de su intervención decidida e inmediata y en las que, aquel debe actuar con naturalidad, espontaneidad, criterio, creatividad y a veces alejándose de los parámetros clásicos, para salvar una vida.” 

                        “Por otra parte esa “Medicina defensiva”, o actitud de “cubrirse, por temor a”  ha originado además una medicina injustificadamente cara e improductiva y con grave deterioro en la relación médico-paciente.”

                       
“En las experiencias extranjeras el médico llegó a ver, en cada enfermo que se acercaba a buscar ayuda, en un potencial demandante.” 

                        “En nuestro país aún estamos a tiempo, quizás sea la última oportunidad, para que la comunidad tenga la Medicina que merece y por la que debe luchar.” 

                        “Por su parte la Medicina que está efectuando un enorme esfuerzo por recuperar su perfil, reclamando modificaciones en la formación del médico, la corrección de los sistemas cuestionables de salud, instaurando la certificación y recertificación y exigiendo ética en el ejercicio profesional, entiende que la verdadera “mala práctica” que es la que pasa por la negligencia, imprudencia, impericia e inobservancia de los deberes profesionales, debe ser tratada con toda la estrictez de la justicia, pero que la enorme cantidad de demandas, cada día en aumento, donde se involucran uno o muchos profesionales e instituciones, la mayoría de las veces injustificadamente, crean el ámbito inadecuado para el correcto ejercicio profesional.” 

                        “En conclusión el Proyecto de Ley CD 29/97, en lo que a la Medicina compete, ha de incidir gravemente sobre la atención médica de la comunidad, y éste será un hecho irreversible.” 

                        “Sabemos que el Poder Legislativo sabrá entender que nada que no sea ayudar a un semejante, debe atrapar al médico, ni encadenarlo de manos y pies, menos aún el temor a un juicio.” 

                        “Ya en pleno del siglo XXI, podrá llegar a ocurrir, si no se efectúan las correcciones necesarias, el hecho paradojal de que el hombre esté más solo y abandonado que nunca.”

 Aprobada por el Plenario Académico en su Sesión Privada del 28 de octubre de 1999.


  DIVULGACIÓN CIENTÍFICA INADECUADA SOBRE INFORMACIÓN FARMACÉUTICA

    En los últimos meses algunos medios de comunicación, a través de la presentación de artículos en diarios y espacios de televisión de contenido aparentemente científico, han promocionado medicamentos a los que se les asignan virtudes exageradas, que no condicen con la realidad.
   
    Esto ha creado falsas esperanzas, desconcierto y  disconformismos, llevando,  en oportunidades,  a los pacientes a intentar forzar la voluntad de algunos médicos para su prescripción.

    Nos referimos a publicaciones que conciernen a medicamentos que, si bien han cumplido los requisitos de investigación farmacológica y las normas legales para su comercialización,  en cuyos protocolos se consignan efectos tanto terapéuticos como indeseados, aparecen sólo los aspectos positivos, en ocasiones exageradas, fuera de contexto y prometiendo resultados que no condicen con la realidad, hasta llegar,  en casos,  a prometerse curaciones.

    Consideramos que la comunidad debe ser informada de los progresos de la ciencia en beneficio del hombre y su destino, pero no a través de mensajes parciales e interesados que crean falsas expectativas.

    Sorprende y preocupa que esa forma de lograr objetivos esté vinculada a algunas empresas  que,  habitualmente,  invierten enormes sumas en lograr nuevas moléculas  para luchar contra los grandes flagelos del hombre pero que, a veces, pierden la óptica ética de su función.

Aprobada por el Plenario Académico en su Sesión Privada del 26 de agosto de 1999.


  ALERTA EN INVESTIGACIÓN CLÍNICA

                   Ante el público conocimiento de posibles transgresiones a pautas básicas de la Investigación Clínica, relacionadas con métodos diagnósticos o terapéuticos, la Academia Nacional de Medicina cree su deber alertar a los médicos, acerca de la responsabilidad que les cabe en el desarrollo del conocimiento médico aplicado, así como a sus jerarquías superiores y a las Instituciones en las que ello ocurre, de acuerdo a las normas legales dictadas al respecto. 

               Es así que cuando la Investigación incluye pacientes se debe contar con la aprobación de un Comité de Etica que se ajuste a los Códigos Internacionales de Etica de la investigación que contemple entre otras exigencias: 1. Una adecuada y amplia información al paciente, 2. La firma por parte de los pacientes del consentimiento informado, 3. La firma de los médicos actuantes del compromiso de su responsabilidad, y 4. El compromiso de co-responsabilidad de los niveles superiores Institucionales. 

                  Las autoridades Institucionales deberán asumir la responsabilidad que les corresponde en la supervisión efectiva que permita obtener informes periódicos de la evolución y resultados del proyecto.

                  Los conocimientos adquiridos en la investigación aplicada significan la posibilidad de afectar la salud de los individuos favorable o desfavorablemente y los médicos no pueden dejar de velar por el cuidado de la población, asegurándose que su contribución al conocimiento esté desprovisto de falsedad, que deje bien claro el ámbito de validez de sus conclusiones y que la trascendencia de sus recomendaciones sea explícitamente manifestada con respecto a la sobrevida, calidad de esa sobrevida y el costo económico de sus logros.               

                   Existe una tendencia incipiente a incluir aspectos relacionados con metodología de la investigación en algunos programas de pre y post grado, incluyendo aquellos de educación a distancia. Se considera necesario profundizar estos aspectos formativos del médico. 

