* Declaración del Consejo de Administración referente a los actos de violencia sufridos por la Facultad de Medicina de la UBA
*Adhesión de la Academia Nacional de Medicina (Buenos Aires) a la declaración sobre el cambio climático aprobada por el InterAcademy Medical Panel (IAMP)
*Pronunciamiento contra el aborto
*Consideraciones sobre el aborto
*La dignidad del médico
*Regeneración miocárdica
*Universidad de Buenos Aires
* Medicina y publicidad
* Acuerdo con Australia para la construcción de un reactor nuclear
* Aspectos vinculados con la investigación clínica
* Contribución superadora
* Atentado a Nueva York
* Uso de medicamentos
*
Educación Médica
* Objeción de conciencia
* Preocupación por la actual situación del sistema científico argentino
* Penas por homicidio culposo
* Divulgación científica inadecuada sobre información farmacéutica
* Alerta en investigación clínica
* Deshumanización en la medicina
* Ética en medicina
* Clonación artificial humana
Fertilización asistida
Malapráctica médica
Situación del CONICET
Aborto provocado
Atentado a la AMIA 
Hemofilia y SIDA
Peligros de la automedicación
Acreditación de títulos
Fiebre hemorrágica
Enseñanza médica
Crotoxina
Profesores titulares de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires
Situación científico disidente Andrei Shakarov
Difusión de temas médicos
Dignidad profesional


 

 


El Consejo de Administración expresa su sentir frente a los hechos de violencia sufridos por la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires:

“La Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires ha sufrido un incomprensible atentado signado por el vandalismo y la violencia. Los hechos evidencian que el propósito de los atacantes, que conocían el lugar y los elementos que se guardaban en él, fue el de dañar sin consideración alguna uno de los elementos clave para el manejo de la institución, cual es el archivo de la documentación correspondiente a las tareas de posgrado y otras importantes certificaciones. La Academia Nacional de Medicina expresa su repudio a un acto de estas características y hace votos para que desaparezcan de los claustros estas manifestaciones de violencia que atentan contra las más elementales normas de convivencia dentro del ámbito universitario, espera que se pueda individualizar a los culpables y desea que no se repitan en el futuro episodios como el presente que avergüenzan a la sociedad toda”.

 

La ética y el juramento médico defienden al niño por nacer y toda vida

Frente a algunas manifestaciones recientes  a favor de legalizar el aborto que se han difundido en los medios, la Academia Nacional de Medicina quiere recordar principios básicos de la ciencia y la práctica médicas que obligan y vinculan a todos los profesionales del país. 

            La salud pública argentina necesita de propuestas que cuiden y protejan a la madre y a su hijo, a la vida de la mujer y a la del niño por nacer. La obligación médica es salvar a los dos, nada bueno puede derivarse para la sociedad cuando se elige a la muerte como solución. Si el aborto clandestino es un problema sanitario corresponde a las autoridades tomar las mejores medidas preventivas y curativas sin vulnerar el derecho humano fundamental a la vida y al de los profesionales médicos a respetar sus convicciones. Por ello,

La Academia Nacional de Medicina considera:

            Que el niño por nacer, científica y biológicamente  es un ser humano cuya existencia comienza al momento de su concepción. Desde el punto de vista jurídico es un sujeto de derecho como lo reconoce la Constitución Nacional, los tratados internacionales anexos y los distintos códigos nacionales y provinciales de nuestro país.

            Que destruir a un embrión humano significa impedir el nacimiento de un ser humano.

            Que el pensamiento médico a partir de la ética hipocrática ha defendido la vida humana como condición inalienable desde la concepción.  Por lo que la Academia Nacional de Medicina  hace un llamado a todos los médicos del país a mantener la fidelidad a la que un día se comprometieron bajo juramento.

            Que el derecho a la “objeción de conciencia” implica no ser obligado a realizar acciones que contrarían convicciones éticas o religiosas del individuo (Art.14, 19 y concordantes de la Constitución Nacional).

Aprobada por el Plenario Académico realizado el 30 de septiembre de 2010


La Academia Nacional de Medicina considera:

Que el niño por nacer,  científica y biológicamente,   es un ser humano cuya existencia comienza al momento de su concepción por lo que,  desde el punto de vista jurídico, es un sujeto de derecho como lo reconocen la Constitución Nacional, los tratados internacionales anexos y los distintos  códigos nacionales y provinciales de nuestro país. 

Que destruir a un embrión humano significa impedir el nacimiento de un ser humano. 

Que el pensamiento médico a partir de la ética hipocrática ha defendido la vida humana como condición inalienable desde la concepción.  Por lo que la Academia Nacional de Medicina hace un llamado a todos los médicos del país a mantener la fidelidad a la que un día se comprometieron bajo juramento. 

Que el derecho a la “objeción de conciencia” implica no ser obligado a realizar acciones que contrarían convicciones éticas o religiosas del individuo (Art. 14 – 19 y cc.s de la Constitución Nacional).
Aprobada por el Plenario Académico el 30 de septiembre de 2010


LA DIGNIDAD DEL MÉDICO

La Academia Nacional de Medicina observa con creciente preocupación el paulatino deterioro del ámbito laboral, la retribución económica y el reconocimiento del médico que afectan la dignidad del ejercicio profesional.

Cuando se habla de dignidad humana, se habla de un valor intrínseco y personal que le corresponde al hombre en razón de su ser.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 dice en su preámbulo:"La libertad, la justicia y la paz del mundo tiene por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y en los derechos inalienables de todos los miembros de la familia humana"

La dignidad está vinculada muy especialmente con las nociones de valor moral y de virtud. En el caso del médico, el concepto de dignidad ha estado desde siempre unido al del correcto ejercicio profesional. No cabe duda de que como integrante de la comunidad, el médico participa de los avatares propios de los cambios socioculturales y económicos de la sociedad en su conjunto y que conspiran en contra de su formación y del ejercicio profesional. Es necesario que el médico tenga la mayor posibilidad de actualización y perfeccionamiento lo que redundará en un beneficio para el enfermo. En este sentido se debe señalar que menos del cincuenta por ciento de los médicos que se gradúan por año en el país tiene acceso a una Residencia, el sistema aceptado como el mejor en la formación de posgrado.

Existe una absurda relación del número de habitantes por médico en concordancia con la falta de políticas de orientación profesional y de los mecanismos de selección universitarios aptos para evaluar los recursos docentes con los que se cuenta y otorgar una enseñanza con contenidos suficientes para ejercer la profesión, si bien la ley de Educación Superior con la recomendación de implementar procesos de garantía de calidad en educación médica, intenta asegurar que los futuros profesionales obtendrían una adecuada formación, lo que, en muchas ocasiones, no es posible alcanzar.

La plétora de médicos y la presencia irregular de profesionales extranjeros favorecen la aceptación de condiciones laborales en lugares sin instalaciones adecuadas en donde los enfermos son atendidos sin el tiempo necesario para cada consulta, por lo que el médico no obtiene el afecto de sus pacientes; la compensación económica es magra y la resultante es la frustración y una actividad que requiere un esfuerzo extenuante, en donde los honorarios médicos se han convertido en la variable de ajuste económico de una medicina altamente tecnificada y costosa.

En general, pocas empresas de servicios médicos incluyen la inversión en recursos genuinos de salud y no incorporan en los niveles de decisión a profesionales médicos que puedan intervenir para lograr equidad en la distribución y asignación de los recursos.
Los Centros Asistenciales deben privilegiar el ingreso por selección rigurosa, de profesionales certificados y disponer de Comités de Ética, Docencia e Investigación y Seguridad del paciente, lo que garantizaría una mejor atención médica.

Todo médico debe contar con la posibilidad de la objeción de conciencia de acuerdo con las leyes de la Ética y sus creencias.

Es necesario que se promueva una política de respeto a la profesión que desaliente el acoso legal y la preocupante violencia en sus distintas formas a las cuales el médico lamentablemente está expuesto. Para esto es importante contar con una defensa gremial adecuada.
Se requiere asimismo contar con una cobertura social y legal y una jubilación suficiente para una vida digna en el momento del retiro.

La comunidad toda debe reconocer que el médico es el nexo lógico en el avance del conocimiento, la tremenda evolución científica tecnológica y su salud. Por lo tanto se trata de un agente de máxima responsabilidad. Siendo ello así, el médico merece ser considerado como una persona digna , obtener una retribución justa y el debido respeto.

En el marco de su competencia la Academia Nacional de Medicina asume su responsabilidad en extremar sus esfuerzos para revertir la situación anteriormente descripta.


REGENERACIÓN MIOCÁRDICA

Mucho se habla sobre la aplicación de "células madre" para el tratamiento de un buen número de enfermedades, entre ellas las cardíacas
Este inmenso y promisorio campo debe ser transitado bajo absoluto control y metodología acorde.  Así, es muy probable que, dentro de algunos años, dispongamos de un nuevo y muy efectivo recurso para tratar graves patologías.
En cambio, la ligereza, el interés en "ser los primeros", u objetivos inconfesables, son fuente de frustración y atraso
Así como enviar miles de seres humanos a la luna significaría un drama antes que un intento serio de colonización, sabemos que resulta estéril sembrar en el desierto sin adecuar previamente el microclima.
Inyectar millones de células sin establecer características previas y condiciones necesarias sería, al menos, una pérdida de tiempo, si no significara un atropello a la razón.


UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

         La Academia Nacional de Medicina (Buenos Aires) hace conocer por este medio su intensa preocupación suscitada por el uso de una metodología para imponer por la fuerza una determinada ideología. En el ámbito universitario, es esencia de su existencia el intercambio de ideas confrontadas con el método de la persuasión racional. Cuando los mecanismos de persuasión son sustituidos por violencia física o psicológica se está atentando contra la formación republicana y, cuando esto ocurre en la cúspide del gobierno universitario, representa una amenaza que coloca a la Universidad en un destino incierto y pone en peligro principios elementales de libertad ciudadana.
         La Academia hace votos para que esto se solucione de la mejor manera.

Declaración aprobada por el Plenario Académico en su Sesión Privada del 20 de junio de 2006.


MEDICINA Y PUBLICIDAD

La Academia Nacional de Medicina observa con preocupación la proliferación de mensajes publicitarios aconsejando medicamentos y procedimientos terapéuticos de beneficio a veces no establecido y otras exagerado, con propósitos de fomentar su consumo. Al respecto, desea expresar:
1) Esta publicidad no tiene supervisión estatal que garantice la veracidad de los conceptos transmitidos.
2) En todos los casos utilice el mensaje publicitario para consultar a su médico respecto a la aplicabilidad de la recomendación a su situación personal.
3) Considere que ninguna sustancia conocida brinda protección eficaz para los efectos perjudiciales para su salud producidos por: dietas inadecuadas, adicciones como tabaco, alcohol o a sustancias de acción psicoactiva consumidas sin supervisión médica.
4) La corporación médica deberá esforzarse para asesorar eficazmente a quienes consulten motivados por esta propaganda.
5) Es indispensable la constitución de un ente, gubernamental o privado, capaz del control ético y científico de la propaganda de medicamentos y procedimientos terapéuticos con fines de evitar su consumo injustificado.

Aprobada por el Consejo de Administración del 10 de diciembre de 2002


  ACUERDO CON AUSTRALIA PARA LA CONSTRUCCIÓN DE UN REACTOR NUCLEAR

Declaración  enviada por las Academias Nacionales a
"Cartas de Lectores” de La Nación el 14 de noviembre de 2002
 

Las Academias Nacionales son centros de investigación y difusión científica y no pueden ser ajenas a temas relacionados con la ciencia y tecnología, ni a sus avances, producto de logros alcanzados por científicos argentinos.

La reciente adjudicaciòn a una empresa local, por concurso, frente a ofertas de Francia, Inglaterra, Canadá y Alemania, para construir un reactor nuclear de investigación y aplicación en Australia, reconoce el avance de la tecnología argentina en la materia.  La aprobación del acuerdo significará un importante aliciente e impedirá  la frustración de nuestros científicos, evitando lo ocurrido en la década del 80, cuando se canceló el Plan Nuclear Argentino.