                   La Academia Nacional de Medicina, al igual que muchas otras entidades científicas se hallan siempre dispuestas a colaborar ante la consulta, y a respaldar la libertad y el derecho de cada colega de ejercer y hacer respetar las estrictas normas de la investigación clínica.

Aprobado por el Plenario Académico del día 27 de mayo 1999.


  DESHUMANIZACIÒN EN LA MEDICINA

La palabra Medicina, histórica y culturalmente pura, simple en la profunda elementalidad de su único significado, a partir de la segunda mitad de este siglo, parece haber sido puesta en la estrapada por inquisidores verbales a través de una "indagación" acerca de eventuales valores supuestamente enriquecedores. Y, al propio tiempo estirada como en el lecho de Procusto a través de predicados adjetivados que se han ido sumando, acoples verbales discrecionales que, paradójicamente la privan de su neto significado; el que le corresponde de suyo.
Al incorporar todo cuanto será desglosado a lo largo del texto, la Medicina termina, (terminaría ? ) siendo subsidiaria de tantos condicionantes "calificativos" añadidos, que le darían tantos rostros al punto que el único genuino que la expresa será casi irreconocible. La Medicina, sujeto capital de la oración, solamente cobraría sentido según los predicados que se añaden.
    Es por todo esto necesario "volver a las fuentes" para reencontrar a la Medicina en lo que siempre ha sido y será; índole y naturaleza precisas únicamente vinculable al único testimonio que la certifica: Su contenido humano.
    Este la originó, la integra y la identifica radicalmente como suceso humano en un tiempo sin fecha y al modo de un presente constante.
   Y ese contenido humano que la hizo posible desde tiempos remotos, constituye el "Humanismo Médico" , el Humanismo de la Medicina que radicalmente la identifica como uno de los más hermosos acontecimientos humanos.
    La base radical de este comprender conduce a considerar Humanismo y Medicina en un total ensamble, primario, original y esencial y constituido de suyo antes, infinitamente antes de que fuera posible conocer la naturaleza e índole de cada uno, y mucho menos convertirlos en identidad total, como "términos" intercambiables. Cada uno de ellos identificatorio del otro como un acceder a la cima de un monte donde están unidos.
    La Medicina es Humanismo total en el más amplio y profundo sentido de la expresión; más: si la Medicina es humanismo esencial, y ambos consustanciados, aquélla es el suceso humano que, por sí mismo, revela mejor que ningún otro testimonio el proceso de humanización del homínido. La Medicina es el hecho radical de auxilio y asistencia, y cada uno de estos actos, intemporalmente, identifica lo humano en cada ser - hombre.
    La naturaleza tribal de la Especie, a partir del agrupamiento señala la unidad entre aquellos seres. Puntos de partida de la humanización y de la ayuda mutua ostensible en el auxilio al congénere. Traducir esto es decir: Humanismo y Medicina es un mismo acto constituido. Identidad radical de ambos, de uno en el otro; de uno y en el otro.
    Ésta es la Humanización de la Medicina. Si el humanismo desaparece de la Medicina, es la Medicina la que desaparece y no el Humanismo. Tal el concepto radical: no es posible la "deshumanización de la Medicina", sino en la Medicina.
    Desde tal origen, Medicina y Humanismo se ignoraron a sí mismos y en cuanto tales. Pero significaron la trascendencia, (ignorada), de lo biológico.
    El Humanismo humanizó al hombre y la Medicina radicó y testimonió esa humanización.
    Este Humanismo de la Medicina es totalmente ajeno al humanismo literario, social, ideológico, politizado y expuesto oralmente y por escrito a partir de su solemnización académica renacentista en los siglos XV y XVI Nada hay de vinculante entre ambos. Por eso no aparece en estas páginas.
    Es dramático aceptar que existen, en forma de triste realidad, causas múltiples de la deshumanización en la Medicina por causa de factores de índole mucho más general, apenas mencionables aquí, y que radicalmente son "sociales" y dominantes a partir de los 30 últimos años del siglo. Afectan a cada individuo de por sí, especialmente en el medio urbano y sin los condicionantes de los desequilibrios ocurrentes en el seno de la denominada "crisis social" cuya revolución (? ), (que todos hemos olvidado) está señalada por Molerá ya en l750.
    Actualmente el problema pasa a través de dos testimonios concretos irresolutos: la "bomba P" (población),y la desaparición del "Estado de Bienestar" que, ya cerca de nuestro tema, afecta las garantías de asistencia del individuo en salud y en enfermedad.
    Hay efectivamente "deshumanización en la Medicina". Creemos haber deslindado su significado.
    Entonces: ¿Cuándo hay deshumanización en nuestra disciplina? ¿Cómo y en virtud de qué ocurre?
    Cuando la Medicina es incriminada, discriminada y hasta descalificada, cuando al arquetipo verbal que la denomina e identifica se le añaden "condicionantes" o se adjetiva su naturaleza. Cuando es "puesta en cuestión" y cuando se le suman atributos que no le conciernen. Cuando, de hecho, se hace "entrar" a la Medicina en los conflictos (? ) de pensamiento actuales generados en multitud de ideas y referencias de infinitos sentidos, aunque cada uno de ellos, pretendidamente conceptuales, tenga, en este fin de siglo, denominado, "pos - modernidad", otra identidad propia que la de ser un vulgarismo mental más.
    No escribimos intencionalmente; menos con espíritu negativo. Damos constancias. Más: nos consideramos testigos y no jueces. Más: aceptamos estos hechos casi inevitables y a sus creadores acordamos los máximos propósitos de beneficio en sus juicios; a los que sean necesarios y útiles y hasta enriquecedores y que, entre todos y desde muy diferentes lugares, consideran necesarias sus aserciones respecto de la Medicina en términos de nuevas identidades.
    Pero nosotros nos sentimos seguros de que en sus trabajos y postulados han contribuido a la deshumanización en la medicina, (según los criterios aquí expuestos), al encerrarla en un entorno de ideas y conceptos que no le conciernen o le pertenecen - que le han sido añadidos- que le son atribuidos como partes del "hecho médico" vario y múltiple, que es como la Medicina se manifiesta y se manifestó siempre.
    El relato se limitará a un desglose sucesivo de términos y/o expresiones actuales vigentes que, sumadas, han ido desvirtuando la índole propia natural de la Medicina. Contaminando cada vez más su sentido y, (seguramente por inadvertencia), su propia historia, que no ha sido ni es otra cosa que un testimonio único, probado día tras día, en Occidente, a lo largo de 2.500 años.
    Tenemos que limitarnos. Este Relato se convertiría en un listado extenso de errores, aberraciones, equívocos que, (ya dicho), han llegado a hacer pie en el mundo de la Medicina.
    Y es la suma de todos ellos lo que ha conducido a la "deshumanización en la Medicina" hiriéndola casi mortalmente. Son todos ellos "condicionantes", "juicios de valor", "errores" voluntarios o no, pero generalizados. Han llegado a la Medicina desde fuera de ella. La mayoría son de orden acusativo o de "puesta en cuestión" incriminatorios, agresivos, al punto de convertir al agente médico en permanente mira de sospecha al extremo de que el vulgo ignaro, así seducido, hace integrar el médico en el suceso de morir.
    Pero antes, y por sobre todo, daremos los hechos capitales que dan el horrendo testimonio de la " Deshumanización en la Medicina ", sucesos humanos específicos en los que aparece y está, por vez primera, la propia presencia médica sumergida en una atroz problemática de "vida - muerte", ya existente y concreta a través de conductas que anulan la Ética Médica, y que están vigentes a través de juicios, declaraciones, legislación y leyes.
    Lo haremos simplemente a modo de epítome, porque el propio requerido nivel del Relato para una Asamblea Médica Académica hace innecesario todo comentario:
- "Eutanasia" , con su sentido perversamente inadvertido (? ) bajo los nombres de "Eutanasia asistida" o "Suicidio asistido". Como ha sido dicho hace poco: "Licencia al médico para matar"
- Aborto Criminal por mano médica
- Fertilización asistida con selección del número de embriones.
- Destrucción de embriones congelados
- Riesgo prospectivo de "clonación" en humanos, etc.
    Como toda contaminación, desde lo foráneo con el triste resultado de la aceptación pasiva (? ), de los protagonistas de la Medicina, los médicos, que parecen no advertir su vulnerabilidad ante el menoscabo, convertidos en agentes pasivos de "agresiones" conceptuales y verbales que parecieran capaces de llegar hasta el antiguo altar de Asklepio en Epidauro.
    Todas las causales que consideraremos concurren, a nuestro, entender, a esta actual deshumanización que ocurre en la Medicina.
1) Plétora estudiantil
-Deficiente o insuficiente formación del estudiante de Medicina en las Facultades, con las reservas del caso.
-Desaparición del Practicantado hospitalario, escuela primordial para la formación del médico.
- Acceso insuficiente en número para capacitarse en las "Residencias".
2) Plétora médica Proletariado médico.
- Desaparición de hecho de la Medicina Privada tradicional por la conversión del médico en dependencia laboral, (empleado), en Instituciones que atienden a la salud de la población desde centros médicos diversos.
- Necesidad, (imperativa ? ) de Especialización inmediata.
- Por lo antes señalado, justamente cuando se pregona una " Medicina personalizada", el médico en situación de dependencia encuentra al paciente, (a los pacientes sucesivos y a los que ocasionalmente continuará asistiendo), "convertidos" en números de acuerdo a Cupos de asistencia.
- Riesgo y "acoso" industrializado (? ) de juicios de " Mala Práctica".
- Abuso del empleo de Técnicas instrumentales en reemplazo de la clásica Medicina basada en Técnicas Operativas: examen semiológico del enfermo.
3) Aluvión que constantemente cae sobre la medicina desde fuentes foráneas de toda índole, a través de la aplicación, muchas veces de índole incriminatorio, de términos que le son ajenos, impropiamente aplicados o adjudicados.
Como ejemplos:
a) Iatrogenia: absurda y grosera calificación denostativa puesto que lo que el médico hace es justamente "iatrogenia": beneficio, bien, alivio, curación y ayuda y sostén de la vida.