El Acuerdo contempla la posibilidad de que la Argentina sea una alternativa (entre otras) para el futuro tratamiento del combustible gastado.   La operación se haría bajo el control de la Autoridad Regulatoria Nuclear, la cual fiscalizará cada paso sobre el acondicionamiento de tales materiales, cumpliendo estrictas estipulaciones para estos casos, según la “Convención Conjunta” firmada por nuestro país en Viena en 1997 y aprobada por la Ley Nº 25.279.  Tal Autoridad, no considera los combustibles nucleares gastados como residuos  radiactivos.   Por otra parte,  una vez acondicionados en la Argentina, los combustibles gastados serán devueltos a Australia.  En suma, no afectan el Art. 41 de la Constitución Nacional.

Por otra parte, el riesgo del procesamiento de combustible nuclear de un reactor de producción es mínimo y que en modo alguno significa un proceso que contamine el medio ambiente dado que será controlado por un ente regulardor nuclear que cuida en extremo la seguridad de todos los habitantes del país frente a los radioisótopos que se usan normalmente en el área de la salud para el diagnóstico y, especialmente, el tratamiento del cáncer.

La importancia de este acuerdo radica en el hecho de que el proyecto fue diseñado y realizado por científicos argentinos, marcando un hito de notable significación en la historia de las investigaciones en el campo nuclear.

Dijo Bernardo Houssay, Premio Nobel y fundador del CONICET, “...deberían abrirse laboratorios de investigación en las ciencias fundamentales o aplicadas, destinadas a realizar estudios científicos originales y a preparar el plantel de hombres que necesitará cada vez más el País, ya sea para enseñar en las universidades o para servir a la investigación industrial, o bien para hacer adelantar las ciencias y elevar el nivel espiritual”.

Es deber de los argentinos ser consecuentes con estos principios y honrarlos. 


  ASPECTOS VINCULADOS CON LA INVESTIGACION CLÍNICA

La Academia Nacional de Medicina observa con preocupación el desarrollo de algunos aspectos vinculados con la investigación clínica diagnóstica y terapéutica. 

El progreso de la medicina requiere, en algunas ocasiones, la realización de estudios con seres humanos.  En estos ensayos es primordial asegurar en todos los casos el posible beneficio y evitar el daño (Helsinki 1992, Estocolmo 2000).  Las fallas en el proceso de planificación, implementación, control y ulterior difusión de los resultados pueden desvirtuar sus propósitos. 

Con el fin de colaborar y aportar soluciones que beneficien a todos los sectores involucrados, la Academia Nacional de Medicina recuerda: 

  1. Todo protocolo de investigación clínica debe ser aprobado por un Comité de Ëtica en Investigación (según normas OMS/Ginebra 2000 o similares) y supervisado por un Comité Institucional de Seguimiento. 
  1. Cuando corresponda, es imprescindible la obtención de un consentimiento informado.  Ello es de singular importancia en sujetos pertenecientes a grupos vulnerables o ante situaciones de emergencia.
  2. El protocolo de investigación asume el valor legal de un contrato desarrollado  siempre dentro de un marco institucional.  Deberá detallar la identificación del investigador responsable, las características financieras de los acuerdos alcanzados entre la Institución y el patrocinador, así como la delegación o distribución de responsabilidades. (Pautas para la buena práctica clínica, OMS, 1995).
  1. Como corolario, debería evitarse la aprobación de todo protocolo que involucre a seres humanos que incluya investigadores individuales o que actúen fuera de un contexto institucional.
  1. Los costos directos o indirectos serán claramente estipulados en cuanto a su naturaleza y los fondos asignados de común acuerdo serán distribuidos a través de la Institución que avala el estudio.  El Comité de Ética en Investigación que aprobó el protocolo, así como los sujeros incorporados al estudio, podrán requerir del investigador responsable toda información que resulte pertinente.
  1. En todos los ensayos clínicos, los investigadores tendrán derecho explícito a disponer de la información final de los resultados así como de los análisis intermedios que originen cambios en el protocolo.

 Aprobada por el Plenario Académico del día 26 de septiembre de 2002


  CONTRIBUCIÓN SUPERADORA

 La Academia Nacional de Medicina observa consternada la situación actual de nuestra sociedad.

En una síntesis sobresimplificada podríamos decir que nos hallamos ante la frustración de toda una comunidad, aunque con muy variados niveles de responsabilidad.

La actitud ante los hechos no debiera limitarse a un diagnóstico certero, sino aproximar ideas desde cada sector en aras del bien común.

La práctica médica constituye una formidable herramienta de la equidad social y un componente muy significativo (con cada día mayor participación) en el gasto total de las sociedades.

Ante esta situación creemos oportuno acercar algunas sugerencias dirigidas a la población y al cuerpo médico en especial.

Será objetivo inmediato sostener el nivel de calidad alcanzado, adecuando al máximo la relación costo/beneficio.

a)      Formación médica.
Las Universidades y entidades científicas deberán redoblar el esfuerzo educativo aplicando el conocimiento como forma de racionalizar recursos.

b)      Elaboración de consensos y guías para el accionar médico.
La incorporación indiscriminada de pautas de países desarrollados (incluso en ellos se halla en crisis la práctica médica) crea frustración o quiebra del sistema.

c)       Ética.
La adjudicación de muy limitados recursos puede provocar graves dilemas de conciencia. La prioridad de medidas de alto impacto y bajo costo, la discreción en la indicación de terapéuticas con beneficios marginales, la resistencia a toda presión con mero interés comercial y en fin, la firme adherencia a todas las reglas dirigidas a prevenir y/o curar con estricta racionalidad, contará con el aval y respaldo de la Academia Nacional de Medicina.

d)     El derecho a la Información.
Difusión prioritaria de técnicas o hábitos establecidos y probados en su efectividad.
En cambio, el anuncio precoz de procedimientos aún en etapa de evaluación o el loable intento de solucionar algún problema de patología individual, crean falsas expectativas.

e)     Recursos.

Resulta obligación del Estado la obtención de recursos para la salud y su normatización; es tarea de los médicos aplicarlos de manera racional; se hace imprescindible el aporte de organizaciones no gubernamentales; es objetivo de las entidades académicas aportar ideas y conocimiento para facilitarlo; es facultad de la sociedad controlar para que todo ello ocurra.

Nadie debiera asumir el papel de crítico espectador de culpas ajenas, sino involucrarse activamente en la necesaria reconstrucción.


Aprobada  por el Plenario Académico en su Sesión Privada del 4 de abril de 2002

ATENTADO A NUEVA YORK

                       El señor Presidente me ha encomendado expresar el sentir de la Academia Nacional de Medicina ante la tragedia ocurrida en el día de la fecha. 

            “La Academia Nacional de Medicina  repudia y condena todo acto de violencia y barbarie y, ante los dramáticos episodios de estos momentos, solicita un minuto de silencio en memoria de las víctimas inocentes.” 

Leido en el acto de incorporación del doctor Aquiles Roncoroni a la Academia el 11 de septiembre de 2001


  USO DE MEDICAMENTOS

        El gasto generado por el uso de los medicamentos constituye uno de los rubros más significativos en el costo de la atención médica y por tanto resulta necesario aplicar la máxima racionalidad en su prescripción.

            En ocasión de prescribir algún medicamento el argumento esencial que debe primar en la conducta medica es optar por aquel que haya demostrado los mejores resultados para el caso en cuestión.

            En la práctica se dispone de diferentes específicos dotados de similares acciones farmacológicas pero comercializados con distintas marcas y diferentes precios. Sin duda que el médico, en defensa de los intereses de sus pacientes y del sistema de salud, debe conocer esta situación optando por aquel que, con iguales resultados, represente la menor erogación asegurando así la mejor relación costo/beneficio.

            El argumento de la selección de marcas basado en la calidad de los específicos es para los médicos de difícil sustentación ya que de asegurar la calidad de tales medicamentos deben ocuparse los organismos oficiales que autorizan su comercialización.

            En la práctica muchas entidades presentadoras de servicios de salud han diseñado, para uso de sus médicos y afiliados, un vademécum en el que no se ha tenido en cuenta la opinión fundada de los profesionales que los prescriben y en los que se advierte, en muchos casos, que la selección se ha basado en los menores costos ignorando otras propiedades.

            La Academia de Medicina estima como justificados todos los esfuerzos destinados a la contención de gastos innecesarios en la atención de la salud siempre que ello no afecte la calidad de los servicios prestados y considera imprescindible que en la confección del vademécum se de participación activa a los profesionales responsables de las prescripciones y sus resultados.

Noviembre de 2000    


    EDUCACIÓN MEDICA

Frente al estado actual de la Educación Médica en nuestro país, consciente de que las finalidades principales de las Escuelas de Medicina, sean estatales o privadas, es la formación de buenos médicos y el desarrollo de la investigación y sabiendo que será la sociedad quien habrá de sufrir las consecuencias de fallas producidas en ese plano, la Academia Nacional de Medicina considera necesario declarar en forma pública que:
Es alarmante observar en algunas Escuelas Médicas  estatales la

altísima deserción de alumnos durante los primeros años de la carrera, hecho que puede adjudicarse a deficiencias en la orientación vocacional o a la admisión indiscriminada, por lo que cabe destacar la importancia de un examen de ingreso serio y selectivo.
La cantidad de alumnos que ingresan a cada Escuela Médica. debería estar fundada estrictamente en la capacidad educativa integral de cada una de ellas.
La enseñanza de la medicina sólo puede cumplirse con la disponibilidad de laboratorios, hospitales y consultorios ya que la docencia teórica constituye una falacia pedagógica.
El facilismo que protege a alumnos recursantes o crónicos, resta posibilidades a los que quieren ingresar y a los que cursan con regularidad.
La mayoría de los programas de estudio que superan los cinco años de aplicación , se convierten en obsoletos y requieren actualización.

Un claustro docente con dedicación parcial y bajo reconocimiento económico, atenta contra la calidad de la educación porque no dispone de tiempo para la investigación, una de las características básicas del docente universitario en Medicina.
permitir que en las decisiones académicas y organizativas intervenga la política partidaria o los intereses personales, constituye un grave impedimento para el cumplimiento de las misiones específicas de una Escuela de Medicina.

La autonomía universitaria debe ser respetada. Pero así como las Escuelas Privadas funcionan con el aporte de sus alumnos, las del Estado reciben el aporte de toda la sociedad. Por este motivo es tan grande la responsabilidad de las autoridades universitarias.
Es necesario el cumplimiento de lo establecido por la ley nº 24.521 en lo referente a la evaluación de las Escuelas Médicas a través de los organismos previstos a tal efecto por el Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU).
La sociedad entera y la clase dirigente deben tomar conciencia que la calidad de los profesionales que egresan de las Escuelas Médicas, atañe a la seguridad nacional, porque de ella depende en gran parte el bienestar de todos los habitantes de nuestro país.

Aprobada por el Plenario Académico del 31 de octubre de 2000


OBJECION DE CONCIENCIA

En el ejercicio de su profesión, el médico está obligado a aplicar los principios éticos y morales fundamentales que deben regir todo acto médico, basado en la dignidad de la persona humana. Esta actitud debe ser la que guíe al profesional ante el requerimiento de todo individuo que ve afectada su salud. Distinta es la situación cuando un paciente le exige realizar un procedimiento que el médico, por razones científicas y/o éticas, considera inadecuado o inaceptable, teniendo el derecho de rechazar lo solicitado, si su conciencia considera que este acto se opone a sus convicciones morales. Esto es lo que se denomina objeción de conciencia, la dispensa de la obligación de asistencia que tiene el médico cuando un paciente le solicitara un procedimiento que él juzga inaceptable por razones éticas o científicas. Este es un derecho que debe asistir al médico en su actividad profesional.

Todas las leyes nacionales y provinciales que rigen el ejercicio de la profesión en nuestro país dictan normas, obligaciones, prohibiciones, sanciones, etc., pero de ninguna manera mencionan los derechos de los médicos.

En la Ciudad de Buenos Aires aún no se ha dictado la Ley de Ejercicio Profesional de la Medicina; en cambio, sí existe la Ley 298 para el ejercicio de la Enfermería, cuyo Art. 13 considera la objeción de conciencia.