b) El equivocado concepto de exigir (? ) la "muerte con dignidad". Falta total de sentido, llegada ya a punto de legislación. De hecho supone la "muerte heroica" según la entendía el emperador Vespasiano. "Muerte con dignidad" lo cual antepone "la muerte indigna", tal la del criminal en el patíbulo, cuando en realidad se trata, en lo que compete al hacer médico, procurar una" muerte digna". Muerte en paz, en sosiego, sin dolor físico y psíquico, asistido y confortado, que no otra cosa ha hecho siempre la Medicina.
c) Acusación de "Encarnizamiento" (vg: crueldad, saña): Acusación perversa, al ser indiscriminada y referida, con su sentido sádico, al hacer médico en "terapia intensiva", ( apelación a los máximos recursos de la Ciencia Médica orientados a la salvación de la vida), tal cual es ya el testimonio habitual de ese hacer médico modulado según ciencia y conciencia asistidas por técnicas instrumentales y operativas altamente calificadas. Tal imputación que pretende deshonrar al médico se basa siempre en hechos puntuales y circunstanciados extra - médicos, algunos de cuyos ejemplares son universalmente conocidos.
- Aparición del concepto de "medicalización de la vida". Nos limitamos a su mención.
- Concepto de "autonomía del enfermo" (Inmensa bibliografía al punto de considerar un "descubrimiento" referente a la Medicina actual). Esta eventual actualidad es espuria. Esa autonomía existió siempre y ha sido concreta y explícita. La Medicina, a través de los médicos, no ha avasallado a un congénere a través de actos de compulsión. Se desnaturalizaría. Creemos que, en el seno de la ALANAM, no corresponden más consideraciones. Solamente ha ocurrido la "puesta en tema" de la cuestión, de la cual han surgido, por todas partes, normas y reglas que oficializan la situación del enfermo.
    Un manto de burocracia cae sobre el hacer médico. Este, como primer punto, queda condicionado al "consentimiento informado", muchas veces el primer peldaño para la acusación de Mala Práctica:
    No continuaremos el listado. Entendemos suficientes los ejemplos dados.
    Pero hay algo más. La aparición a partir de la década del 70 y casi aluvionalmente, de "palabras - pensamientos", (o a la inversa), que han salido al encuentro de la Medicina para insertarla en el contexto de expresiones y terminologías que los médicos encontramos a nivel de tropiezos constantes en lecturas.
    Parece necesario estar advertidos que (reiteramos de otra manera), en torno de la Medicina giran expresiones como: "antropobioética", "Medicina y humanitud", "intercorporeidad", "revolución somatoplástica", "iatrotanatocracia", " Biomedicina", "Iconolatría", paternalismo "latino", "racionar" el diagnóstico, etc. etc.
    Hemos anotado algunas. Están presentes y actuantes en trabajos médicos, revistas, libros, publicaciones varias, congresos, organismos médicos internacionales, etc.
    No ponemos aquí en cuestión otra cosa que el valor o significado concreto a que se refieren, ni lo que puede o podría considerarse enriquecimiento del pensamiento médico en esta elusiva "pos-modernidad", ni la convicción profunda con que los autores respectivos piensan y conceptúan sus ideas, y mucho menos, pretender enjuiciar. Más, asumimos como garantes, la nobleza de intenciones de esclarecer panoramas que, de hecho, ya están presentes en la Medicina misma. Puede también ser que no tengamos la suficiente cultura o la cultura adecuada para coincidir con tantas medicinas diseccionadas por estos pensamientos que no creemos sean originales por aquello que, de hecho, son pertenencia de la Medicina sin necesidad de que la caracterice según tal o cual circunstancia.
    Añadir neologismos no necesariamente enriquece el pensamiento y el idioma. Pueden crear confusión. Pueden terminar siendo erudiciones verbales, tentativas de inaugurarle a la Medicina "formas" expresivas innecesarias.
    De hecho, sumadas todas, no anulan, ni cambian, ni superan el hecho médico esencial, incólume, presente y constante en Occidente a partir del plátano de Cos.
Nota: La Academia Nacional de Medicina  no ha aceptado el término "Bioética" creado por van Reusseler Polter en su libro.. Plenario Académico de la Academia Nacional de Medicina del 30-V-91
Nota: En innumerables escritos, gran parte de la temática médica "extra -clinos", es el tratar de la muerte. Sobre todo, en la actualidad. No hemos encontrado la distinción radical entre "morir" y "estar muerto". En realidad, "Del morir" es un capítulo ya remanido, vastamente rebalsado por los filósofos y los literatos.
    Lo que hemos olvidado o relegado en el pensamiento, y muy especialmente del médico, es que la muerte es ajena a la medicina a la cual compete la vida. Esto puede ser juzgado absurdo, error grotesco, incomprensión, desentendimiento, insensibilidad, obtusidad, etc.
    Pero hace 2500 años un griego, (tenía que ser un griego), dijo: " Mientras estoy vivo, no estoy muerto; y cuando esté muerto, no estaré vivo. En consecuencia, no hay relación ni vínculo alguno entre estar vivo y estar muerto".
    La Medicina cubre la vida entre el nacer y el "agón" final. Y sabe, milenariamente, cómo hacerlo y cómo actuar. No le compete, específicamente, meditación alguna acerca de la muerte.


Este documento fue presentado ante la Reunión que la Asociación Latinoamericana de Academias Nacionales de Medicina llevó a cabo en Madrid en noviembre de 1997.


ETICA EN MEDICINA

    Etica, la antigua palabra griega (hqikh) como toda otra verdadera, ha tenido a lo largo de 2.500 años un destino que le ha dado, a través de infinitos discursos, el sentido definitorio de "conducta", cualquiera sea el módulo verbal que la cuestione en distintas interpretaciones (1)

        Aquí estamos ceñidos a una circunstancia precisa: la " Ética en Medicina". De la escueta crisálida verbal originaria, labrada como un canto rodado por siglos de pensamiento, pasó de cultura en cultura hasta alcanzar ahora, en el Mundo Occidental, uno de los significantes más precisos y nobles de la libertad en tanto ésta se defina como elección autónoma de conducta y deber, "rostros" de la Ética.

        Así entendida, consiste y reside en una relación directa entre hombre y hombre pero no según un Imperativo, sino elección libre entre voluntades conscientes. Si hemos apelado a la libertad como base primordial de la Ética es porque si una conducta deviene obligatoria, anularía su contenido ético "per se" siendo que es un índice que indica la opción única posible, por libre resolución.

        Esta manera de ceñir la Ética, fuera de las características "entre Escuelas", es la que nos pone en tema: "Ética en Medicina".

        Pero es aquí necesaria una norma expositiva, una precisa definición de cuál es la Ética que provee a la Medicina de su sustentación y cuál es su índole específica.

        Apelamos a la clásica distinción entre "Ética Material" y "Ética Formal", de antigua raigambre.

        La "Ética Material", más antigua, es heterónima, utilitaria y transcurre según la axiología vigente en su momento en el seno temporal de una cultura. Lo decisivo, lo definitorio de ella es que el hombre la acepta incondicionalmente, la cumple, pero no se compromete, en sí, con ella. En otras palabras, es la Ética Social, comunitaria y transgredirla compromete la "situación" del transgresor.

        Basta no quebrantar las "normas" que la caracterizan. Caso contrario, el sujeto queda "en falta" o "en pecado", y punible.

        La Ética Formal es aquella que hace la apuesta en el ser, (ver más adelante). Es absoluta, rigurosa, subjetiva. Es sustancia en la sustancia del hombre. Posee a éste más que es poseída por él. Nace y vive de una libre adopción, total, porque compromete en totalidad a su cumplimiento.

        En cada instancia necesaria está íntegramente presente.

        La "vocación" médica es radicalmente vocación al Bien. Sea a partir de la naturaleza real del protagonismo en continuado proceso de educación moral   (2) sea acaso, por la evolución de una conciencia primordial, unánime y universal que se fuera dando a lo largo de las generaciones, en un sentido cada vez más profundo, como algo propio en el existir del hombre.

        Si es posible anotar el Bien como "más" y el mal como "menos" en cuanto a resultados de sucesos, la sorpresa fundamental de la conciencia en un hombre, cualquiera su tiempo, consistiría, primero, en conocer el bien y luego reconocer el mal, al padecerlo.

        Si todos los seres vivos están englobados en el existir biológico (Bios), en el hombre, este existir deviene "existencia", que es "la conciencia del existir" , lo cual significa "asunción del ser". Es decir: ocurre una fundación ontológica del siendo en el soy; en el propio ser de cada uno, de lo que derivará la humanización como hecho ineluctable de conciencia. El hombre ya no podrá renunciar a ser hombre. Anclaje definitivo en lo humano. Humanización del homínido, y base y asidero en la conciencia de libertad que termina siendo la libertad misma.

        Una consecuencia es que la libertad es menester sea racional por ser consciente. Lo racional y lo consciente son evolutivos como lo prueban la Antropología y la Historia, y en su transcurrir y desde muy lejos, devienen en conducta para terminar en deber. Si esto es así, la Ética constituye, o es, el punto de encuentro y concordancia entre conducta y deber en la conciencia del hombre. Cierto: también se puede estar ausente. Millones de seres han desertado y desertarán de este encuentro. Pero ni vacíos de conducta y de deber pueden anular el valor de lo humano ni podrán destruirlo.

        Otra vez en el tema, si en alguien se da aquella vocación invocada, acaso aún no reflexionada suficientemente, indica el tropismo hacia el bien, para terminar conociendo y fundando la raíz y naturaleza de esa vocación. Habrá, en quien ha así elegido, un inacabable andar ineludible e irrenunciable hacia aquel suceso del encuentro, y no para llegar a asistir a él, (el nuevo médico ? ), sino para quedar en él inserto de principio a fin; cumplimiento de la hermosa elección de ser médico.

        La Ética ya está inevitablemente y para siempre en él, ya que la Medicina es la matriz donde aquella habita a través de sus constantes testimonios.

        Nos atrevemos a pensar que la Ética no es un valor a pesar de haber sido tomada por la Axiología. Porque "un valor es valor en tanto vale" (Heidegger), y el concepto de Ética que aquí hemos esbozado trasciende todo lo transitorio; no es mudable y tiene la perennidad íntegra propia del hombre en curso inacabable de humanización. Porque la "Ética Formal" tiene trascendencia o vigencia intemporal. En el mundo se convierte en un suceso permanente, repetitivo, sucesivo, y al mismo tiempo cotidiano y simultáneo; en una asunción total del tiempo y lugares que no pueden medirse. Es un "presente " continuo.

        Y en lo particular, en lo que a la Medicina concierne, su Ética propia se convierte en la matriz ejemplar de los actos médicos específicos a través de su propio testimonio de conducta y deber. Está manifiesta en todo acto médico que aparece como impronta y que, cumplido, desaparece para renovarse multiplicado en otras instancias inmediatas, inacabablemente.

        Este es el hacer médico universal y, de un modo paradojal, es como una "ucronía" (sin tiempo) y como una "utopía" (sin lugar). Porque no tiene asiento concreto ubicable en un todo ni tiempo posible de mensurar. Tales los infinitos del acto médico y sus infinitos bienes que traspasan todos los horizontes y todos los márgenes de medida.

        La "Ética Médica Formal" es el hecho esencial de la Medicina. Está antes y más allá de toda normativa, de todo Decálogo, de todo Juramento académico, de la suma de Declaraciones solemnizadas, (Ginebra, Helsinki, Tokyo, Edimburgo, etc.), de países y universidades y que figuran estampados en todas partes y a los que se acude constantemente para añadirles sobreimpresos. No decimos que sean innecesarios, pero, en definitiva, son como palimpsestos figurativos ya que no pueden suceder a lo que no ha sido necesario escribir. Porque la "Ética Médica" y / o "Ética en Medicina" es una constante vivencial en el médico; es la máxima tutela que lo conduce en su menester; es el "Sésamo" que abre los caminos del bien saber, del bien querer y del bien hacer, brújulas que aseguran y obligan el andar el estrecho sendero del obrar según un amor sin nombre y sin rostro.