La reciente promulgación de la Ley 418 sobre Salud Reproductiva y Procreación Responsable por la Legislatura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, obliga a los médicos a prescribir métodos anticonceptivos, entre los cuales algunos son considerados abortivos, a mujeres en edad fértil, incluyendo adolescentes, aun en desconocimiento de sus padres. Esto generó una amplia discusión en el seno de los legisladores y en numerosos grupos de la sociedad, que hicieron oír su voz de protesta, no sólo por estar en contra de estos dictámenes, sino porque por ellos se les niega la libertad a los médicos de actuar según el criterio de su conciencia ante situaciones que consideran reñidas con la ética y la moral, con los consiguientes riesgos de ser sancionados por su no cumplimiento.
La Academia Nacional de Medicina ratifica su opinión, dada a conocer en su oportunidad, respecto al derecho a la vida de la persona humana desde el momento de la concepción y el rechazo a todo método que interrumpa el embarazo.

La Objeción de conciencia es un testimonio pacífico y apolítico por el cual un médico puede no ejecutar un acto reglamentariamente permitido, sin que ello signifique el rechazo de la persona y el abandono del paciente.

En tal sentido, la Academia Nacional de Medicina aboga por el derecho de los médicos a actuar en el ejercicio de la profesión con total libertad de conciencia acorde con la ética y conocimientos científicos.
    
Aprobada por el Plenario Académico en su sesión del 28 de septiembre de 2000   


 

                             PREOCUPACIÓN POR LA ACTUAL SITUACIÓN DEL SISTEMA CIENTÍFICO ARGENTINO

La Academia Nacional de Medicina observa con preocupación la actual situación del sistema científico argentino, especialmente con referencia a los investigadores y al CONICET que es el órgano del Estado encargado de la promoción de la ciencia y de la tecnología del país. Su función es clara y fundamental, especialmente en lo que hace a la formación de nuevos investigadores, el mantenimiento de la carrera del investigador y de las unidades funcionales. En consecuencia, se lo debe mantener y, además, se le debe dar la autonomía y el presupuesto necesarios para que cumpla sus funciones específicas con eficiencia. Al respecto, la Academia Nacional de Medicina comparte los principios básicos que diferentes sectores de la comunidad científica han sustentado por diferentes medios de expresión en la actual emergencia. Parece oportuno reiterar las palabras de Bernardo A. Houssay, Premio Nobel y creador del CONICET, según las cuales "La formación de investigadores es condición sine qua non para el adelanto de la humanidad. Un país no es una gran nación si no forma y cuida a sus hombres de ciencia que realizan investigación original".

28 de julio  de 2000


PENAS POR HOMICIDIO CULPOSO

Habiendo tomado conocimiento de la aprobación por el Honorable Congreso del Proyecto de Ley identificado con el número CD 29/97 que instaura penas mayores para los casos de homicidio culposo, incluyendo el cumplimiento efectivo de condenas de prisión no excarcelables, que ya tiene sanción de las Honorables Cámaras de Diputados y de Senadores, esta Academia expresa su opinión al respecto, la que ya se efectúo en 1997 ante el Senado de la Nación y que ratificamos a la fecha: 

                         “Esta Academia no puede, por estar fuera de su competencia, hacer consideraciones sobre el intrincado tema de las normativas de la culpabilidad y los fundamentos jurídicos de la pena que avalan una u otra de las tantas teorías que justifican o no el incremento en cuestión.” 

                        “Pese a ello puede y debe hacer consideraciones en tanto y en cuanto dicho proyecto implícitamente involucra a los juicios por mala práctica, respecto a su influencia, sobre el ejercicio de la medicina y más aún su repercusión a través de aquella, sobre toda la comunidad.” 

                        “El aumento de las penas y en particular las condenas de prisión no excarcelables, ha de precipitar en nuestro medio el vuelco del ejercicio profesional hacia lo que ha dado en llamarse una “Medicina defensiva”, la que en países llamados desarrollados ha provocado una grave crisis que llevó a la retracción del médico a actuar, en especial en casos de emergencias o situaciones en las que la comunidad necesita de su intervención decidida e inmediata y en las que, aquel debe actuar con naturalidad, espontaneidad, criterio, creatividad y a veces alejándose de los parámetros clásicos, para salvar una vida.” 

                        “Por otra parte esa “Medicina defensiva”, o actitud de “cubrirse, por temor a”  ha originado además una medicina injustificadamente cara e improductiva y con grave deterioro en la relación médico-paciente.”

                       
“En las experiencias extranjeras el médico llegó a ver, en cada enfermo que se acercaba a buscar ayuda, en un potencial demandante.” 

                        “En nuestro país aún estamos a tiempo, quizás sea la última oportunidad, para que la comunidad tenga la Medicina que merece y por la que debe luchar.” 

                        “Por su parte la Medicina que está efectuando un enorme esfuerzo por recuperar su perfil, reclamando modificaciones en la formación del médico, la corrección de los sistemas cuestionables de salud, instaurando la certificación y recertificación y exigiendo ética en el ejercicio profesional, entiende que la verdadera “mala práctica” que es la que pasa por la negligencia, imprudencia, impericia e inobservancia de los deberes profesionales, debe ser tratada con toda la estrictez de la justicia, pero que la enorme cantidad de demandas, cada día en aumento, donde se involucran uno o muchos profesionales e instituciones, la mayoría de las veces injustificadamente, crean el ámbito inadecuado para el correcto ejercicio profesional.” 

                        “En conclusión el Proyecto de Ley CD 29/97, en lo que a la Medicina compete, ha de incidir gravemente sobre la atención médica de la comunidad, y éste será un hecho irreversible.” 

                        “Sabemos que el Poder Legislativo sabrá entender que nada que no sea ayudar a un semejante, debe atrapar al médico, ni encadenarlo de manos y pies, menos aún el temor a un juicio.” 

                        “Ya en pleno del siglo XXI, podrá llegar a ocurrir, si no se efectúan las correcciones necesarias, el hecho paradojal de que el hombre esté más solo y abandonado que nunca.”

 Aprobada por el Plenario Académico en su Sesión Privada del 28 de octubre de 1999.


  DIVULGACIÓN CIENTÍFICA INADECUADA SOBRE INFORMACIÓN FARMACÉUTICA

    En los últimos meses algunos medios de comunicación, a través de la presentación de artículos en diarios y espacios de televisión de contenido aparentemente científico, han promocionado medicamentos a los que se les asignan virtudes exageradas, que no condicen con la realidad.
   
    Esto ha creado falsas esperanzas, desconcierto y  disconformismos, llevando,  en oportunidades,  a los pacientes a intentar forzar la voluntad de algunos médicos para su prescripción.

    Nos referimos a publicaciones que conciernen a medicamentos que, si bien han cumplido los requisitos de investigación farmacológica y las normas legales para su comercialización,  en cuyos protocolos se consignan efectos tanto terapéuticos como indeseados, aparecen sólo los aspectos positivos, en ocasiones exageradas, fuera de contexto y prometiendo resultados que no condicen con la realidad, hasta llegar,  en casos,  a prometerse curaciones.

    Consideramos que la comunidad debe ser informada de los progresos de la ciencia en beneficio del hombre y su destino, pero no a través de mensajes parciales e interesados que crean falsas expectativas.

    Sorprende y preocupa que esa forma de lograr objetivos esté vinculada a algunas empresas  que,  habitualmente,  invierten enormes sumas en lograr nuevas moléculas  para luchar contra los grandes flagelos del hombre pero que, a veces, pierden la óptica ética de su función.

Aprobada por el Plenario Académico en su Sesión Privada del 26 de agosto de 1999.


  ALERTA EN INVESTIGACIÓN CLÍNICA

                   Ante el público conocimiento de posibles transgresiones a pautas básicas de la Investigación Clínica, relacionadas con métodos diagnósticos o terapéuticos, la Academia Nacional de Medicina cree su deber alertar a los médicos, acerca de la responsabilidad que les cabe en el desarrollo del conocimiento médico aplicado, así como a sus jerarquías superiores y a las Instituciones en las que ello ocurre, de acuerdo a las normas legales dictadas al respecto. 

               Es así que cuando la Investigación incluye pacientes se debe contar con la aprobación de un Comité de Etica que se ajuste a los Códigos Internacionales de Etica de la investigación que contemple entre otras exigencias: 1. Una adecuada y amplia información al paciente, 2. La firma por parte de los pacientes del consentimiento informado, 3. La firma de los médicos actuantes del compromiso de su responsabilidad, y 4. El compromiso de co-responsabilidad de los niveles superiores Institucionales. 

                  Las autoridades Institucionales deberán asumir la responsabilidad que les corresponde en la supervisión efectiva que permita obtener informes periódicos de la evolución y resultados del proyecto.

                  Los conocimientos adquiridos en la investigación aplicada significan la posibilidad de afectar la salud de los individuos favorable o desfavorablemente y los médicos no pueden dejar de velar por el cuidado de la población, asegurándose que su contribución al conocimiento esté desprovisto de falsedad, que deje bien claro el ámbito de validez de sus conclusiones y que la trascendencia de sus recomendaciones sea explícitamente manifestada con respecto a la sobrevida, calidad de esa sobrevida y el costo económico de sus logros.               

                   Existe una tendencia incipiente a incluir aspectos relacionados con metodología de la investigación en algunos programas de pre y post grado, incluyendo aquellos de educación a distancia. Se considera necesario profundizar estos aspectos formativos del médico. 

                   La Academia Nacional de Medicina, al igual que muchas otras entidades científicas se hallan siempre dispuestas a colaborar ante la consulta, y a respaldar la libertad y el derecho de cada colega de ejercer y hacer respetar las estrictas normas de la investigación clínica.

Aprobado por el Plenario Académico del día 27 de mayo 1999.


  DESHUMANIZACIÒN EN LA MEDICINA

La palabra Medicina, histórica y culturalmente pura, simple en la profunda elementalidad de su único significado, a partir de la segunda mitad de este siglo, parece haber sido puesta en la estrapada por inquisidores verbales a través de una "indagación" acerca de eventuales valores supuestamente enriquecedores. Y, al propio tiempo estirada como en el lecho de Procusto a través de predicados adjetivados que se han ido sumando, acoples verbales discrecionales que, paradójicamente la privan de su neto significado; el que le corresponde de suyo.
Al incorporar todo cuanto será desglosado a lo largo del texto, la Medicina termina, (terminaría ? ) siendo subsidiaria de tantos condicionantes "calificativos" añadidos, que le darían tantos rostros al punto que el único genuino que la expresa será casi irreconocible. La Medicina, sujeto capital de la oración, solamente cobraría sentido según los predicados que se añaden.
    Es por todo esto necesario "volver a las fuentes" para reencontrar a la Medicina en lo que siempre ha sido y será; índole y naturaleza precisas únicamente vinculable al único testimonio que la certifica: Su contenido humano.
    Este la originó, la integra y la identifica radicalmente como suceso humano en un tiempo sin fecha y al modo de un presente constante.
   Y ese contenido humano que la hizo posible desde tiempos remotos, constituye el "Humanismo Médico" , el Humanismo de la Medicina que radicalmente la identifica como uno de los más hermosos acontecimientos humanos.
    La base radical de este comprender conduce a considerar Humanismo y Medicina en un total ensamble, primario, original y esencial y constituido de suyo antes, infinitamente antes de que fuera posible conocer la naturaleza e índole de cada uno, y mucho menos convertirlos en identidad total, como "términos" intercambiables. Cada uno de ellos identificatorio del otro como un acceder a la cima de un monte donde están unidos.
    La Medicina es Humanismo total en el más amplio y profundo sentido de la expresión; más: si la Medicina es humanismo esencial, y ambos consustanciados, aquélla es el suceso humano que, por sí mismo, revela mejor que ningún otro testimonio el proceso de humanización del homínido. La Medicina es el hecho radical de auxilio y asistencia, y cada uno de estos actos, intemporalmente, identifica lo humano en cada ser - hombre.
    La naturaleza tribal de la Especie, a partir del agrupamiento señala la unidad entre aquellos seres. Puntos de partida de la humanización y de la ayuda mutua ostensible en el auxilio al congénere. Traducir esto es decir: Humanismo y Medicina es un mismo acto constituido. Identidad radical de ambos, de uno en el otro; de uno y en el otro.
    Ésta es la Humanización de la Medicina. Si el humanismo desaparece de la Medicina, es la Medicina la que desaparece y no el Humanismo. Tal el concepto radical: no es posible la "deshumanización de la Medicina", sino en la Medicina.
    Desde tal origen, Medicina y Humanismo se ignoraron a sí mismos y en cuanto tales. Pero significaron la trascendencia, (ignorada), de lo biológico.
    El Humanismo humanizó al hombre y la Medicina radicó y testimonió esa humanización.
    Este Humanismo de la Medicina es totalmente ajeno al humanismo literario, social, ideológico, politizado y expuesto oralmente y por escrito a partir de su solemnización académica renacentista en los siglos XV y XVI Nada hay de vinculante entre ambos. Por eso no aparece en estas páginas.
    Es dramático aceptar que existen, en forma de triste realidad, causas múltiples de la deshumanización en la Medicina por causa de factores de índole mucho más general, apenas mencionables aquí, y que radicalmente son "sociales" y dominantes a partir de los 30 últimos años del siglo. Afectan a cada individuo de por sí, especialmente en el medio urbano y sin los condicionantes de los desequilibrios ocurrentes en el seno de la denominada "crisis social" cuya revolución (? ), (que todos hemos olvidado) está señalada por Molerá ya en l750.
    Actualmente el problema pasa a través de dos testimonios concretos irresolutos: la "bomba P" (población),y la desaparición del "Estado de Bienestar" que, ya cerca de nuestro tema, afecta las garantías de asistencia del individuo en salud y en enfermedad.
    Hay efectivamente "deshumanización en la Medicina". Creemos haber deslindado su significado.
    Entonces: ¿Cuándo hay deshumanización en nuestra disciplina? ¿Cómo y en virtud de qué ocurre?
    Cuando la Medicina es incriminada, discriminada y hasta descalificada, cuando al arquetipo verbal que la denomina e identifica se le añaden "condicionantes" o se adjetiva su naturaleza. Cuando es "puesta en cuestión" y cuando se le suman atributos que no le conciernen. Cuando, de hecho, se hace "entrar" a la Medicina en los conflictos (? ) de pensamiento actuales generados en multitud de ideas y referencias de infinitos sentidos, aunque cada uno de ellos, pretendidamente conceptuales, tenga, en este fin de siglo, denominado, "pos - modernidad", otra identidad propia que la de ser un vulgarismo mental más.
    No escribimos intencionalmente; menos con espíritu negativo. Damos constancias. Más: nos consideramos testigos y no jueces. Más: aceptamos estos hechos casi inevitables y a sus creadores acordamos los máximos propósitos de beneficio en sus juicios; a los que sean necesarios y útiles y hasta enriquecedores y que, entre todos y desde muy diferentes lugares, consideran necesarias sus aserciones respecto de la Medicina en términos de nuevas identidades.
    Pero nosotros nos sentimos seguros de que en sus trabajos y postulados han contribuido a la deshumanización en la medicina, (según los criterios aquí expuestos), al encerrarla en un entorno de ideas y conceptos que no le conciernen o le pertenecen - que le han sido añadidos- que le son atribuidos como partes del "hecho médico" vario y múltiple, que es como la Medicina se manifiesta y se manifestó siempre.
    El relato se limitará a un desglose sucesivo de términos y/o expresiones actuales vigentes que, sumadas, han ido desvirtuando la índole propia natural de la Medicina. Contaminando cada vez más su sentido y, (seguramente por inadvertencia), su propia historia, que no ha sido ni es otra cosa que un testimonio único, probado día tras día, en Occidente, a lo largo de 2.500 años.
    Tenemos que limitarnos. Este Relato se convertiría en un listado extenso de errores, aberraciones, equívocos que, (ya dicho), han llegado a hacer pie en el mundo de la Medicina.
    Y es la suma de todos ellos lo que ha conducido a la "deshumanización en la Medicina" hiriéndola casi mortalmente. Son todos ellos "condicionantes", "juicios de valor", "errores" voluntarios o no, pero generalizados. Han llegado a la Medicina desde fuera de ella. La mayoría son de orden acusativo o de "puesta en cuestión" incriminatorios, agresivos, al punto de convertir al agente médico en permanente mira de sospecha al extremo de que el vulgo ignaro, así seducido, hace integrar el médico en el suceso de morir.
    Pero antes, y por sobre todo, daremos los hechos capitales que dan el horrendo testimonio de la " Deshumanización en la Medicina ", sucesos humanos específicos en los que aparece y está, por vez primera, la propia presencia médica sumergida en una atroz problemática de "vida - muerte", ya existente y concreta a través de conductas que anulan la Ética Médica, y que están vigentes a través de juicios, declaraciones, legislación y leyes.
    Lo haremos simplemente a modo de epítome, porque el propio requerido nivel del Relato para una Asamblea Médica Académica hace innecesario todo comentario:
- "Eutanasia" , con su sentido perversamente inadvertido (? ) bajo los nombres de "Eutanasia asistida" o "Suicidio asistido". Como ha sido dicho hace poco: "Licencia al médico para matar"
- Aborto Criminal por mano médica
- Fertilización asistida con selección del número de embriones.
- Destrucción de embriones congelados
- Riesgo prospectivo de "clonación" en humanos, etc.
    Como toda contaminación, desde lo foráneo con el triste resultado de la aceptación pasiva (? ), de los protagonistas de la Medicina, los médicos, que parecen no advertir su vulnerabilidad ante el menoscabo, convertidos en agentes pasivos de "agresiones" conceptuales y verbales que parecieran capaces de llegar hasta el antiguo altar de Asklepio en Epidauro.
    Todas las causales que consideraremos concurren, a nuestro, entender, a esta actual deshumanización que ocurre en la Medicina.
1) Plétora estudiantil
-Deficiente o insuficiente formación del estudiante de Medicina en las Facultades, con las reservas del caso.
-Desaparición del Practicantado hospitalario, escuela primordial para la formación del médico.
- Acceso insuficiente en número para capacitarse en las "Residencias".
2) Plétora médica Proletariado médico.
- Desaparición de hecho de la Medicina Privada tradicional por la conversión del médico en dependencia laboral, (empleado), en Instituciones que atienden a la salud de la población desde centros médicos diversos.
- Necesidad, (imperativa ? ) de Especialización inmediata.
- Por lo antes señalado, justamente cuando se pregona una " Medicina personalizada", el médico en situación de dependencia encuentra al paciente, (a los pacientes sucesivos y a los que ocasionalmente continuará asistiendo), "convertidos" en números de acuerdo a Cupos de asistencia.
- Riesgo y "acoso" industrializado (? ) de juicios de " Mala Práctica".
- Abuso del empleo de Técnicas instrumentales en reemplazo de la clásica Medicina basada en Técnicas Operativas: examen semiológico del enfermo.
3) Aluvión que constantemente cae sobre la medicina desde fuentes foráneas de toda índole, a través de la aplicación, muchas veces de índole incriminatorio, de términos que le son ajenos, impropiamente aplicados o adjudicados.
Como ejemplos:
a) Iatrogenia: absurda y grosera calificación denostativa puesto que lo que el médico hace es justamente "iatrogenia": beneficio, bien, alivio, curación y ayuda y sostén de la vida.
b) El equivocado concepto de exigir (? ) la "muerte con dignidad". Falta total de sentido, llegada ya a punto de legislación. De hecho supone la "muerte heroica" según la entendía el emperador Vespasiano. "Muerte con dignidad" lo cual antepone "la muerte indigna", tal la del criminal en el patíbulo, cuando en realidad se trata, en lo que compete al hacer médico, procurar una" muerte digna". Muerte en paz, en sosiego, sin dolor físico y psíquico, asistido y confortado, que no otra cosa ha hecho siempre la Medicina.
c) Acusación de "Encarnizamiento" (vg: crueldad, saña): Acusación perversa, al ser indiscriminada y referida, con su sentido sádico, al hacer médico en "terapia intensiva", ( apelación a los máximos recursos de la Ciencia Médica orientados a la salvación de la vida), tal cual es ya el testimonio habitual de ese hacer médico modulado según ciencia y conciencia asistidas por técnicas instrumentales y operativas altamente calificadas. Tal imputación que pretende deshonrar al médico se basa siempre en hechos puntuales y circunstanciados extra - médicos, algunos de cuyos ejemplares son universalmente conocidos.
- Aparición del concepto de "medicalización de la vida". Nos limitamos a su mención.
- Concepto de "autonomía del enfermo" (Inmensa bibliografía al punto de considerar un "descubrimiento" referente a la Medicina actual). Esta eventual actualidad es espuria. Esa autonomía existió siempre y ha sido concreta y explícita. La Medicina, a través de los médicos, no ha avasallado a un congénere a través de actos de compulsión. Se desnaturalizaría. Creemos que, en el seno de la ALANAM, no corresponden más consideraciones. Solamente ha ocurrido la "puesta en tema" de la cuestión, de la cual han surgido, por todas partes, normas y reglas que oficializan la situación del enfermo.
    Un manto de burocracia cae sobre el hacer médico. Este, como primer punto, queda condicionado al "consentimiento informado", muchas veces el primer peldaño para la acusación de Mala Práctica:
    No continuaremos el listado. Entendemos suficientes los ejemplos dados.
    Pero hay algo más. La aparición a partir de la década del 70 y casi aluvionalmente, de "palabras - pensamientos", (o a la inversa), que han salido al encuentro de la Medicina para insertarla en el contexto de expresiones y terminologías que los médicos encontramos a nivel de tropiezos constantes en lecturas.
    Parece necesario estar advertidos que (reiteramos de otra manera), en torno de la Medicina giran expresiones como: "antropobioética", "Medicina y humanitud", "intercorporeidad", "revolución somatoplástica", "iatrotanatocracia", " Biomedicina", "Iconolatría", paternalismo "latino", "racionar" el diagnóstico, etc. etc.
    Hemos anotado algunas. Están presentes y actuantes en trabajos médicos, revistas, libros, publicaciones varias, congresos, organismos médicos internacionales, etc.
    No ponemos aquí en cuestión otra cosa que el valor o significado concreto a que se refieren, ni lo que puede o podría considerarse enriquecimiento del pensamiento médico en esta elusiva "pos-modernidad", ni la convicción profunda con que los autores respectivos piensan y conceptúan sus ideas, y mucho menos, pretender enjuiciar. Más, asumimos como garantes, la nobleza de intenciones de esclarecer panoramas que, de hecho, ya están presentes en la Medicina misma. Puede también ser que no tengamos la suficiente cultura o la cultura adecuada para coincidir con tantas medicinas diseccionadas por estos pensamientos que no creemos sean originales por aquello que, de hecho, son pertenencia de la Medicina sin necesidad de que la caracterice según tal o cual circunstancia.
    Añadir neologismos no necesariamente enriquece el pensamiento y el idioma. Pueden crear confusión. Pueden terminar siendo erudiciones verbales, tentativas de inaugurarle a la Medicina "formas" expresivas innecesarias.
    De hecho, sumadas todas, no anulan, ni cambian, ni superan el hecho médico esencial, incólume, presente y constante en Occidente a partir del plátano de Cos.
Nota: La Academia Nacional de Medicina  no ha aceptado el término "Bioética" creado por van Reusseler Polter en su libro.. Plenario Académico de la Academia Nacional de Medicina del 30-V-91
Nota: En innumerables escritos, gran parte de la temática médica "extra -clinos", es el tratar de la muerte. Sobre todo, en la actualidad. No hemos encontrado la distinción radical entre "morir" y "estar muerto". En realidad, "Del morir" es un capítulo ya remanido, vastamente rebalsado por los filósofos y los literatos.
    Lo que hemos olvidado o relegado en el pensamiento, y muy especialmente del médico, es que la muerte es ajena a la medicina a la cual compete la vida. Esto puede ser juzgado absurdo, error grotesco, incomprensión, desentendimiento, insensibilidad, obtusidad, etc.
    Pero hace 2500 años un griego, (tenía que ser un griego), dijo: " Mientras estoy vivo, no estoy muerto; y cuando esté muerto, no estaré vivo. En consecuencia, no hay relación ni vínculo alguno entre estar vivo y estar muerto".
    La Medicina cubre la vida entre el nacer y el "agón" final. Y sabe, milenariamente, cómo hacerlo y cómo actuar. No le compete, específicamente, meditación alguna acerca de la muerte.