        La Ética Médica es autónoma, es libre; vive en actos y sin palabra. Vive de urgencias y no tiene tiempo pactado de reposo. Es cotidiana, habitual y da testimonio constante de sí misma.

        Si la Medicina se convierte en misión es porque su Ética específica la conduce. Es la Ética la que ha llevado a tantos hombres médicos a la entrega de vida, sacrificio. abnegación, santidad y honor y amor reverencial de la posteridad. Sería como un altar laico en el que todos los médicos comulgan.

        Hay una definición muy precisa para la Ética Médica respecto de su naturaleza y vínculo en la Ciencia. Cabe aceptar que el pensamiento científico y el pensamiento para la conducta están estrechamente unidos en cuanto para que ambos sean pasibles de relación debe de mediar en el ser existente " el sentido significante de valor (3) según el discernimiento y la prueba del existir del ser según la volición.

        En otras palabras: no tiene sentido o significación el pensamiento sin intencionalidad ni la intencionalidad sin pensamiento.

        En la Ética Médica este suceder es capital y, una vez más, definitivo. Siempre, todo comienza y termina en la autonomía del individuo que es quien decide.

        La encarnación de la Ética Formal en aquél sella la naturaleza de la Ética en Medicina. Reaparece el problema capital de la libertad. Paradoja? Si el libre arbitrio finca en la opción, la libertad no tiene libre arbitrio. Será como debe ser o será un fantasma mental. Consecuencia: la Ética será la Ética Formal como definición máxima de su naturaleza. Por supuesto, la Ética Formal no es exclusiva de la Medicina ni excluyente. En la situación médica, nada del hombre y de su hacer puede eludirla. Así, todo pensamiento médico, todo acto médico tiene el subrayado de ella porque está, inclusiva, en el médico.

        Es por todo esto que no debemos confundir la Ética Médica con su predicación, ( pecado obligado que cometemos en estos Comentarios).

        Con la Ética el médico alcanza su más alta y noble expresión; porque su obra total es buena. Porque en él reside para revelarse siempre, su forma decisoria por el Bien. Es como el camino que precede al caminante, trazado para ser transitado como senda única, en medio de la intemperie de la vida, del dolor y la muerte.

Nota. Es impredecible concebir en el siglo próximo la evolución de las ideas acerca de la Ética, fuere a través de escuelas, conceptos, doctrinas, etc., sobre todo en el campo del saber científico. La misma Epistemología será reformulada.

        En atención a ello. este escrito ha apelado, como referente exclusivo, al modelo clásico distintivo entre " Ética Material" y "Ética Formal". Con la única razón de que ambas involucran, puntualmente, vez por vez y siempre, al individuo en libertad total de opción por una u otra. Este suceder, creemos no será modificado en tanto exista como posible la libertad en el hombre, aún condicionando o en sometimiento.

(1) Sabemos que hay muchísimas Escuelas de pensamiento acerca de la Ética en las que se hace su consideración conceptual, cuya sola mención superaría la extensión de este texto.   Referente a esto, ver Hospers.
(2) En el sentido corriente y habitual del término, pero que termina dando ejemplos de conducta en el pensar y en el obrar.
(3) No en sentido axiológico sino en el ya expuesto.

 

Bibliografía:
Hospers J. "Introducción al análisis filosófico" 2 tomos. 1980. Alianza Editorial Madrid.

Este documento  fue presentado ante la Reunión que la Asociación Latinoamericana de Academias Nacionales de Medicina llevó a cabo en Madrid en noviembre de 1997.


  CLONACIÓN ARTIFICIAL HUMANA

            La técnica de la clonación artificial  con el objeto de obtener individuos dotados de características biológicas previamente seleccionadas ha sido utilizada sin objeciones éticas mayores desde hace más de veinte años.  A su través se pudieron obtener nuevas especies vegetales, cepas bacterianas, proteínas y anticuerpos específicos, etc., todos ellos útiles para la humanidad.  Estas significativas  investigaciones alcanzaron su máxima expresión a principios de este año cuando científicos del Instituto Roslin de Edimburgo (Escocia) sorprendieron al ámbito científico y a la opinión pública con la generación de animales superiores (ovejas) utilizando un oocito enucleado al que se había insertado el núcleo de una célula adulta perteneciente a un individuo de la misma especie. 

            Aunque desde el punto de vista científico la clonación artificial no puede menos que ser considerada como otro progreso del saber y del hacer del hombres en el estudio de la naturaleza y en el manejo práctico de tales conocimientos, es en sus aspectos éticos donde debe aceptarse que esta novedosa técnica, particularmente cuando se trata de aplicarla al ser humano, ofrece flancos menesterosos de consideraciones exhaustivas. 

            En efecto, son numerosos e importantes los interrogantes éticos que se plantean cuando se vislumbra la posibilidad de producir artificialmente seres humanos dotados de características biológicas preseleccionables.  El desconocimiento de las características genéticas que serán preferidas, la ignorancia en cuanto al futuro intelectual y afectivo de los seres clonados, la posibilidad de su programación a nivel industrial, su potencial utilización como medio para crear especies de individuos dotados de capacidades específicas para una determinada  función social (disponibilidad de órganos para transplante, operarios especiales, etc.), la posible afectación del sentido tradicional de familia y otros cuestionamientos  relacionables con la filiación, constituyen algunos de los interrogantes de tipo ético y moral que han determinado preocupaciones en diferentes niveles científicos, políticos, religiosos y sociales.  En todos los documentos producidos palpita visiblemente la necesidad de preservar el aspecto ético de los estudios sobre la clonación humana y, en especial, en sus aplicaciones prácticas.  Incluso en algunos de ellos, ha surgido como solución la propuesta de establecer requisitos o controles para efectuar experimentos vinculadas con este aspecto de la genética así como para prohibirla con fines reproductivos. 