Este documento fue presentado ante la Reunión que la Asociación Latinoamericana de Academias Nacionales de Medicina llevó a cabo en Madrid en noviembre de 1997.


ETICA EN MEDICINA

    Etica, la antigua palabra griega (hqikh) como toda otra verdadera, ha tenido a lo largo de 2.500 años un destino que le ha dado, a través de infinitos discursos, el sentido definitorio de "conducta", cualquiera sea el módulo verbal que la cuestione en distintas interpretaciones (1)

        Aquí estamos ceñidos a una circunstancia precisa: la " Ética en Medicina". De la escueta crisálida verbal originaria, labrada como un canto rodado por siglos de pensamiento, pasó de cultura en cultura hasta alcanzar ahora, en el Mundo Occidental, uno de los significantes más precisos y nobles de la libertad en tanto ésta se defina como elección autónoma de conducta y deber, "rostros" de la Ética.

        Así entendida, consiste y reside en una relación directa entre hombre y hombre pero no según un Imperativo, sino elección libre entre voluntades conscientes. Si hemos apelado a la libertad como base primordial de la Ética es porque si una conducta deviene obligatoria, anularía su contenido ético "per se" siendo que es un índice que indica la opción única posible, por libre resolución.

        Esta manera de ceñir la Ética, fuera de las características "entre Escuelas", es la que nos pone en tema: "Ética en Medicina".

        Pero es aquí necesaria una norma expositiva, una precisa definición de cuál es la Ética que provee a la Medicina de su sustentación y cuál es su índole específica.

        Apelamos a la clásica distinción entre "Ética Material" y "Ética Formal", de antigua raigambre.

        La "Ética Material", más antigua, es heterónima, utilitaria y transcurre según la axiología vigente en su momento en el seno temporal de una cultura. Lo decisivo, lo definitorio de ella es que el hombre la acepta incondicionalmente, la cumple, pero no se compromete, en sí, con ella. En otras palabras, es la Ética Social, comunitaria y transgredirla compromete la "situación" del transgresor.

        Basta no quebrantar las "normas" que la caracterizan. Caso contrario, el sujeto queda "en falta" o "en pecado", y punible.

        La Ética Formal es aquella que hace la apuesta en el ser, (ver más adelante). Es absoluta, rigurosa, subjetiva. Es sustancia en la sustancia del hombre. Posee a éste más que es poseída por él. Nace y vive de una libre adopción, total, porque compromete en totalidad a su cumplimiento.

        En cada instancia necesaria está íntegramente presente.

        La "vocación" médica es radicalmente vocación al Bien. Sea a partir de la naturaleza real del protagonismo en continuado proceso de educación moral   (2) sea acaso, por la evolución de una conciencia primordial, unánime y universal que se fuera dando a lo largo de las generaciones, en un sentido cada vez más profundo, como algo propio en el existir del hombre.

        Si es posible anotar el Bien como "más" y el mal como "menos" en cuanto a resultados de sucesos, la sorpresa fundamental de la conciencia en un hombre, cualquiera su tiempo, consistiría, primero, en conocer el bien y luego reconocer el mal, al padecerlo.

        Si todos los seres vivos están englobados en el existir biológico (Bios), en el hombre, este existir deviene "existencia", que es "la conciencia del existir" , lo cual significa "asunción del ser". Es decir: ocurre una fundación ontológica del siendo en el soy; en el propio ser de cada uno, de lo que derivará la humanización como hecho ineluctable de conciencia. El hombre ya no podrá renunciar a ser hombre. Anclaje definitivo en lo humano. Humanización del homínido, y base y asidero en la conciencia de libertad que termina siendo la libertad misma.

        Una consecuencia es que la libertad es menester sea racional por ser consciente. Lo racional y lo consciente son evolutivos como lo prueban la Antropología y la Historia, y en su transcurrir y desde muy lejos, devienen en conducta para terminar en deber. Si esto es así, la Ética constituye, o es, el punto de encuentro y concordancia entre conducta y deber en la conciencia del hombre. Cierto: también se puede estar ausente. Millones de seres han desertado y desertarán de este encuentro. Pero ni vacíos de conducta y de deber pueden anular el valor de lo humano ni podrán destruirlo.

        Otra vez en el tema, si en alguien se da aquella vocación invocada, acaso aún no reflexionada suficientemente, indica el tropismo hacia el bien, para terminar conociendo y fundando la raíz y naturaleza de esa vocación. Habrá, en quien ha así elegido, un inacabable andar ineludible e irrenunciable hacia aquel suceso del encuentro, y no para llegar a asistir a él, (el nuevo médico ? ), sino para quedar en él inserto de principio a fin; cumplimiento de la hermosa elección de ser médico.

        La Ética ya está inevitablemente y para siempre en él, ya que la Medicina es la matriz donde aquella habita a través de sus constantes testimonios.

        Nos atrevemos a pensar que la Ética no es un valor a pesar de haber sido tomada por la Axiología. Porque "un valor es valor en tanto vale" (Heidegger), y el concepto de Ética que aquí hemos esbozado trasciende todo lo transitorio; no es mudable y tiene la perennidad íntegra propia del hombre en curso inacabable de humanización. Porque la "Ética Formal" tiene trascendencia o vigencia intemporal. En el mundo se convierte en un suceso permanente, repetitivo, sucesivo, y al mismo tiempo cotidiano y simultáneo; en una asunción total del tiempo y lugares que no pueden medirse. Es un "presente " continuo.

        Y en lo particular, en lo que a la Medicina concierne, su Ética propia se convierte en la matriz ejemplar de los actos médicos específicos a través de su propio testimonio de conducta y deber. Está manifiesta en todo acto médico que aparece como impronta y que, cumplido, desaparece para renovarse multiplicado en otras instancias inmediatas, inacabablemente.

        Este es el hacer médico universal y, de un modo paradojal, es como una "ucronía" (sin tiempo) y como una "utopía" (sin lugar). Porque no tiene asiento concreto ubicable en un todo ni tiempo posible de mensurar. Tales los infinitos del acto médico y sus infinitos bienes que traspasan todos los horizontes y todos los márgenes de medida.

        La "Ética Médica Formal" es el hecho esencial de la Medicina. Está antes y más allá de toda normativa, de todo Decálogo, de todo Juramento académico, de la suma de Declaraciones solemnizadas, (Ginebra, Helsinki, Tokyo, Edimburgo, etc.), de países y universidades y que figuran estampados en todas partes y a los que se acude constantemente para añadirles sobreimpresos. No decimos que sean innecesarios, pero, en definitiva, son como palimpsestos figurativos ya que no pueden suceder a lo que no ha sido necesario escribir. Porque la "Ética Médica" y / o "Ética en Medicina" es una constante vivencial en el médico; es la máxima tutela que lo conduce en su menester; es el "Sésamo" que abre los caminos del bien saber, del bien querer y del bien hacer, brújulas que aseguran y obligan el andar el estrecho sendero del obrar según un amor sin nombre y sin rostro.

        La Ética Médica es autónoma, es libre; vive en actos y sin palabra. Vive de urgencias y no tiene tiempo pactado de reposo. Es cotidiana, habitual y da testimonio constante de sí misma.

        Si la Medicina se convierte en misión es porque su Ética específica la conduce. Es la Ética la que ha llevado a tantos hombres médicos a la entrega de vida, sacrificio. abnegación, santidad y honor y amor reverencial de la posteridad. Sería como un altar laico en el que todos los médicos comulgan.

        Hay una definición muy precisa para la Ética Médica respecto de su naturaleza y vínculo en la Ciencia. Cabe aceptar que el pensamiento científico y el pensamiento para la conducta están estrechamente unidos en cuanto para que ambos sean pasibles de relación debe de mediar en el ser existente " el sentido significante de valor (3) según el discernimiento y la prueba del existir del ser según la volición.

        En otras palabras: no tiene sentido o significación el pensamiento sin intencionalidad ni la intencionalidad sin pensamiento.

        En la Ética Médica este suceder es capital y, una vez más, definitivo. Siempre, todo comienza y termina en la autonomía del individuo que es quien decide.

        La encarnación de la Ética Formal en aquél sella la naturaleza de la Ética en Medicina. Reaparece el problema capital de la libertad. Paradoja? Si el libre arbitrio finca en la opción, la libertad no tiene libre arbitrio. Será como debe ser o será un fantasma mental. Consecuencia: la Ética será la Ética Formal como definición máxima de su naturaleza. Por supuesto, la Ética Formal no es exclusiva de la Medicina ni excluyente. En la situación médica, nada del hombre y de su hacer puede eludirla. Así, todo pensamiento médico, todo acto médico tiene el subrayado de ella porque está, inclusiva, en el médico.

        Es por todo esto que no debemos confundir la Ética Médica con su predicación, ( pecado obligado que cometemos en estos Comentarios).

        Con la Ética el médico alcanza su más alta y noble expresión; porque su obra total es buena. Porque en él reside para revelarse siempre, su forma decisoria por el Bien. Es como el camino que precede al caminante, trazado para ser transitado como senda única, en medio de la intemperie de la vida, del dolor y la muerte.

Nota. Es impredecible concebir en el siglo próximo la evolución de las ideas acerca de la Ética, fuere a través de escuelas, conceptos, doctrinas, etc., sobre todo en el campo del saber científico. La misma Epistemología será reformulada.

        En atención a ello. este escrito ha apelado, como referente exclusivo, al modelo clásico distintivo entre " Ética Material" y "Ética Formal". Con la única razón de que ambas involucran, puntualmente, vez por vez y siempre, al individuo en libertad total de opción por una u otra. Este suceder, creemos no será modificado en tanto exista como posible la libertad en el hombre, aún condicionando o en sometimiento.

(1) Sabemos que hay muchísimas Escuelas de pensamiento acerca de la Ética en las que se hace su consideración conceptual, cuya sola mención superaría la extensión de este texto.   Referente a esto, ver Hospers.
(2) En el sentido corriente y habitual del término, pero que termina dando ejemplos de conducta en el pensar y en el obrar.
(3) No en sentido axiológico sino en el ya expuesto.

 

Bibliografía:
Hospers J. "Introducción al análisis filosófico" 2 tomos. 1980. Alianza Editorial Madrid.

Este documento  fue presentado ante la Reunión que la Asociación Latinoamericana de Academias Nacionales de Medicina llevó a cabo en Madrid en noviembre de 1997.


  CLONACIÓN ARTIFICIAL HUMANA

            La técnica de la clonación artificial  con el objeto de obtener individuos dotados de características biológicas previamente seleccionadas ha sido utilizada sin objeciones éticas mayores desde hace más de veinte años.  A su través se pudieron obtener nuevas especies vegetales, cepas bacterianas, proteínas y anticuerpos específicos, etc., todos ellos útiles para la humanidad.  Estas significativas  investigaciones alcanzaron su máxima expresión a principios de este año cuando científicos del Instituto Roslin de Edimburgo (Escocia) sorprendieron al ámbito científico y a la opinión pública con la generación de animales superiores (ovejas) utilizando un oocito enucleado al que se había insertado el núcleo de una célula adulta perteneciente a un individuo de la misma especie. 

            Aunque desde el punto de vista científico la clonación artificial no puede menos que ser considerada como otro progreso del saber y del hacer del hombres en el estudio de la naturaleza y en el manejo práctico de tales conocimientos, es en sus aspectos éticos donde debe aceptarse que esta novedosa técnica, particularmente cuando se trata de aplicarla al ser humano, ofrece flancos menesterosos de consideraciones exhaustivas. 

            En efecto, son numerosos e importantes los interrogantes éticos que se plantean cuando se vislumbra la posibilidad de producir artificialmente seres humanos dotados de características biológicas preseleccionables.  El desconocimiento de las características genéticas que serán preferidas, la ignorancia en cuanto al futuro intelectual y afectivo de los seres clonados, la posibilidad de su programación a nivel industrial, su potencial utilización como medio para crear especies de individuos dotados de capacidades específicas para una determinada  función social (disponibilidad de órganos para transplante, operarios especiales, etc.), la posible afectación del sentido tradicional de familia y otros cuestionamientos  relacionables con la filiación, constituyen algunos de los interrogantes de tipo ético y moral que han determinado preocupaciones en diferentes niveles científicos, políticos, religiosos y sociales.  En todos los documentos producidos palpita visiblemente la necesidad de preservar el aspecto ético de los estudios sobre la clonación humana y, en especial, en sus aplicaciones prácticas.  Incluso en algunos de ellos, ha surgido como solución la propuesta de establecer requisitos o controles para efectuar experimentos vinculadas con este aspecto de la genética así como para prohibirla con fines reproductivos. 

            Teniendo en cuenta estos antecedentes:

            “La Academia Nacional de Medicina reconoce a la clonación como un verdadero logro científico, pero considera conveniente dejar establecido que su aplicación a la especie humana con fines reproductivos debe ser previamente sometida a una discusión ética multidisciplinaria, destinada a preservar el más absoluto respeto por la vida y la dignidad humana dentro de un ambiente que ofrezca a la ciencia la libertad que necesita para seguir indagando los misterios de la naturaleza”. 

Declaración aprobada por el Plenario Académico de la Academia Nacional de Medicina en su Sesión del 28 de agosto de 1997.


  FERTILIZACIÓN ASISTIDA

            La puesta en marcha del proceso de formación de una vida humana se inicia con la penetración del óvulo por el espermatozoide; la nueva célula resultante (cigoto) contiene su propio patrimonio cromosómico donde se encuentra programado biológicamente su futuro. Este hecho científico con demostración experimental, es así dentro o fuera del organismo materno.

Se debe promover y respetar los derechos personales, considerando en forma igualitaria la vida del embrión como la del padre y la madre-

La fertilización asistida solo debería ser realizada dentro de la pareja casada, varón y mujer, con el material genético de ambos. Esto excluye la maternidad subrogada.

Se considera fundamental el consentimiento verdaderamente informado del matrimonio para la realización de la fertilización asistida. Información referida a los procedimientos, riesgos y resultados esperados, de éxito y fracaso.

 La crio-conservación de embriones impone a los mismos un destino incierto, porque produce la muerte de hijos en etapa embrionaria en un porcentaje variable de acuerdo a los distintos Centros de Fertilización Asistida y porque no garantiza la transferencia de todos ellos al útero materno, lo cual significa selección y descarte. Esto implica desinteresarse de la suerte de estos embriones, a los que no se les reconoce ningún valor intrínseco.

La aplicación de técnicas de reproducción asistida tiene como resultado un gran aumento de los embarazos múltiples con muchos embriones. Esto significa problemas de mortalidad fetal y retardo del desarrollo, así como efectos dañinos en la salud psicofísica y social de ambos padres. Por estos motivos es conveniente que las técnicas en fecundación asistida  se ajusten a imitar la fecundación natural, en cuanto al número de óvulos fertilizados.

La fertilización asistida puede ser considerada dentro de los límites citados como solución a la esterilidad de un matrimonio, pero no debe ser utilizada con fines experimentales sobre el embrión. 

Esta declaración fue publicada como “Solicitada” en el diario “LA NACIÓN” el día 23 de septiembre de 1995.


  MALAPRÁCTICA MÉDICA

   Los últimos años se han caracterizado por un permanente y creciente número de demandas judiciales, por mala práctica médica.

    Lo que ocurre en nuestro país, hoy, es el inicio de un proceso que muy dramáticamente han vivido varias de las naciones llamadas desarrolladas y obliga a esta Academia a hacer un llamado a la reflexión.

    El asedio permanente al accionar médico, en la mayoría de los casos injustificado, ha de llevar a corto plazo a la parálisis de la iniciativa; se corre el grave riesgo de no ver más actitudes "salvadoras". Todo aquello que exigía inventiva, criterio, habilidad, para salvar una vida, obligaba a crear en el momento, a escaparse de los parámetros establecidos, de las pautas preexistentes porque el caso estaba más allá de lo previsto.

    A corto plazo los médicos se verán compelidos a no enfrentar situaciones complejas y aun las más simples, con las graves consecuencias que ello significa.

    Experiencias en otros países muestran que con el tiempo el hombre hasta podrá llegar a morir, sin que se encuentre a alguien que haga algo por él, sin que haya un esfuerzo por salvarlo, todo por temor a una demanda judicial. Pero la realidad es que para el hombre enfermo, aun dentro de esta penosa y paradojal realidad, el médico sigue siendo el mismo médico; ha variado su "aquí y ahora", de acuerdo con las características de la época, pero no ha cambiado en su esencia. El médico ayer, hoy y mañana seguirá siendo el mismo, por naturaleza, y aún a pesar de algunos sistemas aberrantes de salud. Nunca ha cerrado ni cerrará sus manos, los oídos ni el corazón a la necesidad de ayuda, comprensión y amor al prójimo.

    No caben dudas de que en algunas oportunidades existen verdaderas "malas prácticas" y ellas merecen su tratamiento en la justicia como corresponde. También es cierto que frente a ellas se deben analizar y resolver adecuadamente los múltiples factores que la predisponen.

    Las autoridades, las fuerzas empresarias y políticas, la comunidad y los profesionales deben luchar denodadamente por restablecer una relación médico paciente que sea un vínculo válido para que la asistencia médica en el siglo XXI ofrezca al hombre las mejores garantías. Para que ello ocurra a partir de una mejor formación profesional, el médico no puede ni debe permanecer ajeno a esta nueva circunstancia, provocada por el permanente y creciente número de demandas judiciales injustificadas, y que en la generalidad de los casos lo involucran sin razón.

    A los que no quieran o no sepan ver el peligro les corresponderá la responsabilidad histórica de un futuro incierto para la salud de la comunidad.

Aprobada por el Plenario Académico de la Academia Nacional de Medicina en su Sesión Privada del 24 de noviembre de 1994.


  SITUACIÓN DEL CONICET

Ante la polémica situación que atraviesa el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), cuya disolución y/o privatización ha sido aconsejada por el Banco Mundial a las autoridades nacionales en su informe "Argentina, from Insolvency to Growth", esta Academia Nacional considera oportuno y necesario hacer pública su opinión. Lo hace con la convicción de interpretar la preocupación de la Comunidad Científica Argentina, principal acervo intelectual del país y también como homenaje a la memoria de los que, encabezados por Bernardo A. Houssay, fundaron el CONICET en 1958.

La Academia entiende que el Gobierno Nacional debe tener una política en Ciencia y Técnica que garantice su crecimiento, su evolución y su participación activa en el desarrollo económico-social.

Por la trascendencia que la ciencia y la técnica han adquirido y, en consonancia con lo que existe en la mayoría de los países adelantados, esta función debe ser cumplida por una Secretaría o un Ministerio del área. Si es Secretaría de Estado, su titular, por el carácter de la función que le compete debe tener relación directa con el Presidente de la República e integrar el gabinete nacional. Al margen de fijar la política nacional del área, la Secretaría de Ciencia y Tecnología debería armonizar todo el sistema científico, evaluar el cumplimiento de objetivos y generar condiciones que incentiven la investigación y desarrollo.

El CONICET es el órgano del Estado encargado de la promoción de la ciencia y la técnica del país. Su función es clara y fundamental. En consecuencia se le debe mantener y, además, se le debe dar la autonomía necesaria para que cumpla sus funciones específicas con eficiencia. En lo que respecta a su personal científico y técnico, el CONICET está facultado para evaluarlos, tanto en su producción y mérito como en su dedicación. Igualmente lo está para prescindir de aquellos que no cumplen debidamente con las obligaciones inherentes a su cargo. En consecuencia, cualquier ajuste o depuración que fuere aconsejable o necesario realizar para elevar su rendimiento, el CONICET mismo es el que debe hacerlo ajustándose a sus propios reglamentos y a los mecanismos legales que correspondan. Para optimizar su funcionamiento, su conducción debería reintegrarse a científicos de distintas áreas de la ciencia, del más alto nivel, con experiencia probada, elegidos de ternas propuestas por Universidades, Academias e Instituciones de nivel equivalente.

Para garantizar su continuidad funcional, el CONICET debería programar su acción en función de objetivos. Hacerlo, facilitaría, por una parte, el cálculo de recursos necesarios y la correcta asignación de fondos en el presupuesto de cada año y, por otra parte, prever los incrementos anuales para garantizar el crecimiento adecuado y armónico del sistema.
Las Universidades son las instituciones donde se forma la gran mayoría de los científicos y técnicos del país. En consecuencia, sin excluir una actividad directa y el apoyo a otras instituciones, el CONICET debería prIorizar la promoción científica y técnica en ellas, resguardando su propia autonomía.

Nadie duda que si el país quiere llegar a ser una Nación del Primer Mundo es indispensable que impulse la investigación y desarrollo, es decir, que facilite la transferencia de los conocimientos científicos y técnicos a los sectores de producción y de servicio. El sector científico es el que provee la materia prima pero no el encargado de que se la emplee. El sector productivo del país ha mostrado por su parte poca predisposición para hacerlo. El número de investigadores que ha incorporado es muy reducido y su disposición para hacer investigación y desarrollo, es muy poco significativa. El Gobierno, por lo tanto, debe promoverla en el sector empresarial estableciendo una política coherente en ciencia y técnica y medidas concretas que le incentiven.

Con referencia a la situación de la CNEA, la Academia considera que se debe asegurar el normal funcionamiento de los Centros de Investigación de la misma, los que han contribuído a través de los años en forma decisiva al Desarrollo Científico y Tecnológico de la Nación. Por la capacidad de su personal y las instalaciones que posee, la CNEA es el principal centro de estudios en Física Nuclear de la Argentina y uno de los más importantes en América Latina.

Para terminar, parece oportuno reiterar las palabras de Bernardo A. Houssay, Premio Nobel y creador del CONICET, según las cuales "La formación de investigadores es condición sine qua non para el adelanto de la humanidad. Un país no es una gran nación si no forma y cuida a sus hombres de ciencia que realizan investigación original".


Buenos Aires, octubre 6 de 1994


ABORTO PROVOCADO

           La ACADEMIA NACIONAL DE MEDICINA  expresa a la comunidad su opinión sobre el aborto provocado.   Cumple con ello uno de los objetivos fundamentales explicitados en sus Estatutos, cual es:   “Expresar opinión sobre asuntos de interés trascendente, relacionados con las ciencias médicas o conexas o afines.”

            La vida humana comienza con la fecundación, esto es un hecho científico con demostración experimental;   no se trata de un argumento metafìsico o de una hipótesis teológica.   En el momento de la fecundación, la unión del pronúcleo femenino y masculino dan lugar a un nuevo ser con su individualidad cromosómica y con la carga genética de sus progenitores.  Si no se interrumpe su evolución, llegará al nacimiento.

            Como consecuencia, terminar deliberadamente con una vida humana incipiente es inaceptable.  Representa un acto en contra de la vida, pues la única misión de cualquier médico es proteger y promover la vida humana, nunca destruirla.   Esta convicción  está guardada   en la cultura mundial y muy notablemente en el Juramento Hipocrático.

            Siendo el derecho a la vida el primero de los derechos personalísimos, toda legislación que autorice el aborto es una negación de estos derechos y por lo tanto de la medicina misma.

            Con los adelantos tecnológicos actuales en Reproducción Humana para combatir la mortalidad perinatal, salvando fetos y recién nacidos enfermos, resulta un absurdo la destrucción de un embrión o feto.

            Se utiliza como argumento para promover aborto, el crecimiento desmedido de la población mundial, que impediría el desarrollo económico de los pueblos.  Al respecto, cabe señalar que los cálculos realizados no se han cumplido, y que el desarrollo económico debe dirigirse a buscar nuevos canales de producción.