            Teniendo en cuenta estos antecedentes:

            “La Academia Nacional de Medicina reconoce a la clonación como un verdadero logro científico, pero considera conveniente dejar establecido que su aplicación a la especie humana con fines reproductivos debe ser previamente sometida a una discusión ética multidisciplinaria, destinada a preservar el más absoluto respeto por la vida y la dignidad humana dentro de un ambiente que ofrezca a la ciencia la libertad que necesita para seguir indagando los misterios de la naturaleza”. 

Declaración aprobada por el Plenario Académico de la Academia Nacional de Medicina en su Sesión del 28 de agosto de 1997.


  FERTILIZACIÓN ASISTIDA

            La puesta en marcha del proceso de formación de una vida humana se inicia con la penetración del óvulo por el espermatozoide; la nueva célula resultante (cigoto) contiene su propio patrimonio cromosómico donde se encuentra programado biológicamente su futuro. Este hecho científico con demostración experimental, es así dentro o fuera del organismo materno.

Se debe promover y respetar los derechos personales, considerando en forma igualitaria la vida del embrión como la del padre y la madre-

La fertilización asistida solo debería ser realizada dentro de la pareja casada, varón y mujer, con el material genético de ambos. Esto excluye la maternidad subrogada.

Se considera fundamental el consentimiento verdaderamente informado del matrimonio para la realización de la fertilización asistida. Información referida a los procedimientos, riesgos y resultados esperados, de éxito y fracaso.

 La crio-conservación de embriones impone a los mismos un destino incierto, porque produce la muerte de hijos en etapa embrionaria en un porcentaje variable de acuerdo a los distintos Centros de Fertilización Asistida y porque no garantiza la transferencia de todos ellos al útero materno, lo cual significa selección y descarte. Esto implica desinteresarse de la suerte de estos embriones, a los que no se les reconoce ningún valor intrínseco.

La aplicación de técnicas de reproducción asistida tiene como resultado un gran aumento de los embarazos múltiples con muchos embriones. Esto significa problemas de mortalidad fetal y retardo del desarrollo, así como efectos dañinos en la salud psicofísica y social de ambos padres. Por estos motivos es conveniente que las técnicas en fecundación asistida  se ajusten a imitar la fecundación natural, en cuanto al número de óvulos fertilizados.

La fertilización asistida puede ser considerada dentro de los límites citados como solución a la esterilidad de un matrimonio, pero no debe ser utilizada con fines experimentales sobre el embrión. 

Esta declaración fue publicada como “Solicitada” en el diario “LA NACIÓN” el día 23 de septiembre de 1995.


  MALAPRÁCTICA MÉDICA

   Los últimos años se han caracterizado por un permanente y creciente número de demandas judiciales, por mala práctica médica.

    Lo que ocurre en nuestro país, hoy, es el inicio de un proceso que muy dramáticamente han vivido varias de las naciones llamadas desarrolladas y obliga a esta Academia a hacer un llamado a la reflexión.

    El asedio permanente al accionar médico, en la mayoría de los casos injustificado, ha de llevar a corto plazo a la parálisis de la iniciativa; se corre el grave riesgo de no ver más actitudes "salvadoras". Todo aquello que exigía inventiva, criterio, habilidad, para salvar una vida, obligaba a crear en el momento, a escaparse de los parámetros establecidos, de las pautas preexistentes porque el caso estaba más allá de lo previsto.

    A corto plazo los médicos se verán compelidos a no enfrentar situaciones complejas y aun las más simples, con las graves consecuencias que ello significa.

    Experiencias en otros países muestran que con el tiempo el hombre hasta podrá llegar a morir, sin que se encuentre a alguien que haga algo por él, sin que haya un esfuerzo por salvarlo, todo por temor a una demanda judicial. Pero la realidad es que para el hombre enfermo, aun dentro de esta penosa y paradojal realidad, el médico sigue siendo el mismo médico; ha variado su "aquí y ahora", de acuerdo con las características de la época, pero no ha cambiado en su esencia. El médico ayer, hoy y mañana seguirá siendo el mismo, por naturaleza, y aún a pesar de algunos sistemas aberrantes de salud. Nunca ha cerrado ni cerrará sus manos, los oídos ni el corazón a la necesidad de ayuda, comprensión y amor al prójimo.

    No caben dudas de que en algunas oportunidades existen verdaderas "malas prácticas" y ellas merecen su tratamiento en la justicia como corresponde. También es cierto que frente a ellas se deben analizar y resolver adecuadamente los múltiples factores que la predisponen.

    Las autoridades, las fuerzas empresarias y políticas, la comunidad y los profesionales deben luchar denodadamente por restablecer una relación médico paciente que sea un vínculo válido para que la asistencia médica en el siglo XXI ofrezca al hombre las mejores garantías. Para que ello ocurra a partir de una mejor formación profesional, el médico no puede ni debe permanecer ajeno a esta nueva circunstancia, provocada por el permanente y creciente número de demandas judiciales injustificadas, y que en la generalidad de los casos lo involucran sin razón.