            También se utiliza para promover el aborto legalizado, la mayor morbimortalidad materna del aborto clandestino.   Se debe puntualizar que, si bien la morbimortalidad materna es mayor en estos últimos, no es exclusivo de ellos, pues el daño también es inherente al procedimiento mismo por la interrupción intempestiva y artificial del embarazo.

            Hay experiencia mundial en que la legislación del aborto no termina con el clandestino, pues es un procedimiento que se prefiere ocultar.  La disminución de muertes maternas esperada con la legalización se acompañará  de mayor número de abortos, es decir mayor número de muertes fetales.  Hay experiencia mundial que a la legalización del aborto sigue la legalización de la eutanasia en recién nacidos. 

Esta declaración fue aprobada por el Plenario Académico en su Sesión Privada del 28 de julio de 1994 y publicada como “Solicitada” en “LA NACION” y “CLARIN” el día 4 de agosto de 1994


ATENTADO A LA AMIA

          La Academia Nacional de Medicina desea expresar su repudio por el lamentable atentado perpetrado contra entidades mutuales y culturales israelíes, y quiere hacer llegar sus más sentidas condolencias, en este momento de profundo dolor, a los familiares de tantas víctimas inocentes. 

          Esta Institución, que lucha por la vida, no concibe que el ser humano pueda querer imponer sus ideas por medio de la muerte y el horror.    

          Este tremendo crimen no afecta solo a la colectividad judía, sino a todo el pueblo argentino, en este momento en que la Paz en Medio Oriente comienza a vislumbrarse como una posibilidad. 

Julio de 1994


HEMOFILIA Y SIDA

Ante publicaciones periodísticas que tuvieron también difusión en otros medios de comunicación masiva, la Academia Nacional de Medicina, de la cual depende el Instituto de Investigaciones Hematológicas “Mariano R. Castex”, desea poner en conocimiento de toda la población y, en especial de los cientos de enfermos de hemofilia que en él se atienden,  la evolución histórica del tratamiento de tan compleja enfermedad, los adelantos, y retrocesos, los beneficios y las complicaciones. Esta única declaración tiene el  propósito de desvirtuar ciertos errores publicados y asegurar a los enfermos  y sus familias que la Institución tuvo, desde su creación, un objetivo primario: el conocimiento de la enfermedad y la aplicación del mejor tratamiento. 

A tal fin se reseñan los hitos que juzgamos esenciales.

1º)       El Instituto de Investigaciones Hematológicas de la Academia Nacional de Medicina se interesa del tema Hemofilia desde el año 1934.

2º)       En 1944, y por iniciativa del Académico Dr. Alfredo Pavlovsky se crea la Fundación de la Hemofilia, que trabaja íntimamente vinculada al Instituto, utilizando sus instalaciones como sede, hasta el año 1986. Su continuo crecimiento obligó a construir su propio edificio que es hoy el Centro de Internación.

3º)       El tratamiento de la hemofilia fue siempre  sustitutivo. El factor antihemofílico presente en la sangre humana fue transfundido al enfermo, primero como sangre total y plasma (año 1950) y luego como concentrado obtenido por donaciones individuales, llamado crioprecipitado (año 1954) para llegar a los concentrados antihemofílicos (año 1970), que posibilitan la transfusión de grandes cantidades de unidades en un mínimo volumen. Estos concentrados son de origen americano y europeo. Nunca se dispuso, ni se dispone de concentrados fabricados en el país.

4º)       La Academia Nacional de Medicina introdujo este tipo de tratamiento en el año 1975 y se interesó en enviar a uno de sus profesionales a la Universidad de Bon (Alemania) en el año 1977, para compenetrarse de las ventajas de este moderno tratamiento que posibilitaba el llamado tratamiento domiciliario y autotratamiento.

5º)       Los beneficios logrados con este tratamiento fueron espectaculares y el análisis de los primeros 142 casos bajo terapia domiciliaria, demostró que los niños habían reducido significativamente la inasistencia a la escuela y que los adultos concurrían casi normalmente a sus obligaciones laborales.

6º)       En noviembre de 1982 se organizó un Simposium Internacional en Tokio, Japón, donde los más calificados representantes del tratamiento de la hemofilia de los Estados Unidos, Canadá, Suecia, Suiza, Gran Bretaña, Alemania, Austria, Japón y Argentina, aconsejaron y estimularon este tipo de terapia.

7º)       En 1981, se publicaron los primeros efectos secundarios atribuibles al uso de concentrados antihemofílicos y la atención estuvo dirigida a la posibilidad de transmisión de los virus responsables de la hepatitis B y, no A no B.

8º)       En 1982, el Centro de Control de Enfermedades de Atlanta (EEUU) informa de la aparición del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) en 3 pacientes con Hemofilia A.

9º)       En Julio 1983, al celebrarse el XV Congreso de la Federación Mundial de Hemofilia en Estocolmo, Suecia, se advierte de la posibilidad de una relación entre la terapéutica de reemplazo y el SIDA. Distintas hipótesis fueron discutidas y se aconsejó a los Bancos de Sangre y a la industria, una cuidadosa selección de los donantes, evitando a los homosexuales masculinos, drogadictos e inmigrantes recientes de Haití, como donantes regulares.

Esta selección de donantes fue tomada como una medida precautoria, sin perjuicio de que el hecho de la causa de SIDA era desconocida.

Ya en diciembre de 1982, la Administración de Alimentos y Drogas (FDA) de los Estados Unidos analizó en reunión informal con los productores de concentrados antihemofílicos el mismo tipo de acción.

10º)     En 1983 y 1984, los Dres. Luc Montagnier y Robert Gallo respectivamente, informan del aislamiento de un virus en células de enfermos con SIDA y lo relacionaron como agente causal.

11º      El 11 de mayo de 1983, la Fundación Nacional de Hemofilia de los Estados Unidos (NHF) señaló que la incidencia del SIDA entre la población hemofílica era muy baja (12 casos entre 20.000 hemofílicos) y remarcó que la vida y la salud de estos enfermos dependía de los productos derivados de la sangre y recomendó enfáticamente a mantener el uso de concentrados antihemofílicos.

12º)     El 2 de agosto de 1983, el gobierno de los Estados Unidos, a través de su Departamento de Salud, afirmaba que el SIDA se transmitía por contacto sexual y que el riesgo de transmitir SIDA mediante una transfusión era extremadamente pequeño.

13º)     Se crea la WHAC (World Hemophilia AIDS Center) (1984) y un miembro de esta Academia Nacional es designado en el Comité Médico.

14º)     El 22 de octubre de 1983, la NHF recomienda a los médicos  que tratan pacientes con hemofilia utilizar crioprecipitados a recién nacidos, a enfermos vírgenes de tratamiento y a pacientes con formas clínicas leves de la enfermedad.

Al analizar las potenciales ventajas o desventajas de los crioprecipitados  versus los concentrados antihemofílicos se sostenía que no eran claras y seguían siendo motivo de controversias.

15º)     El 24 de enero de 1984, se reafirman los conceptos antedichos en el punto 14º. Igual recomendación se repite en abril de 1984.

16º)     El 13 de octubre de 1984, se declaraba que la presencia de anticuerpos contra el virus HTLV-III (denominación primera del virus HIV) en la población hemofílica podía ser la consecuencia del contacto con el virus vivo y capaz de causar SIDA, o bien el desarrollo de una inmunidad efectiva contra el virus.

17º)     A mediados de 1985 es aprobado por la FDA de EEUU la primera prueba de laboratorio para identificar anticuerpos contra el virus (test de ELISA).

18º)     A comienzos de 1985, el Instituto de Investigaciones Hematológicas de la Academia Nacional de Medicina inicia estudios tendientes a detectar la presencia de anticuerpos contra el virus HIV en la población hemofílica, mucho antes que los reactivos actualmente en uso contaran con la licencia correspondiente. Esto fue la consecuencia de contactos personales de los profesionales de nuestra Sección Virología con los Centros de Investigación de los Estados Unidos.

19º)     La Academia Nacional de Medicina fue pionera en esta activídad, como lo pueden probar las innumerables solicitudes que se recibían de los centros de SIDA de hospitales nacionales y/o municipales para que facilitáramos nuestros profesionales, tecnología y reactivos para el estudio de enfermos no hemofílicos.

20º)     En septiembre de 1985, el Instituto de Investigaciones Hematológicas de la Academia Nacional de Medicina, en su Aula Magna, convoca a una reunión informativa respecto de la relación SIDA y Hemofilia, para lo cual citó por carta certificada a todos los pacientes registrados en nuestra Institución.

21º)     Los estudios realizados demostraron que el 17% del total de nuestros enfermos poseen anticuerpos para el virus HIV, cifra que se eleva al 30% si se consideran los pacientes que tuvieron acceso a los concentrados antihemofílicos. Esto demuestra inequívocamente que ellos se pusieron en contacto con el virus y, de acuerdo a los conocimientos actuales, una proporción de ellos contraerá SIDA.

22º)     Los enfermos seropositivos eran informados personalmente del significado del resultado del test y de las medidas de precaución que debían implementarse para evitar la transmisión de la enfermedad.

23º)     Destacamos que la infección con el virus se produjo especialmente entre los años 1981-1984 aunque existen relatos recientes en la literatura mundial que demuestran que algunos enfermos tenían anticuerpos en el año 1978.

24º)     La baja proporción de seroconversión de nuestros pacientes en relación a la de los centros más renombrados del mundo (Estados Unidos: 47%; España: 49%; Francia: 45%; Alemania: 34%; Italia: 28%; Brasil: 55%; Costa Rica: 40%; Canadá: 47% y Japón: 40%, se debe  a que las condiciones económico-sociales de los enfermos de la Argentina no son comparables a los de otras naciones, que por sus condiciones ofrecen sistemas de salud que dan acceso a los últimos adelantos de la medicina. Se da en este caso la ironía de que los enfermos mejor tratados (que usaban concentrados) fueron los más infectados.

25º)     En 1984 comienzan a conocerse los resultados del tratamiento de los concentrados por calor con el fin de inactivar el virus HIV. En ese entonces, el método más recomendable fue de termotratar el factor VIII liofilizado. Se desconocía, sin embargo, si el tratamiento podía inducir a otro tipo de complicaciones.

En mayo de 1985, la NHF recomienda el uso exclusivo de concentrados termotratados.

26º)     En el Instituto de Investigaciones Hematológicas, se emplean desde noviembre de 1985 concentrados inactivados por calor o por otros métodos que a posteriori se desarrollaron y que demostraron similar o superior eficacia.

Desde esa fecha, ningún enfermo de hemofilia de nuestro grupo se seroconvierte, no obstante lo cual siguen siendo sometidos a chequeos regulares.

27º)     La Academia Nacional de Medicina  lamenta las consecuencias no previsibles del uso de concentrados antihemofílicos en una época donde no se tenía conocimiento del virus y, por ende, de toda medida para su detección. Rechaza, por tanto, con toda energía la comparación  entre nuestro problema y el sucedido en Francia, donde los enfermos fueron expuestos a un material con conocida capacidad infectante.

28º)     La Academia Nacional de Medicina acompaña el duelo de tantos enfermos que desde su niñez o adolescencia concurrían regularmente para ser atendidos. De este duelo participan también todos los profesionales médicos, bioquímicos, odontólogos, psicólogos, asistentes sociales, técnicos y personal administrativo que continúan esforzándose para brindar su ayuda y sus conocimientos a enfermos que por su condición requieren asistencia permanente.

29º)     Los gastos que un tratamiento demanda son cubiertos por los enfermos a través  de su obra social. Existen, sin embargo, enfermos sin ninguna clase de protección social. El Instituto de Investigaciones Hematológicas recibe a estos enfermos brindándoles igual asistencia y remarca la labor de la Fundación de la Hemofilia, que se hace cargo de internaciones, procedimientos diagnósticos y medidas terapéuticas. Los salarios del equipo de salud son cubiertos por un subsidio del Estado. A esta Institución le consta que ningún profesional ha percibido remuneración alguna por visitas a enfermos de hemofilia en sus domicilios, en otros lugares de asistencia a aun, en su propio consultorio privado.

30º)     No es costumbre de la Academia Nacional de Medicina efectuar declaraciones sobre su labor científica  o asistencial. Ello debe quedar reservado a reuniones de otro nivel. A requerimiento de nuestros propios enfermos y en salvaguarda de un prestigio que trasciende nuestras fronteras, ofrecemos la información sucinta de nuestra labor en relación a la hemofilia. 

29 de abril de 1993.


  PELIGROS DE LA AUTOMEDICACIÓN

La Academia Nacional de Medicina cumple en hacer un llamado de atención sobre los peligros que pueden derivar de la automedicación. Deben extremarse las precauciones en no adquirir productos con efectos farmacológicos no siempre inocuos al organismo.

Este sentido debe ampliarse a los productos de uso cosmético y/o odontológico, evitando destacar supuestas propiedades curativas o correctivas.

Las embarazadas o puérperas en el período de la lactancia, deben tener particular cuidado con la automedicación, ya que las drogas que ellas reciben pasan al producto de la gestación o al recién nacido. Aún la medicación prescripta por un médico antes de embarazo no puede prolongarse en este estado sin expresa autorización médica.

Debe limitarse la propaganda radial, gráfica y/o televisiva, sin exaltar las posibles propiedades terapéuticas de los productos de venta libre, sin la debida autorización de los organismos competentes. La leyenda “Ante cualquier duda consulte a su médico” debe guardar la misma duración en el tiempo y/o tipografía del producto anunciado.

Aprobada por el Plenario Académico en su Sesión Privada del 27 de agosto de 1992


  ACREDITACIÓN DE TÍTULOS

La Academia Nacional de Medicina, ante el aumento constante del número de médicos y la complejidad creciente de las especialidades de la medicina, considera necesario promover la creación de una estructura autónoma representantiva del sector que sea responsable de la certificación voluntaria de los profesionales y de su recertificación periódica. 

Si bien algunas entidades han desarrollado sistemas eficientes para estos fines, resulta evidente la falta de compatibilización de criterios entre distintas especialidades, la superposición de instancias y juridicciones diversas y la carencia de un ente coordinador  creativo participativo elástico y moderno que contribuya en esta tarea fundamental, al progreso de la Medicina Nacional. Este interés ha sido puesto de manifiesto recientemente por el Congreso de la Nación al promulgar la ley 23873 que en lo fundamental modifica al artículo 21 de la ley 17132.

La creación  de esta organización cuya filosofía sería de  orientación, respeto y promoción profesional y no esencialmente  de contralor, permitiría a los médicos  en ejercicio someterse voluntariamente a ser evaluados por sus pares, enalteciendo capacidades y validando todo esfuerzo de perfeccionamiento y elevación personal.

Ya se ha afirmado el concepto de que el título de médico acredita tan solo una formación básica, que debe ser seguida de un período de formación posgrado, en ámbitos y con programas previamente aceptados para este fin.

Los resultados finales serán una comunidad mejor atendida e informada de los valores médicos con los que interactúa y una profesión protegida y enaltecida por sus propios miembros.

Aprobada en febrero de 1991


  FIEBRE HEMORRÁGICA  

           La Academia Nacional de Medicina ha recibido con profunda satisfacción la noticia de la aprobación definitiva de la vacuna contra la Fiebre Hemorrágica Argentina, acontecimiento que enorgullece a la Ciencia de nuestro país.

            Es ésta la culminación de un largo proceso iniciado en 1958 con el descubrimiento del Virus Junín por un grupo de científicos encabezados por el Profesor de Microbiología de la Universidad de Buenos Aires, Dr. Armando Parodi. Hubo además numerosos estudios en los que participaron distinguidos investigadores y recién, a fines de la década del 60, el virólogo argentino Julio Barrera Oro inició en Estados Unidos la investigación sobre una nueva vacuna, que ahora ha superado los exigentes estudios que permiten demostrar su eficacia e inocuidad. Dichos estudios fueron realizados mediante un convenio internacional que permitió el aprovechamiento de la moderna tecnología de los laboratorios de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos de Norteamérica.

            Al mismo tiempo es destacable que nuestro país cuenta en la ciudad de Pergamino con un laboratorio de excelencia, dependiente del Ministerio de Salud y Acción Social de la Nación, dirigido por el Dr. Julio Maiztegui, que en un futuro cercano podría preparar dicha vacuna.

           La Academia Nacional de Medicina felicita a todos los científicos de tan alto valor que han participado en estos descubrimientos y ponen de manifiesto la gran trascendencia que éstos tienen para la Salud Pública del país.

Aprobada en diciembre de 1990


  ENSEÑANZA MÉDICA

            Las altas autoridades universitarias han realizado, en diversas oportunidades, manifestaciones que son de conocimiento público acerca de la notoria falta de preparación de los graduados de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, entendiendo que a los citados graduados incluso no se los considera aptos para un satisfactorio ejercicio profesional.

            Se estima que las evidentes deficiencias en la enseñanza expresadas por los profesores titulares y adjuntos, en parte está justificadas por el exceso de alumnos, la notoria insuficiencia de elementos de enseñanza y la pobre relación docente-alumno.

            La Academia Nacional de Medicina señala su preocupación por estos hecho y, consciente de su responsabilidad ante el país, manifiesta su deseo de que se establezcan rápidamente las medidas adecuadas para salvar esas deficiencias.  Se asegurará así que los futuros graduados sean reconocidos como competentes, responsables y aptos para el ejercicio de su profesión, condiciones indispensables para una correcta administración sanitaria. 

Aprobada el 28 de septiembre de 1989


CROTOXINA

              Con motivo de recientes publicaciones, la Academia Nacional de Medicina estima conveniente reiterar su opinión expresada en otras oportunidades sobre la difusión periodística referida a procedimientos, técnicas y agentes terapéuticos nuevos. 

            La Academia deja expresa constancia de que reconoce la necesidad de la educación sanitaria de la comunidad y que ésta debe conocer los grandes progresos de la medicina. Pero en toda forma debe evitarse el estímulo de expectativas que puede confundir a los pacientes orientándolos por caminos equivocados, con tratamientos que no han cumplido aún con las normas legales y con todos los requisitos exigidos para la investigación clínica.

Buenos Aires, 14 de julio de 1986


PROFESORES TITULARES DE LA FACULTAD DE MEDICINA DE LA UBA

            Atento a la nota enviada el 9 de abril ppdo. a esta Academia por los señores Profesores Titulares de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires solicitando la evaluación y eventual apoyo moral en vista del conflicto con el señor Decano normalizador de dicha Facultad, y en conocimiento de la nota de este último de fundamentación sobre los dictámenes de la Comisión Asesora de Revisión de los Concursos Ley 22.207, la Academia Nacional de Medicina, de acuerdo con los fines de su Estatuto en el Artículo 1º), inc. G), declara: 

            1º)       Que en esta etapa especial de la vida de la Facultad de Medicina, la H. Academia Nacional de Medicina asiste con preocupación a los hechos que después de transcurridos 14 meses, no ayudan al logro de los fines enunciados por la ley.
2º)       Que no se podrá construir una Facultad de Medicina sobre la descalificación de Académicos y Profesores de indiscutible valor Nacional e Internacional.

3º)       Que espera que la cordura, el diálogo y el buen sentido tengan primacía sobre la improvisación y las pasiones, y que la Facultad de Medicina alcance la armonía, desarrollo y tranquilidad que permita a los docentes y alumnos la plena dedicación a la tarea específica de investigación, docencia y servicio.

Aprobada por unanimidad del Plenario Académico el 30 de abril de 1985        


  CIENTÍFICO ANDREI SAKHAROV

Según informes periodísticos el disidente Andrei Sakharov el 2 de mayo inició una huelga de hambre para obtener la visa de salida para su esposa Yelema Bronner a fin de recibir tratamiento médico. 

Sakharov se doctoró en física a los 32 años, fue nombrado miembro de la Academia Soviética recibiendo además, múltiples honores y condecoraciones entre las cuales se encuentra el Premio Nobel de la Paz en 1975. 

Desde todas partes del mundo, Su Santidad el Papa Juan Pablo II, Academias e Instituciones Científicas, incluyendo nuestra Universidad, se han interesado por la suerte de este ilustre científico. 

La Academia Nacional de Medicina manifiesta su firme adhesión a los principios fundamentales de la libertad vulnerados en Sakharov, eximio representante de la Ciencia a nivel mundial.

Aprobada por el Plenario Académico del 28 de junio de 1984


  DIFUSIÓN DE TEMAS MÉDICOS

La Academia Nacional  de Medicina considera su deber expresar su juicio respecto a la difusión de temas médicos que, por los varios medios masivos de comunicación, periódicos, revistas, radiotelefonía y televisión, se hace llegar con mucha frecuencia a la población.

La Academia deja expresa constancia de que reconoce la necesidad de la educación sanitaria de la población y que ésta debe conocer además los grandes progresos de la medicina. Pero, lamentablemente, la difusión actual de tales temas -salvo raras excepciones- no sólo afecta a la ética profesional de los médicos que se prestan a propagandas directas o indirectas, sino también que por ella se da conocimiento de procedimientos, técnicas y drogas nuevas, que, sin estar avaladas por una experiencia seria y responsable, estimulan falsas esperanzas.

Además esas exposiciones pueden inducir a errores, confundiendo al enfermo y orientándolo por caminos equivocados; alterar su reposo; hostigar a los familiares con preguntas que llegan a la intimidad de la persona; violar el secreto profesional y poner al alcance de niños temas que, por elementales principios de respeto y buen gusto, no deben ser expuestos.

La ética, el secreto profesional y el respeto humano deben ser cuidados estrictamente en toda divulgación del quehacer médico. El médico debe cuidar en sus declaraciones, conferencias, reportajes, fotografías en diarios o revistas no científicas, cuanto signifique propaganda ó publicidad. Lo contrario es una falta prevista en disposiciones concretas establecidas en nuestro país en el “Código de Ética de la Confederación Médica de la República Argentina”, en cuyo artículo 78º se expresa: 

“Los artículos y conferencias de divulgación científica para el público no médico, cuidarán de no facilitar la propaganda personal mediante la relación de éxitos terapéuticos o estadísticos, mencionando demasiado el nombre de autor o de una determinada institución, o por medio de fotografías personales o de su clínica, sanatorio o consultorio, o en el acto de realizar determinada operación o tratamiento. En fin, se limitarán a divulgar los conocimientos que el público necesita saber para ayudar a los médicos en su lucha contra la enfermedad”.

 

Por estas razones, la Academia se dirige a los poderes públicos, a las entidades científicas y profesionales, a los organismos de difusión y a los médicos, solicitándoles que, sin menoscabo de la libre expresión de ideas y pensamientos, se intensifiquen los esfuerzos para controlar la seriedad y calidad de los temas a exponer.

Aprobada por el Plenario Académico en su Sesión Privada del 25 de septiembre de 1980


DIGNIDAD PROFESIONAL

Los médicos que suscriben, miembros titulares de la Academia Nacional de Medicina, ante el serio conflicto que se le ha planteado a la clase médica del país, declaran: que consideran justificado el movimiento de gran resonancia pública que defiende el prestigio moral de los médicos y la estabilidad de los cargos que ocupan y se solidarizan con los principios de dignidad profesional que lo han promovido.

Buenos Aires, 15 de julio de 1958

Firmado:
Mariano R. Castex, Luis Esteves Balado, Raúl Vaccarezza, Juan P. Garrahan, Pablo Negroni,
Alejandro Cabanne, Rómulo R. Gil, Marcial I. Quiroga, Tiburcio Padilla, Enrique B. del Castillo,
Ernesto Dowling, Pedro A. Maissa, Alfredo Pavlovsky, Alois Bachmann, Florencio Etcheverry Boneo, Pedro I. Elizalde, José Valls, Alejandro Pavlovsky, Luis Figueroa Alcorta, Bernardo A. Houssay, Eduardo Braun Menéndez, Osvaldo Loudet, Gonzalo Bosch, Pedro Escudero, Juan José Beretervide.