    A los que no quieran o no sepan ver el peligro les corresponderá la responsabilidad histórica de un futuro incierto para la salud de la comunidad.

Aprobada por el Plenario Académico de la Academia Nacional de Medicina en su Sesión Privada del 24 de noviembre de 1994.


  SITUACIÓN DEL CONICET

Ante la polémica situación que atraviesa el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), cuya disolución y/o privatización ha sido aconsejada por el Banco Mundial a las autoridades nacionales en su informe "Argentina, from Insolvency to Growth", esta Academia Nacional considera oportuno y necesario hacer pública su opinión. Lo hace con la convicción de interpretar la preocupación de la Comunidad Científica Argentina, principal acervo intelectual del país y también como homenaje a la memoria de los que, encabezados por Bernardo A. Houssay, fundaron el CONICET en 1958.

La Academia entiende que el Gobierno Nacional debe tener una política en Ciencia y Técnica que garantice su crecimiento, su evolución y su participación activa en el desarrollo económico-social.

Por la trascendencia que la ciencia y la técnica han adquirido y, en consonancia con lo que existe en la mayoría de los países adelantados, esta función debe ser cumplida por una Secretaría o un Ministerio del área. Si es Secretaría de Estado, su titular, por el carácter de la función que le compete debe tener relación directa con el Presidente de la República e integrar el gabinete nacional. Al margen de fijar la política nacional del área, la Secretaría de Ciencia y Tecnología debería armonizar todo el sistema científico, evaluar el cumplimiento de objetivos y generar condiciones que incentiven la investigación y desarrollo.

El CONICET es el órgano del Estado encargado de la promoción de la ciencia y la técnica del país. Su función es clara y fundamental. En consecuencia se le debe mantener y, además, se le debe dar la autonomía necesaria para que cumpla sus funciones específicas con eficiencia. En lo que respecta a su personal científico y técnico, el CONICET está facultado para evaluarlos, tanto en su producción y mérito como en su dedicación. Igualmente lo está para prescindir de aquellos que no cumplen debidamente con las obligaciones inherentes a su cargo. En consecuencia, cualquier ajuste o depuración que fuere aconsejable o necesario realizar para elevar su rendimiento, el CONICET mismo es el que debe hacerlo ajustándose a sus propios reglamentos y a los mecanismos legales que correspondan. Para optimizar su funcionamiento, su conducción debería reintegrarse a científicos de distintas áreas de la ciencia, del más alto nivel, con experiencia probada, elegidos de ternas propuestas por Universidades, Academias e Instituciones de nivel equivalente.

Para garantizar su continuidad funcional, el CONICET debería programar su acción en función de objetivos. Hacerlo, facilitaría, por una parte, el cálculo de recursos necesarios y la correcta asignación de fondos en el presupuesto de cada año y, por otra parte, prever los incrementos anuales para garantizar el crecimiento adecuado y armónico del sistema.
Las Universidades son las instituciones donde se forma la gran mayoría de los científicos y técnicos del país. En consecuencia, sin excluir una actividad directa y el apoyo a otras instituciones, el CONICET debería prIorizar la promoción científica y técnica en ellas, resguardando su propia autonomía.

Nadie duda que si el país quiere llegar a ser una Nación del Primer Mundo es indispensable que impulse la investigación y desarrollo, es decir, que facilite la transferencia de los conocimientos científicos y técnicos a los sectores de producción y de servicio. El sector científico es el que provee la materia prima pero no el encargado de que se la emplee. El sector productivo del país ha mostrado por su parte poca predisposición para hacerlo. El número de investigadores que ha incorporado es muy reducido y su disposición para hacer investigación y desarrollo, es muy poco significativa. El Gobierno, por lo tanto, debe promoverla en el sector empresarial estableciendo una política coherente en ciencia y técnica y medidas concretas que le incentiven.

Con referencia a la situación de la CNEA, la Academia considera que se debe asegurar el normal funcionamiento de los Centros de Investigación de la misma, los que han contribuído a través de los años en forma decisiva al Desarrollo Científico y Tecnológico de la Nación. Por la capacidad de su personal y las instalaciones que posee, la CNEA es el principal centro de estudios en Física Nuclear de la Argentina y uno de los más importantes en América Latina.

Para terminar, parece oportuno reiterar las palabras de Bernardo A. Houssay, Premio Nobel y creador del CONICET, según las cuales "La formación de investigadores es condición sine qua non para el adelanto de la humanidad. Un país no es una gran nación si no forma y cuida a sus hombres de ciencia que realizan investigación original".


Buenos Aires, octubre 6 de 1994


ABORTO PROVOCADO

           La ACADEMIA NACIONAL DE MEDICINA  expresa a la comunidad su opinión sobre el aborto provocado.   Cumple con ello uno de los objetivos fundamentales explicitados en sus Estatutos, cual es:   “Expresar opinión sobre asuntos de interés trascendente, relacionados con las ciencias médicas o conexas o afines.”

            La vida humana comienza con la fecundación, esto es un hecho científico con demostración experimental;   no se trata de un argumento metafìsico o de una hipótesis teológica.   En el momento de la fecundación, la unión del pronúcleo femenino y masculino dan lugar a un nuevo ser con su individualidad cromosómica y con la carga genética de sus progenitores.  Si no se interrumpe su evolución, llegará al nacimiento.

            Como consecuencia, terminar deliberadamente con una vida humana incipiente es inaceptable.  Representa un acto en contra de la vida, pues la única misión de cualquier médico es proteger y promover la vida humana, nunca destruirla.   Esta convicción  está guardada   en la cultura mundial y muy notablemente en el Juramento Hipocrático.

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